El Tao que no es dicho, no es Tao

Por: Psic. Fernando Romero Guzmán
Escrito el 07/02/02 a 10:18:08 GMT-06:00

¡Que paradójico es hablar de lo innombrable!: “El tao que es dicho, no es tao”, entonces, ¿cómo hablar del tao?

¿Cómo hablar de lo que no se puede hablar? ¿Cómo hablar del texto, donde se me dice, que de lo que se quiere hablar no puede ser dicho? Y ahora, yo tengo que hablar de lo que se dice que no se puede hablar, entonces, de ¿qué hablo? ¿Qué escribo? ¡Esto parece una traba existencial!

Se que leí un libro y que puedo decir y escribir – como ya lo he hecho- lo que dice Osho, quien dice que Lao Tsé dijo, que este dice lo que es y no es el tao; o de otro modo, puedo hablar y escribir de lo que es el tao para Lao Tsé, porque me lo dijo Osho al leer su libro y del cual yo dije y seguiré comentando, aunque no lo pueda comentar.

Pensándolo así, puedo decir mucho, pero ¿será todo? O faltará algo. Todo este “relajo” me pone en un dilema: digo lo que me dicen que dijeron de lo que no se puede decir; o mejor, digo algo de lo que no se puede decir, aunque alguien dijo, que alguien dijo que no se puede decir.

No lo quiero pensar y aunque pienso que no pienso, estoy pensado que la vida es una paradoja, un choque entre dos posturas, una toma de decisión -existencial-taoistamente hablando-, entre dos cosas que parece que nada tienen que ver y que sin embargo, se relacionan.

Creo que la vida es una sorpresa constante y aunque pienso, surge la sorpresa, lo siento, me emociono. Así es la sorpresa, ese algo que nos permite ser en el momento, asombrarnos, conectarnos con nosotros y con lo que hacemos, en un lugar y en un momento. Y es que verdaderamente, estoy sorprendido, ¿por qué?, a continuación te lo diré:

Resulta que escribo mi relatoría mi escrito- de la segunda clase, antes de leer la segunda parte del libro de Osho y de Fontana, para evitar en algo integrar ideas y cual fue mi sorpresa, que cuando leo la segunda parte, ¡en la madre, lo leído se relaciona con lo que escribí! Fue una sorpresa alegre y preocupante, ¿cómo es posible que suceda?

Mi segundo escrito, a mi parecer, también puede ser el de la tercera sesión. No se como explicar mi sentir, sólo se que me quede muy sorprendido y lo sentí. Esto me hizo sentir y luego pensar, ambas en un mismo momento, me activo y me sorprendí de mi sorpresa.

“Lo que se hace, ¿para quién se hace?,…” ya en mi palabra anterior mencione de qué manera considero que la palabra del otro se puede relacionar conmigo con nosotros- y ahora me doy cuenta que mi palabra también se puede relacionar con el otro, personas con historias diferentes, formaciones diferentes, capacidades y habilidades diferentes; tenemos algo en común: hablamos de nosotros, de la vida, de lo sagrado. Son formas diferentes de ver lo mismo, de ponerle palabra, y detrás de ello, experiencias, sentimientos y vivencias; somos parte integrante de este universo, somos seres humanos, filósofos de la vida y de nuestra pertenencia en ella:


·“¿Quién soy?

·¿De dónde vengo?

·¿A dónde voy?

·¿Quién es el hombre?

·¿Qué es el ser humano?

·¿Cuál es la razón de su existencia?”


¿Cómo diferenciar quién es filósofo y quién no? Tu que me lees, eres ya parte de esta reflexión, eres filósofo por adentrarte en el texto y participar con él de tus ideas y sentimientos, y estoy seguro de que cada uno de los que participamos en la sesión lo somos, aún el que no participa, pues seguramente aunque no se le escucha, lo piensa, lo reflexiona, lo siente, pero ¿cómo saberlo? Se que un medio es escuchando, hablando, y otro sintiendo, reflexionando. Y esto es la filosofía, hablar de la vida y estar en un proceso interno y externo, la realidad es una, sólo existen diferentes percepciones. Recordemos que el tao es lo innombrable, lo que se dice de él no es el tao, y si lo llevo a la filosofía, ¿el que no habla del tao, no vive el tao? ¿el que no habla de filosofía, no filosofa? ¿O es que el que no habla del tao, el que no filosofa, es porque lo esta viviendo, porque esta filosofando? ¿Cómo saberlo? Nos movemos en polaridades y cierto es, todo a su ritmo, en su momento y en su contexto.

