El presente en cada instante, presente continuo, es un fundamento en la Yoga y en la Psicoterapia Gestalt

En la Yoga, el presente es cada instante. Realizar (hacer realidad y efectivo) el presente es la única verdad. Poner consciencia del presente lo ubica a la persona en su realidad del momento en que vive, en donde su presente es la síntesis de su pasado y su futuro es la consecuencia de su presente, es decir: “La realidad es el presente. El pasado no existe aunque pudo haber existido… pero en todo caso ya no existe, existe únicamente el Presente. El futuro no existe, sino que existirá tal vez!… De todos modos no existe todavía, así que solamente el Presente existe.” (Raynaud de la Ferriere, 1972, p.76)

En la Psicoterapia Gestalt, uno de los principios, es el aquí y ahora: vivir y sentir el presente. Vivir y sentir la realidad. El presente calificado como un presente continuo. Asimismo la “Consciencia es un acontecimiento que ocurre en el momento presente. Sólo podemos estar conscientes de lo que está sucediendo ahora. Inclusive nuestras reflexiones y recuerdos tienen lugar ahora, en el presente” (Latner, 2007, p. 46)

El Ser humano es consciente solamente en el presente, por ejemplo, cuando el sujeto no vive el aquí y el ahora, el presente en cada instante, el presente continuo, entonces: “La angustia y la ansiedad surgen cuando se pasa del ahora al futuro.” (Salama, Gestalt Persona a Persona, 2008, p. 43.)

Cuando se vive y se siente el Presente, el Ser actúa con su Yo, entendido como parte de la personalidad que tiende al éxito, sin embargo, cuando el Ser actúa con su Pseudo Yo, que es ajeno al buen funcionamiento de la personalidad, él actúa en el pasado o el futuro, “presenta resistencias al cambio y por lo tanto, es contrario a la salud. Su particularidad es ser automático y no-consciente.” (Salama, Psicoterapia Gestalt, 2008, p. 44)

Sin embargo, puede surgir la duda de si es posible sanar una herida del pasado en el presente y la respuesta es afirmativa. Puede sanar el paciente, el dolor de no haber recibido ese abrazo que tanto deseaba de su madre a través del abrazo en el presente, no necesariamente de ella (que sería una posibilidad), sino de otra persona que se sienta dispuesta y gustosa de hacerlo. Tenemos, antes que nada, que entender que la verdadera necesidad no es tan literal como “necesito un abrazo de mi madre”, tal vez de niña así fue, pero en la actualidad, la necesidad real es de “un abrazo” no necesariamente de una persona en particular, así sea de una madre, un abuelo, una pareja.

El organismo humano no pone condiciones como lo hace muchas veces la mente de que: “si no es esa persona no servirá de nada y no me interesa”. Si esa es la respuesta, se puede concluir que la persona ya no tiene una necesidad, sino una necedad de que sólo y sólo sí es esa persona que ella dice quien le da lo que ella quiere, y de la manera en que ella lo desea, podrá sentirse satisfecha y, si no es así, entonces no podrá sanar su herida. En esos casos se está ante una persona apegada al dolor, al sufrimiento, que se ha vuelto rígida a tal punto que no puede ver las muy diversas posibilidades que tiene delante de sus ojos para ser feliz y terminar con su dolor.

A la mente más que al organismo se le hace más difícil situarse en el Presente, como lo manifiesta Raynaud de la Ferriere (1972):
“Admitamos muy bien que nuestro pensamiento está balanceándose constantemente entre el pasado y el futuro… El hecho de pensar en el presente se inclina más bien en el futuro, y cuando se desea realizarlo, él ya está en el pasado. La Verdad si embargo, no puede ser sino el presente, pues es inconcebible que la Verdad pudiera ser algo que ha pasado o algo que ha de venir, es decir, que no se puede aceptar la idea de que la Verdad exista antes de haberla pensado o que ella no existirá más después de haber realizado lo que ella es!” (p. 67)

Por ello la Yoga y la Psicoterapia Gestalt inician sus sesiones con las sensaciones del cuerpo en tiempo presente. Porque el cuerpo humano es el depositario de impresiones que en el transcurso de la vida fueron fijándose. Estas impresiones tienen distintos aspectos, algunas moldearon el cuerpo embelleciéndolo, dándole libertad de ser y de expresión, y conforman una sana identidad, por ejemplo la sonrisa, los gestos amables, etc. Otras pesan, duelen, encarcelan, quitan la respiración y despistan en un mapa personal, que a veces parece que no tiene sentido y en otros momentos no se encuentra un punto claro de referencia, por ejemplo la angustia que altera la respiración, la tristeza y el dolor que se tramiten en el rostro y los hombros, etc.

Bibliografía:
1) Latner, Joel, (2007), Fundamentos de la Gestalt, Editorial Cuatro Vientos, Chile.
2) Raynaud de la Ferriere, Serge, (1972), Yug Yoga Yoghismo, Diana, México.
3) Salama, Héctor, (2008), Psicoterapia Gestalt, Alfaomega, México.
4) Salama, Héctor, (2008), Gestalt de persona a persona, Alfaomega, México.

José Esteban Amaro Ayala
Ing. Químico, Instructor de Yoga, Cosmobiólogo y estudiante de la Maestría en Psicoterapia Gestalt en la Universidad Gestalt
E-mail: srferriere@hotmail.com

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