El suicidio

admin   diciembre 9, 2011   No hay comentarios en El suicidio

Por: Eligio Cabañas Elfego
Publicado el 5 de marzo de 2003

Morir es algo inherente a la vida, la muerte sólo existe, donde existe la vida. Si muero, es que existo y si existo, entonces muero. Sobre la muerte existen muchas acepciones y creencias. Los filósofos tratan de explicar el sentido de la vida y la muerte, ¿es el principio y fin de la vida? ¿Qué hay después de la muerte? Estas y otras cuestiones tratan de responder la filosofía de ayer y de ahora. Por su parte, las religiones también hablan de la muerte, del destino de las almas después de la muerte y así, cada tendencia o corriente tiene una explicación al respecto.

La muerte de la que hablo en el párrafo anterior, es la que muchos llaman “muerte natural”, sin embargo, existe la muerte que no es natural, es la muerte temprana, accidental o provocada, más conocida como “Suicidio”. De ésta última, trataré en este artículo.

El primer cuestionamiento que nos podemos plantear es, ¿qué es el suicidio?

A éste, precede varias preguntas más, entre ellas:

  • ¿Cuáles son las causas sociales, psicológicas, políticas del suicidio?
  • ¿De qué manera afecta a la familia y a la sociedad el suicidio?
  • ¿Qué debemos hacer para evitar el suicidio?

En este artículo trataré de dar respuestas a estas interrogantes.

El suicidio es la muerte autoprovocada, que muchas personas llevan acabo ante una situación extrema de su vida, las causas pueden ser psicológicas, sociales, físicas o económicas, precedida por una enorme desesperación.

Según la visión budista de hace 2500 años “el suicidio es una acción inapropiada, si ésta, es hecha para huir de los problemas de la vida” (1), sostienen que no hay nada intrínsicamente erróneo en quitarse la propia vida, si no se hace con odio, furia o miedo.

Esto es relativamente cierto; para quitarse la vida uno mismo, se requiere por lo menos, tener frente así, una “razón de peso”, una justificación, por ejemplo, un fuerte sufrimiento físico incurable (enfermedades terminales), sentirse una carga física y emocional desmesurada para parientes cercanos, pero fundamentalmente por estados confusos de la menta (trastornos psiquiátricos).

Generalmente, alguien que decide suicidarse, lo ha pensado de antemano durante horas, días, incluso semanas o meses y obviamente durante todo este tiempo, el futuro suicida presenta una serie de signos, verbales o conductuales, como “no puedo seguir adelante”, “ya nada me importa”, “mi vida no vale nada” o manejar sin precaución, buscar el pleito por el pleito, entre otros.

Los signos más comunes que nos advierten de que alguien está contemplando el suicidio, son entre otras cosas las siguientes:

  • Mantiene un temperamento deprimido durante horas o días
  • Cambio de temperamento, irritabilidad y agitación
  • Desequilibrio en el sueño
  • Creencias de inutilidad y culpabilidad
  • Pérdida de apetito y peso
  • Desinterés por la vida
  • Pobres resultados académicos
  • Llantos, peleas y trasgresión a la ley

    entre otros.

Según un estudio realizado por especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las causas que desencadenan los intentos suicidas son los conflictos familiares, abuso físico y sexual, principalmente en los adolescentes, además de los trastornos psiquiátricos que alteran las emociones y conducta de la persona. “La depresión, los trastornos de personalidad y la impulsividad son factores de riesgo suicida en niños y adolescentes.” (2) Según el doctor Jesús del Bosque Garza del Hospital Psiquiátrico Infantil “Dr. Juan N. Navarro”, de la Secretaría de Salud, tres de cada cien mil preadolescentes se suicidan y la tasa de suicidios ente las personas de 15 a 25 años es mayor. (3)

El suicidio es un problema de salud pública en México, que por cierto está descuidado, no existen programas preventivos y de tratamientos acordes. Pareciera que en los círculos gubernamentales dedicados a la salud no hay conciencia de la gravedad de este problema. El incremento de este flagelo en la población joven es alarmante.

Esta tragedia previsible, puede empezarse a prevenir, demostrando más cariño y amor hacia los hijos, familiares y a toda la humanidad, seguridad y reafirmación personal, y esto es posible de lograr.

Formemos una conciencia positiva, fortalezcamos los valores, demos más calidad humana y tengamos mucha iniciativa social.

Referencias Bibliográficas

1. Carlos Salinas Cruz, Revista Casinada, Http://usuarios.iponet.es/casinada/glcarlos.htm

2. CIMAC, Silvia Magali, “Epidemilogía del suicidio en México de 1970 a 1994″, Salud Pública, México, 1996;38:197-206

3. Ibid (significa misma referencia, otra página)

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