El Tao del Caos

Conferencia Magistral del 5º Congreso Internacional de Gestalt de la Universidad Gestalt
Por: Yaro Starak


Yaro Starak y Gemma García

Bueno, muchas gracias. Este es mi segundo congreso aquí en México. Me encanta estar de regreso y espero que después de 5 años mi español haya mejorado. Y claro agradezco a mi querido Héctor Salama, compañero, amigo y visionario que hace estas cosas que no hay en otras partes del mundo, no hay otra universidad gestáltica. Otra sorpresa es que vino a este congreso mi hijo Jorge de cinco meses, para que empiece. Y mi pareja Gemma García, que claro, es su trabajo.

Al título del Tao de la Gestalt lo cambié a: La teoría del caos y las relaciones humanas. Para conectar un poco más el tema me interesa y creo que les interesará. Para empezar, hagamos un pequeño ejercicio para movernos en el caos, en el caos virtual. Y por eso tengo una cosa que se llama globo… se usa para soplar…inflen el globo y átenlo. Tienen que atarlo. Tenemos tres líneas, párense todos y avienten sus globos.

Muy bien. Bueno, la experiencia es la mejor maestra y, como se dan cuenta, ya conocen la teoría del caos. Ahora sólo les ayudo con la idea de Gestalt. El caos se auto organiza, yo no tenía ni idea que iban a tronar todos los globos. La teoría del caos que me interesó mucho fue porque no entendía lo que significaba la palabra fenomenología; es una filosofía y es parte de la tradición Gestalt. Y me costaba mucho comprenderlo. Hablaba de ello pero no entendía qué era. Y l a teoría del caos me ayudó mucho.

La teoría del caos emergió fuera de los estudios del sistema predecible en el tiempo, es una cosa muy científica. El loco movimiento, un movimiento loco pero divertido dio un descubrimiento mayor a científicos: que hay un orden en el caos subyacente; que algo se auto organiza. Esto es algo muy Gestalt. En condiciones humanas este sistema impredecible da sentido a nuestras relaciones. Porque las personas se resisten a sentir la energía del interior y el exterior e intentan controlarla, es un mecanismo, la ciencia del mecanismo desde hace un siglo. Hay numerosos tabúes en todas las sociedades y culturas para no permitir el flujo de la energía natural de una persona a otra.

Voy a ser una pausa Zen, dice el sabio: mientras no encuentres el tesoro en ti mismo no cesarás de proyectar tus dudas en otros.

Todos nosotros buscamos un significado de quién somos y pedimos un orden a los problemas caóticos de nuestra vida. Imaginen que alguien de repente, en la calle, aquí en México te dice: te amo. Tal contacto, espontáneo, probablemente nos dará una sensación de perturbación. Aunque es muy bonito, perturbación interna es un pequeño caos y nuestra contestación inmediata saldrá como una respuesta anterior de un modelo fijo desarrollado en nuestra niñez. Donde la respuesta interna podría ser podría ser por ejemplo: ¿Qué quiere decir te amo?

Eso es lo que la teoría del caos sugiere. Es esa energía que sale como un sentimiento y entra de una persona a otra y esta se siente un poco caótica y provoca un disturbio. Por consiguiente, intenta dar un orden al caos para sentirse cómodo y equilibrado de nuevo. El problema es que si respondemos a nuestros contactos al mundo de la misma manera vieja, cultural conductiva, el mismo modelo aprendido en la niñez no podemos conseguir el mismo resultado aquí y ahora ni lograr conseguir una nueva homosteasis, un nuevo equilibrio en el momento presente.

Según la teoría del caos, si se amplía el contexto el campo, igual que en la Gestalt, en otros términos, si estamos presentes en el proceso de aquí ahora, encontraremos un nuevo orden definido en el caos, si se permite estar perturbado y ansioso y puede fluir con esa energía. Esta energía se reorganizará en un nuevo orden y se dará fuera de la perturbación.

Para mí es la esencia de la teoría.