Y hablando de contexto me pregunto: ¿cuál puede ser la relación entre ambas lecturas? En mi pensar y sentir, vienen a mi las palabras de Rodolfo Usigli (1981) quien nos dice:

EL HOMBRE FUERA DE SI MISMO

“La Razón es cuadrada – la Poesía es redonda
No se trata de salir sino de entrar -fugarse fuga hacia adentro
La rapidez con que el hombre se roba y huye (…..)
El hombre no entra nunca en sí mismo durante el día
-a tientas en la noche tropezando con sus sueños
-o con la venda roja de la cólera
se atraviesa violentamente y sale otra vez por su puerta excusada.
¿Quién podrá decir que habita en sí mismo (…..)
como es por dentro, sino vive en sí
otras horas que las del saqueo, la verguenza y la muerte?
El hombre se devora a sí mismo a hurtadillas
y muere cuando ya no le queda nada que comerse
Alguien destruyó el alfabeto para leer el interior del hombre
el hombre que se amaba y se temía
el primer hombre que descubrió su mar y sus paisajes interiores,
los glaciares de sus pesadillas
los bosques y los paraguas de sus sueños
y salió de sí mismo en busca de alguien
a quien mostrarlo todo y no regresó nunca-. (…..)
Pero también es posible -y necesario a veces-
quitarse el carro de utilería de la razón para que un poco de aire limpio
penetre la cabeza enrarecida
y si es el viento de la locura, en vez, no pasará nada más grave (…..)
Quitarse la piel manchada como el vestido
el rostro como una máscara
las manos como los guantes.
Desnudarse de vestido, vestirse de desnudez de sí mismo
y si es tarde o si hay fracaso, vestirse el traje de la flor de un niño
!Hombre! llama, golpea tu pecho, arráncate la piel.
Ya es tiempo – El hombre está muriéndose fuera de sí mismo.”
Rodolfo Usigli

Siento que el punto de unión de ambas lecturas es la visión del hombre y de la vida. Particularmente, lo dicho por Rodolfo es un nexo, una fotografía poética y atemporal de lo que es la actualidad, cómo se ve al hombre, cómo se concibe la vida hoy día, algo tuvo que suceder en el pasado y es aquí donde los existencialistas nos remiten a ese origen a esa división, a esa separación.

Ambos textos: el tao y los existencialistas, nos dan su percepción de la realidad, del hombre, de la vida, con sus necesidades y valores, y en lo particular, cada una toma una postura: los existencialistas se centran en el origen, en lo general hecho persona y dan respuestas una contraparte, un complemento- al cambio como influyente de lo individual; por otro lado, el tao nos dice cómo esta el hombre en lo particular, resultado del cambio y cual puede ser una salida para sí mismo y para el mundo. Vemos aquí que emergen tres conceptos, pasado, presente y futuro.

Sorprendente puede parecer que para nosotros el pasado sea nuestro presente, en aquellos tiempos, en su presente, el hoy de nosotros fue el futuro de ellos, siendo así, estamos viviendo su futuro, nuestro presente. Tenemos entonces que el espacio y el tiempo son participes de un mismo cordón, la evolución de la humanidad, la evolución del hombre, siempre en un momento dado y con características particulares. Esto toma relevancia al preguntarme: ¿cómo es mi presente? ¿cómo vivo el presente? ¿cómo vivo en el presente?¿cómo será mi futuro? En esta atemporalidad, Ortiz Quesada (1992, p. 16) dice que “El ayer es hoy, el futuro nos habla desde hace varios siglos”, y en este sentido, nuestro presente le esta hablando al futuro. ¿Hemos de esperar tranquilamente que el futuro sea el eterno presente que conocemos? O por el contrario, podemos hacer algo para que el futuro sea diferente; luego entonces, nos quedamos en el presente.

