EL ODIO UNA EMOCION SOCIALMENTE RECHAZADA

UNIVERSIDAD GESTALT DE AMERICA

SUPERVISION

PROF: ADRIAN SALAMA

ARTICULO

MAESTRIA EN PSICOTERAPIA GESTALT

MARIANA ORTIZ CERVANTES

GRUPO 0619

mol656@yahoo.com

El odio es una de las emociones mas reprimidas en el ser humano.

La sociedad se maneja a través de diferentes reglas no escritas, pero que han sido gravadas en todos y cada uno de nosotros desde nuestra niñez, ya sea por nuestros padres, por la religión, por nuestros maestros o por cualquier otra figura significativa.

Al principio de nuestra existencia la necesidad de ser aceptado es tan grande, que aprendemos a manejarnos de acuerdo a estas reglas, y por lo tanto solo aprendemos a reconocer y dejar fluir las emociones que son socialmente aceptadas, las que no como en este caso el odio, las reprimimos y no aceptamos que las estamos sintiendo, por los diferentes introyectos que alguna de estas figuras significativas han sembrado en nosotros. Ejemplo de esto es: Si odias te envenenas, una persona buena no siente odio, si sientes odio te vas a enfermar.

Ahora bien el no reconocer el odio no significa que no lo estemos sintiendo, todo nuestro cuerpo sigue reaccionando ante esta emoción, se nos eleva el ritmo cardíaco, empezamos a experimentar las llamadas mariposas en el estómago, sentimos una especie de escalofrío y que nuestra sangre empieza a burbujear como si estuviera hirviendo, las manos sin embargo están heladas, estas son solo algunas de las diferentes manifestaciones de nuestro cuerpo al experimentar el odio, lo único que sucede es que al no reconocerlo, no lo trabajamos y por tanto no lo superamos.

Hasta cierto punto nos desentendemos del tema, abandonamos a nuestro cuerpo a que solo se libere de la energía producida por esta emoción.

En el mejor de los casos el cuerpo logrará autoregular la energía y así permitir que esta siga fluyendo normalmente, pero no siempre es así, el cuerpo se encuentra cargado de una energía que en muchas ocasiones no sabe como canalizar, por lo que opta por somatizarla.

Cuando el cuerpo somatiza esta emoción, es su forma de avisarnos que no esta pudiendo autoregularse y que necesita ayuda.

El primer paso para poder ayudar a nuestro cuerpo a canalizar esta energía, es reconocer libremente, sin juicios lo que se esta sintiendo.

Una forma gestaltica de reconocer el odio que se esta sintiendo, es primero reconocerse a uno mismo que es odio, no enojo sino odio, sin juicios de ningún tipo, simplemente reconocer el que se esta teniendo esta emoción, una vez reconocida la emoción permitirnos el hacer contacto con ella, y ver las diferentes manifestaciones que se tienen a partir de esta emoción, qué siento?, dónde la siento?, las manifestaciones se harán todavía mas nítidas y el cuerpo se cargara aún mas de esa energía.

Qué hacer con toda esa energía, para ayudar el cuerpo a liberarla y que entonces no sea necesario que la somatice?.

Lowen nos propone tres ejercicios muy importantes para liberar la energía ahí contenida.

El primero es que con las puntas de los pies apuntando hacia dentro y las piernas un poco flexionadas, cerremos nuestros puños y lancemos golpes con una y otra mano alternadamente diciendo o gritando según sea la necesidad: Vete vete vete.

El segundo es en la misma posición nada mas que ahora soltaremos codazos como si nos quisiéramos liberar de alguien que nos esta agarrando diciendo o gritando: Déjame déjame.

El tercero es que nos recostemos en el piso pongamos un cojín debajo de nuestra cabeza y empecemos a patalear al tiempo que movemos la cabeza de un lado a otro diciendo no no no, después inhalamos profundamente y sacamos el aire con un aaaaa, con esto terminamos de liberar cualquier energía que haya quedado.

El último ejercicio como explica Lowen es para movilizar el colon, logrando con este ejercicio que el colon trabaje y logre sacar aquellos residuos que ya no le sirven.

Con estos ejercicios logramos que nuestra energía fluya libremente y si la energía fluye el cuerpo no la somatiza. Ahora bien esto solo trabaja el síntoma producido por la represión del odio, falta el llegar al conflicto, es decir llegar a la raíz para que puedan resolver eso que les produjo tanto odio.

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