¿Quién descubrió esto que es muy natural? Edward Lawrence, meteorólogo.  La palabra caos significa un desorden un vacío, no nos gusta. Los fenómenos de la naturaleza dieron el nombre de la palabra caos. El dios caos. Ya que muestra un modelo de desorden, las nieves, el viento, el cambio, la arena. Los estudios científicos de sistemas impredecibles dieron una manera de cómo encontrar el orden subyacente o estructura del caos aparentemente aleatorios. Edward Lawrence en 1960 se vio con el problema de predicción del tiempo: lluvia, huracanes, tornados, todo eso. Diseñó un programa en la computadora de números que se sucedían unos a otros. Observó que la sucesión cambiaba con el tiempo y emergía un modelo diferente. Cada vez que los quería controlar, los números cambiaban. Así los chinos lo llaman el Tao. Él lo llamó efecto mariposa. Ese efecto vino a ser conocido como la diferencia millonésima en un punto de partida, una pequeña energía, era tan pequeña que se comparaba con el movimiento de las alas de una mariposa cuando las agita y tal cambio diminuto en la atmósfera puede producir un tornado. No se puede predecir con exactitud el tornado porque no pasará con total exactitud matemática.

Este era el descubrimiento del principio de la incertidumbre: el tornado. Un sistema caósico se define como uno que muestra su sensibilidad a las condiciones iniciales. Cómo empiezan las cosas. Estas condiciones iniciales, los procesos iniciales cambian y empiezan un proceso de cambio más y más grande pero impredecible como trabajando con grupos, esto es muy obvio.

Ahora para cambiar tengo un Zen Koan para cambiar la mente de este orden que tenemos aquí un Zen Koan: es una pregunta para hacer un pequeño disturbio impredecible en la mente y hay respuestas según dicen los monjes zen. Unas toman 20 años, otras no. No son intelectuales. Dice la pregunta: qué sucede cuando las hojas se marchitan y caen del árbol… se pudren, se caen… la respuesta zen es: de mi corazón surge un viento de otoño.

Esa teoría tiene grandes aplicaciones a nuestra terapia y a todas las terapias. Particularmente a la terapia Gestalt que está basada en la fenomenología. Los Terapeutas trabajan con individuos o grupos o culturas, sea este trabajo profesional o no. Este proceso está sujeto a un modelo caótico, cuando entra un grupo de gente empieza algo incierto. Por eso nos ponemos nerviosos ante un grupo porque entramos en algo incierto, nada es claro, todo cambia. De otra manera podemos decir que todos debemos confrontar la incertidumbre que lleva la experiencia caótica.

Esa idea del caos en grupos puede verse de dos maneras: primera: cada sesión es incierta hasta que ocurre aquí ahora. A pesar del mejor entrenamiento, educación, habilidades y experiencias, el grupo estará sujeto a un número infinito de variables que no pueden predecirse. Podemos tener teorías, pero no se puede predecir exactamente qué va a pasar aquí y ahora con este grupo.

Y número dos: es difícil ver una conexión entre enseñar la terapia y otro aprendizaje con respecto al cambio. No estamos seguros si una técnica, método o acertamiento es realmente un éxito y traerá los resultados deseados al grupo o  paciente.

Normalmente se puede tener unas conclusiones bastante buenas si observamos, mientras experimentamos con las situaciones similares con nuestros estudiantes o pacientes. Cada sujeto, grupo o paciente está sujeto a la teoría del caos dentro y fuera de la situación de terapia.

Por consiguiente, los líderes terapeutas pueden prepararse para esta incertidumbre. Si él o ella son capaces de manejar el caos generado en el campo, además de las personas en el grupo, el líder terapeuta el elemento más caótico es el terapeuta. Porque él o ella están tomando decisiones cruciales que manejan muchos de los procesos del grupo o la relación. Una indecisión es también una decisión que contribuye al caos.

¿Cómo podemos usar la teoría del caos en nuestro trabajo? Pregunta zen: ¿cómo puede aprender a morir un intelectual?… pensando…cuando sus obras no se venden… la respuesta del maestro zen es : convierte todas sus palabras en una sombra negra que lo persigue.

Entonces nos damos cuenta que hay un orden natural espontáneo que emerge de una situación caótica y seguimos un flujo de energías sin intentar o controlar nada. Un buen maestro dice: yo no sé nada. Puesto que no podemos predecir o estar ciertos de los resultados exactos, es mejor estar siempre absolutamente presente, auténtico y conectado en nuestro ser interno y sólo saber las intervenciones después cuando los fenómenos aparecen. Eso es obvio en trabajo gestalt.

La terapia gestalt tiene una abundante manera de métodos y de técnicas y maneras para poder explorar el fenómeno del Koan. Comprendiendo que caos es el aspecto componente del universo en el que vivimos estamos preparados para crear nuestras oportunidades terapéuticas cuando nos encontramos en un proceso donde aparece un evento caótico.