¿Podemos hacer algo como humanidad, como hombres para estar en él presente? En la evolución el camino se bifurco en razón y sentimiento, el hombre decidió conscientemente y eligió uno, sin darse cuenta hacia donde se conducía se olvido del otro; sin embargo, camina paralelamente en ambos sin saber que el otro existe, que allí esta, uno le ha dado mucho y al mismo tiempo le ha quitado, el otro, aún esta en espera de que se le tome en cuenta. Al respecto comenta Osho que el pasado y el futuro son externos, el arriba y abajo son externos, ambos son elaboraciones intelectuales del hombre, son una división, una separación y así es occidente y oriente, uno mira al futuro, el otro al pasado, tenemos así, una polaridad no excluyente, por lo que para Osho lo más importante es el presente, lo que es en este momento, el todo y en otro nivel, el medio que es interno, un estado. Estoy seguro que en las profundidades de nuestro ser esperamos retornar a la unión de los caminos, a la integración.

No olvidemos que naturalmente venimos de él al nacer y retornaremos al morir, pero en este momento, en esta vida, ¿qué esperamos hacer? Debemos esperar paciente y existencialmente con angustia el deceso, o por el contrario, cómo darnos cuenta cómo estamos viviendo. Pudiera pensarse que entre más separación, más sería el alejamiento, y visto desde un punto de vista, es cierto, ya que llegaría un momento en que se estaría en la cima y después vendría el declive, esta dinámica siempre sucede pero no sabemos cuanto dura. Sin embargo, el presente puede hacer caer y bajar, provocar un acercamiento rápido al aquí y ahora. Es una experiencia interna, intemporal, donde se crea un juego dinámico, siendo nosotros los jugadores; es decir, hacer contacto con el origen primigenio, con el universo, con nosotros mismos, es estar en la eternidad que señala Osho.

Considero que uno ha de vivir en el presente, esa es la misión; sin embargo, en muchas ocasiones estamos en el pasado o en el futuro y no nos damos cuenta de ello. Es cierto que yo no soy del pasado, pero sí soy el heredero de lo que aconteció, el pasado hecho futuro, el futuro hecho presente, y aquí es donde yo me encuentro, en un pasado, en un futuro y en un presente, yo soy en estos momentos y soy parte de la historia, del movimiento, del cambio, vivo y comparto de ello. Para comprender la situación actual necesito remontarme y no verme como individual, sino como parte del todo, como reflejo de esa gran oleada de desarrollo. Viendo y analizando el exterior podré entonces comprenderme en mi mismidad y sólo después, adentrarme en mi para integrar-me, darme cuenta y contactarme con lo que soy y con lo que he olvidado.

Considero que el quehacer profesional terapéutico y psicológico, no deben quedar exentos de este tipo de reflexiones. Ser psicólogo y terapeuta sin importar la corriente que se profesa, no es sólo aprender técnicas, como ya lo señale anteriormente, sino que va más allá de lo que se supone: “atender pacientes y ayudar a la gente”, no hay que olvidar que la misma profesión, así como todas las ciencias, han emergido de un mismo lugar y estando dentro de este evolucionar (natural, industrial y científico) son resultado de la super- especializa- ción. Más aún, la Gestalt como filosofía de vida no puede, ni debe, quedarse fuera de estas reflexiones. Estar con el otro implica estar conmigo mismo, ambos siendo integrantes de un mundo, de una misma vida. Así, en los existencialistas puedo ver de qué manera se gesto uno de los cambios que han marcado el desarrollo mundial y cabe mencionar que hoy día, en el presente, comienza a gestarse otro cambio, ¿será el de recuperación? ¿Cómo se desarrollará? ¿Tengo algo que ver con ese cambio?

Como señala Fontana, el existencialismo apareció ayer como respuesta a una crisis, misma que vivimos actualmente y alimentamos dentro de un círculo vicioso, siendo su principal característica la despersonalización del hombre y aunado a ello, la angustia ante la muerte, ante el devenir, puedo suponer una desesperanza como señala Fromm-, un desanimo, una vida mecánica y no ritual y sagrada, un hombre y un mundo desconectado de sí mismo que condiciona y determina en mucho nuestra condición actual.

El hombre ya no es más hombre; es objeto, materia, relaciones, pieza del rompecabezas socio-político-económico, es un ente guiado por la razón, es un pensamiento regido por leyes biológicas. El presente del hombre y de su entorno esta permeado por el desarrollo biológico (reduccionista-mecanicista), el intelectual (objetivo) y el tecnológico (antihumano); esta visión occidental de ver realidad o paradigma que Racionero (1990, p. 14) define como “el modo propio e intraducible de expresar la realidad que tiene una sociedad durante un periodo de tiempo relativamente largo. Es una mirada hacia al exterior que luego se interioriza y que, al no conocerse otro modo de aproximación a la realidad, se concibe como el único y natural, pese a ser artificial y producto del consenso”, engloba la deshumanización del hombre, de su sentimiento-pensamiento, de sus valores, de sus actitudes y conductas. La mirada del hombre se encuentra dirigida hacia afuera, al exterior; crea para los otros y no para él. Busca y se busca fuera de sí como bien señala Usigli en su “Hombre fuera de sí mismo”-, se ha convertido en un ser despersonalizado y desintegrado.

