El psicoterapeuta que México necesita

Conferencia Magistral del
5º Congreso Internacional de Gestalt de la Universidad Gestalt

Por: Dr. Juan Lafarga

México, a mi manera de ver, está atravesando por uno de los momentos más importantes de su historia. México se está redefiniendo como país: en lo político está transitando de una dictadura de 70 años al pluripartidismo electoral y a la participación democrática en todos los ámbitos de la vida pública; en el área económico-social se va moviendo lentamente de la injusticia y las grandes diferencias socioeconómicas a una convivencia más solidaria y más plural; en la economía del Estado, México transita de un modelo neoliberal capitalista a un modelo propio que no nos margine de los mercados mundiales pero que tampoco desmantele las economías precarias de los menos privilegiados, yo creo que todo el mundo se está moviendo en esta dirección; en lo religioso va pasando de los dogmatismos y fundamentalismos excluyentes en materia de creencias y valores a la convivencia armónica entre las diferentes religiones e ideologías y hacia una ética más universal. México es un país en crisis de crecimiento, en toda la amplitud de su territorio conviven la abundancia con la miseria, los recursos humanos y materiales con la pobreza y la marginación, diferencias raciales y nuevas oportunidades de convivencia y colaboración entre razas y sectores diversos de la población. México se debate entre el dolor y la esperanza.

México, pues, crece con dolor en una coyuntura interna y externamente desfavorable y al mismo tiempo necesita estructuras sociales más justas y equitativas que permitan el desarrollo armónico de los diferentes estratos de la sociedad, mecanismos de gobierno más democráticos que aseguren la libre participación de todos y garanticen que la diversidad sea una forma de riqueza más que un motivo de lucha interna, que los partidos políticos trasciendan sus ambiciones de poder y se unan en el interés por un México más unido y más próspero; necesita una administración más transparente en lo público y en lo privado, una fuerza de trabajo más eficiente y una educación más conectada con la vida, con las necesidades y con los intereses de las mayorías y también de las minorías que conforman su sociedad, necesitamos urgentemente que se reduzca la violencia, que se establezcan programas prácticos para ir disminuyendo el consumo de drogas en la niñez y en la juventud, necesitamos programas serios sobre la concientización de la paternidad responsable para abatir sistemática y voluntariamente los índices de sobrepoblación, y aquí entran los psicoterapeutas de todas las corrientes, en México y en el mundo, necesitan sus gremios y sus escuelas mejores personas, más saludables y de mayor calidad humana. ¿Qué significa mejores personas? Voy a tomar esta descripción de los postulados básicos de la psicología humanista y de la investigación emanada de ésta: abiertas al autoconocimiento, menos defensivas, en búsqueda de oportunidades de experiencias que aumenten significativamente los ámbitos de la propia conciencia, con más elevados niveles de autoestima y autovaloración no sólo en niveles individuales y familiares, sino grupales y sociales, con mayor interés por la equidad y por la justicia, que trasciendan las perspectivas individualistas y parroquiales, capaces de dialogar y de negociar, con relaciones interpersonales de cercanía y de afecto, eficientes en el trabajo, con sentido del humor, cuidadosos de la ecología y también del desarrollo armónico del planeta, abiertos a la trascendencia es decir a la dimensión espiritual de la existencia humana.

Mi hipótesis es que si la labor de los psicoterapeutas en México no va encauzada a la satisfacción de las necesidades de los mexicanos, si no toma en cuenta los recursos reales del país y su trabajo como científico y como profesional no está orientado a favorecer el desarrollo de personas de calidad, nuestro trabajo como psicoterapeutas, individualmente considerados y como gremio profesional es inútil al menos para el México de la coyuntura presente.

Diseño curricular

Por esto directores, maestros y estudiantes de nuestras escuelas de psicología y de psicoterapia, necesitamos diseñar y actualizar currículos que no estén centrados exclusivamente en los conocimientos teóricos y metodológicos de una disciplina científica y profesional, sino en el para qué de nuestros conocimientos, el para qué de nuestras investigaciones y de nuestras técnicas, para qué somos psicoterapeutas, para atender qué necesidades, responder a estas preguntas es recuperar la dimensión ética y humanista de nuestra profesión, no responder a ellas en el contexto mexicano es abdicar del sentido y del propósito que debe animar el sentido curricular a nivel licenciatura y a nivel posgrado. Todas nuestras experiencias educativas deberían estar guiadas por esta inquietud o no tendrían sentido en el contexto del México y del mundo actual.

Con esta fidelidad en mente, los currículos de los terapeutas en cualquier campo de aplicación de nuestra disciplina y a cualquier nivel de licenciatura o de posgrado deberían girar sobre estos cinco ejes. Esta es mi propuesta:

  1. Conocimiento de la teoría psicológica. La teoría sólida se deriva de la práctica creativa y de la investigación pertinente.
  2. Familiaridad con la metodología científica, y no con una metodología reduccionista y positivista que descalifica métodos legítimos de investigación pero sí que fundamente, que signifique, que dé sentido.
  3. Práctica profesional supervisada. Sin la práctica profesional nuestras escuelas no estarían formando profesionistas sino teóricos que solamente van a saber trabajar como profesores y no como profesionales competentes al servicio del público, recordemos que las prácticas no supervisadas corren el riesgo de repetir indefinidamente los mismos errores.
  4. Reflexión sobre la ética, entendida ésta como la promoción de los valores humanos de amor a la vida y de respeto y no únicamente como cumplimiento de preceptos emanados de los códigos éticos de los diferentes países.
  5. Desarrollo personal a través de experiencias significativas que deriven al autoconocimiento, autoestima y mejor manejo de las relaciones interpersonales.

Ética profesional

Me fijaré en el eje cuatro que tiene que ver con la ética como la promoción de los valores humanos. Ante todo ¿qué entiendo por ética? En un sentido general, la promoción del crecimiento y desarrollo de la persona, individualmente considerada así como la promoción de la responsabilidad social. Cualquier acción que impulse el desarrollo armónico de las personas individualmente consideradas de sus grupos y de la sociedad es, por naturaleza, ética. Éste es el criterio de la ética. La conducta ética está caracterizada por la vivencia de los valores que promueven el amor a la vida, la búsqueda del conocimiento y del autoconocimiento, el aumento en la autoestima, las relaciones interpersonales justas, respetuosas y armónicas, la eficiencia en el trabajo, el cuidado de la naturaleza y la búsqueda del sentido de la vida en la trascendencia. En segundo lugar, ¿qué significa la formación del psicoterapeuta en estos valores humanos y qué significa la transmisión de estos valores? Los valores no se aprenden de la conferencia, menos de esta conferencia, no se aprenden en el salón de clases a través de explicaciones y libros de texto, éstos, si acaso, ayudan, los valores se transmiten y se aprenden por el contagio de los maestros y de los educadores que tienen influencia en la vida de los psicólogos y de los psicoterapeutas, el respeto sólo se aprende por la experiencia de haber sido respetado, el amor sólo se aprende por la experiencia de haber sido amado y la confianza sólo se aprende por la experiencia de haber sido objeto de la confianza de otras personas importantes y cercanas. Los valores se aprenden fundamentalmente en la familia y en la escuela, por la convivencia y el ejemplo de los educadores que tienen verdadera trascendencia y verdadera autoridad moral. El respeto, la solidaridad y la honradez, sólo se aprenden de educadores y maestros respetuosos, solidarios y honrados, asimismo los valores de la profesión se aprenden de otros terapeutas considerados valiosos y cercanos que tuvieron influencia sobre nosotros por la vivencia de la honradez en la investigación, el respeto cuidadoso de las personas el interés genuino por el desarrollo y crecimiento de todos, las relaciones interpersonales caracterizadas por el respeto, el afecto, la sinceridad y la sabiduría para combinar transparencia con confidencialidad. Para favorecer la dimensión ética de nuestra profesión ayudan también las experiencias de reflexión sobre dilemas éticos importantes, la presentación de casos y su discusión, así como la clarificación de los valores propios que se va adquiriendo a medida que se reflexiona sobre la experiencia personal.

Área educativa

¿Cuáles son las necesidades de México en el área educativa que plantean un reto al terapeuta profesional? Todas las escuelas del país, públicas y privadas, requieren la asesoría de terapeutas profesionales en el diseño y evaluación de programas de estudio, menos teóricos, más centrados en la vida, más conectados con las necesidades, con los intereses y con los recursos de los estudiantes que acuden a nuestras aulas. Cada vez son más concientes las escuelas en todos los niveles de la importancia que tiene, más allá de la transmisión de la información el proceso de desarrollo personal que tiene que ver con la práctica y la vivencia de los valores de la salud y del crecimiento. Con reciente urgencia se necesitan programas de rehabilitación y capacitación asesorados por psicoterapeutas profesionales, pero más que nada, se necesitan orientadores, asesores y psicoterapeutas, que puedan acompañar a los estudiantes en una acertada elección de carrera en la búsqueda del aprovechamiento de los propios recursos y en el fomento de la salud emocional y mental con miras a prevenir la disfuncionalidad. Cada vez más avanza la tesis de que las drogas sólo se van a poder dominar legalizándolas. Y con la creación de programas educativos. ¡Cómo necesita México terapeutas asesores que colaboren en dar rumbo nuevo a la educación mucho más centrada en el desarrollo de habilidades, aptitudes y destrezas que en la acumulación memorística de la información que debe pasar a ser más una función de las computadoras y menos de la mente humana! Pero y sobre todo, maestros que puedan devolver a los estudiantes el poder para decidir sobre su propio aprendizaje. De hecho ya lo tenemos pero nos da miedo ejercerlo, ¿qué se van a llevar de esta conferencia si no lo que cada uno quiere, lo que responda a sus necesidades? Yo no me preocupo porque aprendan, me preocupo porque se queden con aquello que los haga vivir más felices.

La educación tradicional ha estado sistemáticamente basada en la enseñanza que proporcionan los profesores, en la elaboración de programas, en la evaluación del aprendizaje, en las técnicas educativas e inclusive en los espacios físicos y ¿dónde queda el aprendizaje de los estudiantes? El que los estudiantes aprendan y aprendan lo más posible todos, no sólo información sino aptitudes, habilidades y valores debería ser el objetivo conciente y la máxima preocupación de todo tipo de trabajo educativo. La investigación contemporánea es contundente en el descubrimiento de que únicamente el aprendizaje que está conectado con los intereses, las necesidades y los propósitos del estudiante se convierte en significativo, es decir que permanece en el repertorio de los estudiantes por periodos largos de tiempo o de toda la vida.

¿Qué entiendo yo por aprendizaje significativo? El que se te queda cuando se te olvida todo lo que te enseñaron y es el único que opera en nosotros. A pesar de todos los descubrimientos de los psicólogos sobre la motivación del aprendizaje todavía se cree que el castigo, la reprobación y la humillación son motivadores del mismo. Desde los años treinta con el descubrimiento del condicionamiento operante quedó demostrado que en animales y humanos el reforzador positivo es más eficiente para fijar o modificar una conducta que la condición aversiva. Y a pesar de estos hallazgos, en todas las escuelas del mundo la práctica educativa sigue vinculando la condición aversiva al éxito en el aprendizaje. Es responsabilidad de los psicoterapeutas devolver a los sistemas educativos el valor de los reforzadores positivos como son el aprecio, el aliento, la confianza y cualquier otro factor que eleve la autoestima y esto como reforzadores básicos de la enseñanza.

Área clínica

Necesita México un nuevo modelo de promoción de la salud, el modelo médico está gastado y perdiendo vigencia para los mismos médicos. La mayor parte de éstos considera que la carencia de enfermedad no es lo mismo que la salud; sin embargo, la práctica médica en general, sigue consistiendo en curar enfermedades. Todos están de acuerdo, los médicos, que es más importante la prevención y la profilaxis que la curación, pero son muy pocos los que se dedican a prevenir la enfermedad y a la promoción directa de la salud, si vamos a un médico sin una enfermedad clara que presentarle no sentimos que tengamos nada que hacer ahí y lo mismo considera el médico, pero en el discurso pensamos que la promoción de la salud es mejor que la curación de la enfermedad, desafortunadamente el modelo médico ha invadido no sólo el ámbito de la psicología clínica, sino el de la psicoterapia en general, palabras como diagnóstico, tratamiento, síntoma, y otras todavía más relacionadas con el modelo médico como patología, son utilizadas normalmente no sólo en los ámbitos relacionados con la clínica sino por todos los psicólogos y los psicoterapeutas en general.

Los usuarios de nuestros servicios requieren un modelo menos médico, más psicológico para la promoción de la salud, más relacionado con el desarrollo de los recursos en las personas y en los grupos, con la creación de condiciones y climas ambientales que favorezcan el crecimiento y desarrollo. Hablar de enfermedades psicológicas es sólo una metáfora, no existen, la mayor parte de las personas no sufrimos por enfermedades psicológicas sino por dificultades e incapacidad en el manejo de la problemática de la vida, de la existencia en el aquí y ahora. Necesitamos no de diagnósticos basados en hipótesis médicas sino de evaluaciones más cuidadosas y precisas y de estrategias más claras para la promoción de conductas y aprendizajes que no supongan que las personas están enfermas sino en proceso de evolución y de crecimiento, necesitamos un nuevo concepto de psicoterapia, mucho más psicológico que médico, que ponga más énfasis en los aprendizajes significativos de las personas que en las interpretaciones intelectuales del comportamiento, emanadas éstas de teorías médicas que no están basadas en la investigación psicológica de calidad.

Afortunada o desafortunadamente, la clientela del psicoterapeuta se fija en las características de la persona, que es él, más que en sus cualidades profesionales, aunque estas últimas, claro está, le interesan también. Podría decirse, pues, que los psicoterapeutas impactamos a nuestra clientela más por el tipo de persona que somos que como científicos o como profesionales. Consecuentemente nuestros propios métodos profesionales deberían tener menos análisis conceptual y estar más centrados en la necesidad de una relación interpersonal saludable. El enfoque de la Gestalt es esencial en este sentido. A través de relaciones interpersonales saludables formales o informales, nuestros psicoterapeutas deberían aprender y desarrollar habilidades para la comunicación terapéutica además de la preparación profesional para actuar como psicoterapeutas. Es decir, a través de genuinas relaciones interpersonales con los maestros, en los talleres de encuentro y crecimiento, aprender la escucha empática como base de cualquier relación interpersonal o profesional y el valor de la actitud positiva incondicional frente al paciente de tal suerte que éste entienda que su conducta y comportamiento pueden ser cuestionados pero que nunca perderá la estima ni el aprecio que merece como persona.

Área laboral

No únicamente los trabajadores de México, sino los trabajadores en general de todas las especificaciones necesitan un nuevo concepto de productividad que incluya la generación de mejores personas hacia adentro y hacia afuera de la empresa. Tan importante es esto como la generación de ganancias materiales y productos útiles para la sociedad. El día que las empresas se enorgullezcan de que sus productos son también mejores personas habremos caminado.

Urgen en las empresas y en los medios laborales programas de capacitación no únicamente para desempeñarse técnicamente con pertinencia y calidad, sino para crecer constantemente como personas a través de las relaciones interpersonales entre los grupos, los individuos y las sociedades. Los programas de capacitación técnica deberían ser complementados con cursos y talleres de crecimiento personal que sirvieran para que todas las experiencias de tipo laboral favorecieran no únicamente un desempeño técnico de calidad, sino que fueran al mismo tiempo un aliciente para el desarrollo de la persona. Tanto las empresas de gobierno como las de la iniciativa privada necesitan un nuevo tipo de liderazgo que involucre la participación de todos en las responsabilidades del Estado y de las empresas frente a la sociedad, un nuevo liderazgo que permita que cada persona ejerza su poder e influencia en aquellos ámbitos en que tiene mayor competencia y se siente indispensable para la corporación en el desempeño de su labor específica.

Área social

En el trabajo de grupos y comunidades de toda índole, urge un nuevo concepto de desarrollo social que integre al desarrollo humano personal a niveles individual y colectivo. La mayor parte de los problemas en grupos y comunidades no necesitan intervenciones de tipo curativo, necesitan programas y asesorías de promotores del desarrollo humano que acompañen a dichos grupos en el planteamiento y solución de la problemática comunitaria sea ésta de tipo educativo, económico o social. Afortunadamente crece en todas las comunidades del mundo la conciencia de la importancia de la ecología para mantener un equilibrio en los diversos sistemas del planeta con el objetivo no sólo de evitar una catástrofe ambiental, sino de promover un desarrollo integral de los vivientes que preserve y multiplique los recursos naturales para beneficio de todos.

Conclusión

México está esperando del gremio profesional de los psicoterapeutas, investigaciones descriptivas y predictivas sobre la realidad presente y sobre lo que los psicólogos y terapeutas pudiéramos hacer para promover el crecimiento y desarrollo de las personas y de los grupos, necesita programas curriculares en las escuelas que pongan de manifiesto con creciente claridad la relación entre la disciplina psicológica y las necesidades nacionales y regionales de México, necesita que existan en las licenciaturas prácticas profesionales supervisadas encaminadas a promover e impulsar la salud psicológica y social en todos los sectores de la población así como la organización de talleres y experiencias terapéuticas para promover el desarrollo de terapeutas como personas. Si la docencia y la investigación en nuestras escuelas de psicoterapia no generan una práctica profesional encaminada a diseñar estrategias que incidan en una administración más limpia y transparente a nivel nacional, en estructuras sociales más justas, en reducción de la violencia y del uso de las drogas, en reducción de la sobrepoblación, muy pronto vamos a ser irrelevantes. Si los psicólogos y los psicoterapeutas desde nuestras escuelas y desde nuestros gremios no consideramos como responsabilidad básica, frente a la nación la generación de personas más saludables, más libres y más responsables, perderemos relevancia. Nuestras escuelas carecerán de sentido y nuestro trabajo estará siendo desperdiciado. En ustedes estudiantes de hoy, psicoterapeutas del futuro, en manos de ustedes está dar a la profesión mayor sentido y relevancia al sentido de México. Todavía no es demasiado tarde.  Muchas gracias.

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