El robo en las calles

El Robo en las Calles

Luz Angélica Lara Morgan es alumna de la Universidad Gestalt y estudia su maestría en psicoterapia gestalt (http://www.gestalt.mx)

legany@hotmail.com

Leyendo el periódico El Economista, encontré que de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública, el robo a transeúntes es el delito más común en el DF, se calcula que en promedio se cometen 27 asaltos al día, 14 de ellos con violencia.

Me atrevo a asegurar que todos conocemos a al menos una persona que ha sido víctima de la delincuencia en las calles en una o más ocasiones, ¿pero, qué hay de aquellos a quienes  esto nunca les ha pasado?

Las recomendaciones  generales  son;  no caminar por lugares solitarios, no portar objetos valiosos que pudieran quedar a la vista, evitar andar solo, entre otros, pero… hay asaltos que se comenten a plena luz del día y en lugares concurridos.

¿Cómo elige el asaltante a su víctima? Yo creo que es cuestión de actitud, para ejemplificarlo describiré dos situaciones que ocurrieron a personas que conozco. La primera le sucedió a una mujer, quien nunca había sufrido de algún asalto, sin embargo, experimentaba gran temor a que le sucediera, finalmente, un día le robaron el bolso al salir de su casa; al platicar lo sucedido alguien le preguntó – ¿y cómo llevabas tu bolso? A lo que respondió – lo llevaba abrazado e iba volteando a los lados para asegurarme que nadie anduviera cerca. La otra anécdota sucedió a dos hombres en su auto, buscaban una calle y terminaron en el Barrio de Tepito, cuando se dieron cuenta de dónde se encontraban, pensaron que estaban perdidos, sin embargo a uno de ellos se le ocurrió que actuaran con toda naturalidad, así que bajaron totalmente los vidrios del auto, incluso recargando el antebrazo sobre la puerta y pusieron cara de “normal” uno que otro los miraba mientras trataban de salir de allí, pero nadie siquiera mostró intenciones de acercarse a ellos.

Estas son dos situaciones contrastantes. En la primera, la persona, sin decir una sola palabra parece gritar – ¡mira mi bolso!, en verdad tengo algo valioso allí dentro, ¡llévatelo! En la segunda la actitud de las personas expresa algo del tipo – se bien donde me encuentro, y no tengo nada para ti.

En lo personal me ha funcionado, es por ello que creo que  en gran medida evitar un asalto en la calle es cuestión de actitud.  Salir con miedo no nos va a beneficiar en nada,  lo que sí podemos hacer, es estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.

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