Me gusta entrar en una forma de curiosidad. Al hacer las intervenciones más pequeñas el terapeuta puede permitir los procesos curativos y manifestarse en el aquí y ahora.

Desde la perspectiva del caos una de las maneras de entender lo que pasa en un mundo incierto es; permitirse despegarse de las ataduras, como por ejemplo, haciendo intervenciones rígidas creando contextos seguros, predecibles… etc., todo eso nos hace tenerle miedo al futuro, porque yo sé qué hacer, pero cuando no sale bien empiezo a temer al futuro. Y gastamos mucho tiempo y dinero en programas que nos aseguran algo. Muchos talleres son para… cómo hacer esto… técnicas….pues Fritz Perls dice: suelta tu mente, regresa a tus sentidos. Aquí quiso decir, yo creo, permítete salir de tus trances, tus pensamientos, tus formas viejas, en tus juegos neuróticos creados por tus padres u otros, la sociedad, en tu pasado. Simplemente siente tu mundo usa todos tus sentidos intuición y conocimiento. Eso es muy Gestalt, Gestalt quiere decir entero la figura entera.

En años más recientes la terapia Gestalt y otras terapias han cambiado su perspectiva de cómo resolver los problemas de la vida. Ya no se trabaja de manera mecánica o de manera prescriptiva, bueno, algunas sí. Todavía existen las especialidades profesionales, hay muchos argumentos intelectuales sobre qué es correcto. En la gestalt pura tú no eres puro Gestalt. Y quién está equivocado. Dando terapia, la nueva perspectiva es declarar que no hay ningún observador científico, ni hay un objeto como el paciente. Formamos un todo inseparable e indivisible.

El Zen sobre maestros dice: Si encuentras un buda en tu camino, córtale el cuello.

Ken Wellber, el gran integrador. Tiene varios textos y habla del todo, del yo, del aspecto de nuestras necesidades internas y valores, usted, el otro en contacto en relaciones morales, el reduccionístico, el científico ha aislado el objetivo y nosotros como el todo en familia en comunidad de grupo. En otras palabras nacemos como un ser yo auténtico. Pero de pronto venimos a experimentar un estado de trance sobre lo que es la realidad.

La madre, el padre y otros nos enseñan a vivir, nos dan sugerencias hipnóticas como: nunca vas a aprender algo útil, si no lo haces de esa manera no te amaré nunca. Entonces, nuestra personalidad desarrolla el ser o el yo falso, pretendemos ser así aunque no lo seamos. Esta personalidad falsa o el niño interno es un ser rígido, temeroso, congelado, el ego inconsciente defensivo. Esta parte separada del todo controla y funciona bastante bien hasta que empezamos a sentir las dolorosas consecuencias a la situaciones de nuestra vida, como cuando estamos creciendo. Y desarrollamos síntomas corporales del alma y la mente. Entonces la terapia empieza; estamos en una jornada de búsqueda del todo yo.

Aquí es donde la teoría del caos con el principio de incertidumbre nos ayudará. Empezamos a comprender que las cosas ya no son útiles en nuestro trabajo, nos damos cuenta que nuestro trabajo es abrirnos más a esta incertidumbre. Este trabajo tiene un propósito que es: primero reconocer que nuestra sombra o parte obscura del niño interno que nos está controlando con trances y nos está diciendo una cosa, y nosotros como mayores, otra. Que hay una lucha de conflictos entre el yo congelado y el yo que quiere crecer en terapia. Dos: reconocer que la parte del niño interno nos muestra una realidad falsa. Tres: a despertar el observador presente. Esto es muy importante en terapias orientales. En psicodrama tenemos un alter ego. En Gestalt la silla vacía: un diálogo.

Despertar al observador presente que se ha rendido a la experiencia del pasado, sintiendo la incertidumbre. El adulto está ahora en el mundo de lo incierto y desordenado. Un mundo que requiere conocimiento y de un adulto una presencia auténtica. El niño interno activa las viejas experiencias de cuando estaba amenazado con la incertidumbre y tiene que aplicar las soluciones viejas de ayer, la misma película vieja. Ejemplo: Yo voy a hacer lo que hizo mi padre con mis hijos. Se llama la cadena familiar. Para cambiar esta visión del niño interno; es necesario cambiar la película vieja. Como dijo Fritz Perls rewrite your script, rescriban su guión.

