El ser siendo

El cambio como lo obvio no tan obvio.

Rosamaría Polidura Cárdenas

1 Octubre, 20011

Seminario de Psicoterapia Gestalt 1.

Universidad Gestalt


El presente trabajo es una aproximación a lo que el Ser es en la psicoterapia Gestalt. Primero defino al ser y sus componentes haciendo hincapié en que este está integrado principalmente por nuestra energía vital y  la estructura que lo contiene llamada Ego; de la interacción de ambos puede surgir o bien los bloqueos en el ciclo de la experiencia o bien una conexión hacia un crecimiento y maduración emocional del ser  en el que este se trasciende a sí mismo, a través de integrar las polaridades que se generan en el conflicto. De esta manera,  la psicoterapia Gestalt  apoya este proceso llevando al ser a una integración paulatina en donde los cambios se van generando paso a paso y van creando el proceso de la formación de una  figura del ser  más amorosa al servicio del individuo y de su entorno.

¿Qué es el Ser? Desde mi concepción es  la entidad que somos en relación a nuestro entorno, es dinámico y a la vez nos preserva como seres humanos. Es aquello que nos mantiene como seres vivos; a través de permitir el flujo de energía entre nosotros y nuestro ambiente. Según Perls (1951), el ser es el poder que forma la gestalt en el campo; o mejor dicho, es el proceso que se desarrolla como figura/fondo en situaciones de contacto. Cuando asimilo este pensamiento veo el ser como aquel conjunto de fuerzas  dentro del individuo que hacen el mejor esfuerzo por integrarse al medio ambiente momento a momento.

Visualizo el símbolo el ying /yang donde hay movimiento en el ying y receptividad en el yang. Creo que a mayor equilibrio y armonía de estas dos fuerzas mayor salud en la persona. Por lo tanto, cuando hay un desbalance de estas dos fuerzas se generan los bloqueos en el contacto del individuo consigo mismo y con su entorno.

Viene a mi mente desde aquella persona que puede estar en coma postrada en una cama hasta cualquier individuo capaz de generar un contacto más activo con su medio, ya sea este en pro de la vida o en contra de la misma. Creo que el ser siempre está presente y la calidad de contacto que genera depende de cómo las fuerzas que lo integran se acomodan con respecto al entorno. A mayor, espontaneidad, creatividad y dinamismo en la interacción del ser con su medio, mayor salud en la persona; con esto me refiero a que el ser no necesariamente necesita estar en un constante estado de movimiento sino más bien en un balance entre movimiento y quietud que se ajusta según las circunstancias que se presentan. En terapia Gestalt el ser se concibe como un evento experiencial que sucede en la actualidad fenomenológica,  Lobb (2000).  Es decir no es algo estático sino una entidad que está en constante interacción con el entorno modificándose a sí mismo y a aquello que lo rodea.

Cuando esta interacción del ser con su entorno está bloqueada se crea un flujo de energía que no está en armonía con el individuo y con su mundo.  Como consecuencia de esto es posible que la persona acuda a psicoterapia, ya que  la mayoría de la veces hay algo que no está funcionando de forma obvia en su vida y  en ocasiones ocurre una crisis; es decir hay un bloqueo a nivel mental y emocional que impide que su energía interactué de forma creativa y adecuada con su entorno.  Por lo tanto, la psicoterapia busca promover un cambio en el individuo;  un cambio paulatino que va surgiendo de forma orgánica como el crecimiento de una manzana.  A veces esos cambios en el ser no son tan obvios, yo diría que son discretos pero profundos.  Son los  verdaderamente trascendentes para la persona, así como para su existencia.

Cuando un fruto crece, una planta o un bebe se desarrolla en el vientre de su madre, lo hace a través de una hermosa danza entre la fuerzas de ying y el yang, es decir de lo activo y lo pasivo, del principio masculino y femenino, de la estructura y la no estructura; hay un perfecto balance de ambas fuerzas que se manifiestan como el caleidoscopio que revela figuras que se van transformando una a otra en una secuencia infinitamente rica de posibilidades de SER.  Los cambios que se van dando y que van formando dicha figura son paso a paso, sin prisas y surgen como algo que no es obvio en un principio.