En consecuencia, el hombre moderno escapa de sí mismo y de su libertad, su subjetividad, su interior, su singularidad, anhelos y metas llevando a una falta de fe y destrucción de las raíces de nuestra cultura. Sin dejar de ser objetivo, bajo esta perspectiva el desarrollo alcanzado es positivo; sin embargo, vivimos en una sociedad tecnificada que busca consumir, ser el número uno y acumular; siendo estos los valores imperantes y no ya el disfrute de la vida. Ante esta visión presente, siendo ya observada desde antaño, el existencialismo de muchos filósofos como Kierkegaard protesto y mostró un camino de vuelta en el re-descubrimiento del hombre como un fin en sí mismo y no como un medio, partir de él para retornar a él, en su propia individualidad, esencia y existencia y en su relación con la naturaleza.

Puedo rescatar así, que de lo anterior se desprende la necesidad, bajo la idea de no dejar de ser lo que somos y de vivir como vivimos, ya que nos ha permitido lograr avances científicos y tecnológicos; de equilibrar la balanza, cambiar el cómo vivimos con lo que tenemos y la forma en que conseguimos lo que tenemos y con qué pensamos, esto con el propósito de vivir ecológicamente integrados de una forma holística con el cósmos.” Una profunda comprensión no sólo abarca el conocimiento teórico de la realidad, sino también, la toma de conciencia de nuestras vivencias. Requiere pues, no sólo saber, sino también de sabiduría, mientras que el saber es algo que tenemos, la sabiduría es algo que somos, y la desarrollamos reflexionando sobre nuestra experiencia personal. Coincido con el pensar fenomenológico, que siendo el método del existencialismo nos permite captar la experiencia y vivencia en el momento en que sucede, ver y sentir el hecho concreto, sin interpretar, ser consciente de la conciencia cuando sucede un hecho. Tenemos pues que el existencialismo y su método, son un camino para retornar, ambos han sentado las bases de una Ciencia del hombre y no una ciencia que habla del hombre: como algo separado de sí mismo, algo ajeno y que fue y aún es la vertiente de la ciencia donde el hombre es un objeto de estudio y donde el científico no es en sí mismo razón de análisis y reflexión.

Siguiendo esta misma línea, con Osho, con Lao Tsé y el tao tenemos una continuidad, y lo veo así pensando en lo hecho para el hombre, cierto es que al analizarlas podremos encontrar diferencias; sin embargo, ambas posturas se relacionan en sus planteamientos al hablar del hombre y de sí mismos al reconocerse, estar y ser en el mundo. En esta idea existencial (esencial) y fenomenológica (Racional) como complementos, ubico lo oriental como complemento de lo occidental, particularmente el tao. Así, para ambas tiene un reconocimiento primordial la experiencia y la vivencia, el paso de uno en un momento, en el presente, en el tao, donde se es individual, único, subjetivo, espiritual- y no se es esencia, sagrado-, donde el todo participa de las partes y las partes del todo, donde soy y no soy, donde vida y muerte son inicio y fin, donde emerge y se manifiesta lo sagrado.

Para Osho, lo sagrado es ser íntegro, entero; lo espiritual es aceptarse en ambas polaridades y el ser sabio es ser ordinario. Puedo ver que lo importante es vivir, estar en lo que se hace, sólo así puedo ser sabio y estar en el momento para alcanzar la sacralidad, la iluminación, estar lleno de vacío, de apertura, de unidad y de espera. Ser indiferente para observar, aquietar la mente para sentir y después regresar a la mente. Con todo ello podré ser maestro porque vivo la vida, aunque son dos complementos, mente-cuerpo y espíritu. La vida me ha enseñado a ser sólo masculino y he denegado lo femenino en mi, pero debo recordar que la vida es femenina, que lo sagrado tiene a ambas y si yo quiero ser, debo ser ambos.