La mayoría de las terapias enseñan cómo reconocer o encontrar el problema que surgió en nuestra niñez. Entonces la terapia estaba diseñanda para resolver el problema hablando sobre eso. Haciendo trabajo corporal u otras técnicas para liberarse del problema, todo eso es parte de lo que hacemos. Esa forma de terapia es simplista, la mayoría de los problemas de la vida es un complejo de problemas caóticos que se repiten, se unen. Los problemas caóticos como los problemas inconclusos, los miedos, pesadillas, ansiedades, experiencias psicosomáticos, problemas respiratorios, estrategias de comunicación.

La terapia Gestalt tiene como objetivo integrar al individuo con la situación exterior con un contacto de diálogo claro sobre los dos. Por ejemplo, el papel de padre activará una reacción de miedo o caos interior a todos los hombres, los músculos se aprietan uno empieza a respirar menos profundo. La tarea del terapeuta es despertar al observador: obsérvate, qué te está pasando ahora. En la teoría del caos el observador cambia todo. Observemos que cuando estamos trabajando con un grupo y de pronto alguien entra, todo cambia. Entonces, el efecto automático del hijo hacia el padre cambiará cuando el observador entra en la relación de la terapia. El observador no es sólo el terapeuta sino el observador del yo de mí mismo que está dormido esperando.

Un koan zen: pregunta: Qué haces cuando no se puede hacer nada?…. ¿me resisto?… ¿respiro?…. ¿disfruto?… Respuesta: deja que se haga.

Bueno, hablan de mundo interior y exterior y como hacer que se haga, es el principio del universo entero. EL universo está hecho de la misma sustancia que yo. Cuando vemos esta substancia encontramos que está hecha de químicos. Y somos parte de todo pues la sustancia está presente en todo en el universo; entonces yo y el universo somos una misma cosa.

Hay unos principios básicos que me parecen muy complicados. Primero: hay una sustancia que unifica a todo en el universo y eso se llama el campo que nos une a todos.

Dos: todo lo que sabemos viene del exterior. Estamos en un trance hipnótico sobre nuestras creencia de lo que es nuestra realidad. Cada uno tiene una realidad diferente. Dicen las investigaciones que todos vemos el color rojo de manera diferente, diferentes perspectivas.

Tres: preguntarte sobre todo lo que crees realidad, porque la realidad no es la realidad actual.

Entonces cuando digo: yo creo en esto, siempre voy a creer en esto, esto es mi religión. ¿Por qué no preguntarse: esto es mi realidad solamente en este momento aquí y ahora? Eso es, así soy. Mi maestro dice que todo está sujeto a cambio. Todo cambia en cada momento.

Cuatro: para encontrar quién eres empieza por ver quién no eres para aprender quién eres.

Cinco: ríndete al caos alrededor de ti, no regreses a lo viejo para estar seguro.

Seis: practica la disciplina del conocimiento personal.

Siete: La experiencia del encuentro dentro de la propia experiencia se encuentra en la propia experiencia. Eso es el proceso de la fenomenología.

Ocho: Todo lo que tú piensas que eres, no eres. Entonces damos un salto cuántico. Para darlo; hay que entrar en la incertidumbre y en la impermanencia. Esto nos da mucho miedo. Las consecuencias de este salto es que podemos entrar en la percepción negativa y creer que la vida es un sufrimiento.

Desde ese enfoque, el nacimiento, las enfermedades, la vejez y la muerte son sufrimiento. Estar separados de los que amamos es sufrimiento. Tener que estar con aquello que no amamos es sufrimiento. No poder satisfacer nuestro deseo de vida es sufrimiento. Pero para dar un salto cuántico es entrar en el profundo fondo donde encontramos la gran compasión, la humildad y el respeto que nos dice que: la vida es pura felicidad. Que el nacimiento, la vejez, las enfermedades y la muerte son regalos del universo, del todo , como el ciclo de las estaciones del tiempo. La rueda de la fortuna del tarot que sube cuando baja y baja cuando sube: es un ciclo. No puedes estar separado de tus seres amados porque ellos viven en tu ser. Es posible estar con ellos porque has dejado de detestar. Tu pura luz interior es para todos. Esto es la intención del terapeuta: dar la luz a todos. No poder satisfacer tus deseos no es sufrimiento, porque lo que importa es el prodigio de tener deseos.

Pues dar el salto cuántico significa: salir de las dualidades, liberarse de las cadenas conceptuales y confiar en la energía universal.

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