Como se va desarrollando esta danza que genera cambios profundos y sustanciales en la psique del individuo es un proceso donde hay una interacción precisa y balanceada de las fuerzas que componen al ser.  Estas fuerzas las visualizo como corrientes internas de energía que son encausadas por una estructura que posee diversos canales, a veces estos son los adecuados  por ende  estamos en armonía con nosotros y nuestro medio.  Otras veces esta interacción energía/estructura-canal/medioambiente no se da forma armoniosa, es decir hay algún bloqueo o ruptura en este proceso;  surgiendo así lo bloqueos en el ciclo de la experiencia desde la perspectiva de la Gestalt.  Salama (1996, p. 100) afirma que,  “llamamos bloqueos a las autointerrupciones de la energía que la persona presenta.  Los bloqueos sirven para evitar el contacto con el satisfactor  y el cierre de su experiencia de acuerdo a los esquemas neuróticos adquiridos desde su infancia o adolescencia”.

Aquí surgen dos conceptos o más bien dos entidades importantes del ser uno es la fuerza vital en si misma que habita dentro de nosotros y la otra es el estructura psíquica a través del  cual se manifiesta esa  fuerza vital; esta estructura tiene funciones específicas como: memorizar, repetir, aprender, seleccionar; se conocen  como funciones del Ego.  Perls  (1951) definió tres estancias fundamentales del ser, las cuales se ajustan creativamente al medio ambiente: El Id como el fondo que se disuelve en las posibilidades de contacto;  el Ego como la identificación progresiva con las posibilidades de contacto o bien con la alineación de las mismas.; y la personalidad como la figura creada en la que el ser se convierte y a su vez se asimila.

El ego tiene un contacto mecánico con su medio, es decir, es memoriza, aprende, repite, copia, recuerda, escoge, selecciona y decide moverse hacia adentro o hacia afuera; sin embargo no es creativo. Es evidentemente  indispensable para el  funcionamiento adecuado de la persona pero necesita ser flexible; los canales a través de los cuales se manifiestan sus funciones no pueden ser rígidos, sin duda la estructura es vital y necesaria pero esta tiene que saberse adaptar al entorno. Cuando el ego entra en contacto con la fuerza vital interna que habita en cada uno de nosotros, el ser se vuelve creativo y se desenvuelve sin esfuerzo fluyendo en una danza creativa con su entorno que genera la posibilidad de un cambio paulatino en las formas que la persona usa para adaptarse a su medio, es decir, se van modificando poco a poco por otras más armónicas con su ser real.

Cuando el ser entra en un movimiento orgánico surge un contacto favorable  con el entorno en donde se dan posibilidades de un cambio profundo; esta interacción surge de una sabiduría más allá del ego  y lleva a la persona a un insight que le permite un verdadero crecimiento,  así como una maduración mental, emocional y espiritual, es decir, el cambio  que surge es holístico, ya que incluye todo lo que la persona es. Según Zinker (1977), el aprendizaje Tao se produce cuando un individuo experimenta su propia fuerza y sus posibilidades exploratorias… Este movimiento paso a paso de imaginación, tensión muscular, verbalización y alivio permite una concientización del proceso de creación del propio destino. Cuando integro esta reflexión me doy cuenta que cuando el ser está encaminado a apoyar el desarrollo de la persona se convierte en un poderoso agente de cambio que genera plenitud y sanación en el ser humano como consecuencia de ello se da  una actitud de servicio hacia su entorno.

La terapia Gestalt apoya este crecimiento en donde hay una reconciliación de la dualidad, es decir, de los opuestos y estos son trascendidos.  Cuando trabajamos con el paciente de forma creativa en la relación figura/fondo surge un movimiento donde las polaridades se reconcilian y forman un nuevo momento que puede abrir la posibilidad de insight y por ende de un cambio en el paciente.

La psicoterapia es el proceso viviente de atizar los fuegos interiores – fuego de conciencia y contacto – del cliente. Supone intercambiar energías con éste intercambio que estimula y nutre a la otra persona, sin agotar la vitalidad y la fuerza de uno mismo. El ego por sí solo no puede trascender la dualidad, en cambio, el ser en conexión con su verdadero poder y fuerza va más allá generando un nuevo contacto que enriquece a la persona. Por eso es fundamental poner el ego al servicio de nuestro ser real y así ir generando paso a paso cambios trascendentales en el Ser. (Zinker, 1977 p.27)

Cuando éramos pequeños era esencial sentirnos amados y aceptados, estábamos dispuestos a todo con tal de obtener amor o lo que pensábamos era amor de parte de nuestros padres o figuras de autoridad; en realidad vivimos esto como un asunto de vida o muerte. Era primordial convertirnos en aquello que se esperaba de nosotros; de esta forma introyectamos: ideas, valores y formas de pensamientos que crearon imágenes, las cuales guardamos en el fondo de la conciencia; dándoles en consecuencia un gran poder sobre nuestras vidas.

Es importante darse cuenta que cada personalidad, en el curso de la vida, generalmente aún en la niñez temprana, forma ciertas impresiones; impresiones debidas a factores del medio ambiente y a influencias o a las experiencias repentinas no esperadas. Estas impresiones o actitudes son generalmente conclusiones formadas por la personalidad. La mayor parte del tiempo son conclusiones erróneas. Uno ve y experimenta algo desafortunado, una de las dificultades inevitables de la vida, y la persona generaliza en suma a estos sucesos y forma así ciertas ideas preconcebidas. Las conclusiones que en ciertos momentos se forman aún en la infancia, no son pensadas; son más lo que puede llamarse reacciones emocionales; actitudes generales concerniendo a la vida en uno o en varios aspectos. No están completamente desnudas de un cierto tipo de lógica; la lógica de un tipo muy limitado y erróneo. (Pierrakos, 1958 p.1)

La mayoría de nuestros padres no fueron capaces de tolerar y encauzar de forma adecuada nuestras emociones, no nos permitieron ser, no supieron que hacer  ante lo que sentíamos o/y  no pudieron darnos limites sanos capaces de una contención flexible para nuestro ser. De esta forma sofocaron, aplastaron u omitieron con introyectos quienes realmente éramos. Esto genero una corriente forzante en nosotros que nos llevo a ajustar nuestra fuerza vital a esas imágenes congeladas. De tal forma, que se adecuara como cuando nos ponemos un zapato que no es de nuestra talla sea este más grande o más chico; es decir formamos conclusiones absurdas acerca de cómo debemos vivir nuestra vida, las enterramos en el fondo y las cubrimos con racionalizaciones.

Las conclusiones erróneas que forman una imagen surgen por la ignorancia y por el conocimiento a medias, por lo tanto, no pueden permanecer en la mente consciente. Al crecer la personalidad, el conocimiento intelectual contradice al “conocimiento” emocional. De ahí que, la persona empuja hacia abajo al conocimiento emocional hasta que desaparece fuera de la vista consciente. Entre más se esconde el conocimiento emocional, más potente se vuelve. (Pierrakos, 1958, p.1)

De esta forma adquirimos formas de pensamiento sin un proceso de asimilación creando mandatos y generalizaciones de cómo se suponía debíamos ser para sobrevivir en un mundo que en realidad percibíamos como hostil.  Por lo tanto, es fundamental  conocer, entender y comprender lo que realmente sentimos más que sofocarlo con los introyectos o la imagen idealizada de quien deberíamos de ser.

Las introyecciones son producto de habernos tragado los mensajes negativos que nos dieron o aprendimos cuando éramos pequeños y son la materia prima de la que se nutre el No Yo.  Asimismo señala que descubrirlos y debilitarlos es la función del proceso terapéutico en el cual el facilitador gestalt pondrá su experiencia para fungir como modelo de identificación hacia la armonía. (Salama, 1999 p.84-85)

Veo a la terapia como un catalizador que apoya al ser a convertirse en un proceso vivo y vibrante capaz de generar y recibir amor.  Para ello es esencial dejar de lado las prisa, así como las corrientes forzantes que ponen en una tensión innecesaria al ser y darle paso al crecimiento sabio que permite a la persona partir de lo que es en ese momento y así  poco a poco con pequeños pero significativos cambios realizar su verdadero potencial.

Visualizo una madre que amorosamente enseña poco a poco a caminar a su pequeño sin forzarlo y comprendiendo sus actuales limitaciones y a la vez consciente de que el niño pequeño es capaz de llegar a caminar por sí solo para convertirse en un ser humano pleno capaz de darse al mundo y de recibirlo al mismo tiempo. Yontef  (1995 p.137)  afirma que “la noción de la terapia gestáltica es que el darse cuenta y el contacto inducen un cambio natural y espontaneo. El cambio forzado es un intento para actualizar una imagen, no el sí mismo. Con el darse cuenta de la auto-aceptación, y el derecho a existir como se es, el organismo puede crecer”.

Lo que sentimos es una parte vital del proceso creativo y necesita surgir  del fondo a nuestra conciencia es decir ser figura  para de esta manera  poder generar un cambio paulatino en el ser. El ser tiene su propia sabiduría y es capaz de generar conciencia cuando se le permite experimentarse a si mismo tal cual se presenta. Es vital usar al ego para poder conectar con esta sabiduría interna, la cual reside en las facultades más evolucionadas de nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu.

Esta sabiduría holística nos permiten trascender  la energía congelada de nuestros conflictos internos, los cuales usualmente están fundamentados en una polaridad no integrada.  Cuando el paciente explora y logra estar con el conflicto, es decir, adentrándose en  las polaridades del mismo y se permite sentir todos aquellos sentimientos inconvenientes que van surgiendo y que usualmente manda al fondo y fuera de su darse cuenta entonces da paso a que la energía congelada se libere y quede disponible para él y para servicio al otro.

Finalmente me gustaría compartir un caso concreto de un caso en donde una paciente a la que llamare Danielle logra convertirse en un ser más amoroso.

Danielle nació de la unión de un padre totalmente autoritario capitán de línea aérea comercial pero entrenado en las filas militares italianas; como ella lo describe era como si el Gral. Mussolini llegara a casa; en cambio la su madre la describe como una mujer alegre, desbordada en sus emociones y un tanto dramática. Sus padres son dos claras polaridades que por supuesto generaron en ella confusión y dolor emocional. “Cuando mi madre me amamantaba y estaba mi padre me tomaban el tiempo,  el cual era específico para después pesarme y luego continuar con el otro pecho… en cambio cuando mi padre no estaba mi madre dice que me amamantaba hasta que me ahogaba y ya no podía recibir más leche”.

El resultado era que Danielle se convirtió en una mujer prácticamente incapaz de sentir emociones de ternura y la única emoción que se le facilitaba  eran los estallidos de rabia y las reprimendas al otro. Sintiéndose muy por encima de los demás en especial cuando estos eran incongruentes.

He trabajado cuatro años con ella; lo primero que tuvo que suceder en la terapia fue que ella generara confianza hacia mí esto fue un proceso que sucedió poco a poco, aceptando yo en primera instancia su desconfianza prácticamente natural hacia mí, ya que para ella abrir sentimientos de vulnerabilidad era sumamente amenazante. Sesión con sesión, ella iba aprendiendo a confiar en mí, siendo yo una presencia congruente, constante y amorosa pero también aceptando mis propias incongruencias y limitaciones, es decir integrando mis polaridades. Hasta que un día se asomo una lágrima y algo cambio en su rostro es como si toda su expresión se suavizara. Hoy en día acepta que tiene emociones vulnerables y está en proceso de no desdeñarlas como si fueran inservibles, esta consiente que anhela el contacto con esta parte de su ser. Algo muy profundo y quizás no tan obvio cambio en su rostro, hoy tiene una mayor capacidad para abrir su corazón hacia ella y hacia el otro, por supuesto esto es un proceso que aun continua.  La figura de Danielle como una mujer capaz de sentir su vulnerabilidad es algo que aun no termina…

Bibliografía

Gestalt UK. (s.f.). Recuperado el 28 de septiembre de 2011, de http://www.gestaltuk.com/p_psych_quotations.htm

Pierrakos, E. (Mayo de 2005). www.pathworkmexico.org.  p. 1. Recuperado el 28 de Septiembre de 2011, de Pathwork México: http://www.pathworkmexico.org/sitio/downloads/conf_038_m.pdf

Salama, H. (1999). Encuentro con la Psicoterapia Gestalt (Proceso y Metodología). México: Instituto Mexicano de Psicoterapia Guestalt p. 84-85.

Salama, H. (1996). Gestalt de Persona a Persona. México: Instituto Mexicano de Psicoterapia Guestalt p. 100.

Yontef, G. (1997). Proceso Dialogo en Psicoterpia Gestáltica (2a ed.). Santiago, Chile: Cuatro Vientos p. 137.

Zinker, J. (1997). El Proceso Creativo en la Terapia Guestaltica. México: Paidos.

(Salama, 1999)

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