En el tao se dice que la vida es una preparación para la muerte y coincide con las culturas arcaicas, pero ¿si no vivo cómo podré prepararme para la muerte? Hoy día la muerte se concibe como una meta, algo inalcanzable, algo de lo que no se hable, algo a lo cual se le pone tiempo, algo de lo que se teme y causa angustia; sin embargo, morimos a cada instante, con cada vivencia y muchas veces no nos damos cuenta de ello, nacer, crecer y morir, morir y renacer es una dinámica constante de nuestro pasar por este mundo y así coinciden el tao y las filosofías perennes. Esta vida es sólo una como la conocemos, con su pasado y su presente, el futuro no lo conocemos, pero lo podemos vislumbrar aquí, en este momento, en lo general y en lo individual, llevando esto a la vivencia de la vida occidente ha enseñado a no pensar en el pasado y sólo ver al futuro, en oriente a no olvidar el pasado y no ignorar el futuro, dos polaridades donde cobra valor y se resignifica el hombre, este representado por la gente adulta; en uno, se ignora a los abuelos, no se les reconoce, se les olvida y se le da la espalda a la sabiduría personificada, otro, donde la palabra antigua es sagrada.

Y así es en México, como este último, afortunadamente estamos protegidos por un sistema de creencias y vivimos una vida ritualizada, estamos en un mundo mágico irracional y en ello el existencialismo y el tao nos dan la razón y se confirman esto no quiere decir que estamos más allá del bien y del mal, sólo me ubico en mi contexto-, ¿cuanto durará? ¿qué es lo que nos dicen los abuelos sobre la vida?

“… No es verdad que somos de aquí,
solo somos caminantes por este mundo,
sólo somos como mariposas de vuelo efímero,
pronto desapareceremos.

Si en mi memoria y en mi corazón
están presentes ustedes mis ancestros, entonces
no existe la muerte.
Aquí está mi ofrenda, merezcan.
Placenteramente.

Hay quienes olvidan a sus muertos,
No los honran. Nosotros como mexi´ca,
viven en nosotros nuestros mayores.
Nuestras raíces se sustentan en nuestros
antiguos en nuestros ancestros…”

Estas palabras son dichas por José Concepción Flores Arce, Xochime en 1982, en ellas se deja ver su sentir referente a la fiesta ritual del día de muertos, sobre su visión de la vida y la muerte, me pregunto: ¿cómo la vivimos nosotros? En la sesión pasada, en gran parte del tiempo se toco el tema sobre la muerte, argumentos vividos y pensados se escucharon; sin embargo, para hablar de ella sólo viviéndola, pero ¿quién la ha vivido, quién la quiere vivir? Es fácil y difícil hablar de ella, pero sólo la vivencia nos puede aproximar, creo que a esta se le espera al final sin saber que caminamos junto con ella, que en cualquier momento nos puede abrazar, como la vida en estos momentos. A cada instante esta presente en nosotros mismos, y esta reafirma la vida y la vida recuerda la muerte.

Esta es la vida: múltiples polaridades, que a su vez son complementariedades, una línea vital caracterizada por paradojas y decisiones, ¿cuál será nuestra decisión como humanidad? ¿cuál será mi decisión? En el existencialismo y el tao se toca este tema, hablan de decisiones personales y su correspondiente responsabilidad, yo elijo qué es lo que quiero y esto exige de mi que yo sea, si no soy ¿cómo puedo ser responsable, cómo puedo estar? La vida es como es y aunque nosotros influimos en ella somos quienes tomamos un camino, ¿por qué sólo ver uno cuando hay dos? ¿por qué ver dos cuando puede haber tres? ¿a dónde queremos llegar? ¿A dónde quiero llegar? Tengo dos lecturas y mi propio libro, ¿qué es lo que quiero escribir?

Yo lo que quiero escribir es……………………..

Bibliografía

Epston, D. (1994). OBRAS ESCOGIDAS, Barcelona, Gedisa, p. 7.

Ortiz, Q. F. (1992). YUHCATILIZTLI, México, Némesis, p. 16.

Racionero, L. y Medina, L. (1990). El nuevo paradigma, Barcelona, PPU, pp. 14, 144.

Romero, F. (1997). La imaginación como recurso psicoterapéutico, México, UNAM: Informe final de servicio social, p. 8, 97.

Usigli, R. (1981). Tiempo y memoria en conservación desesperada, México, UNAM.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario