El espacio terapéutico y sus posibles limitantes

Por: Luis Antonio Cabrera Leal quien es alumno de la Maestría en Psicoterapia Gestalt de la Universidad Gestalt y fue escrito el 8 de julio del 2015

INTRODUCCIÓN

El espacio terapéutico es literal, el espacio físico donde se lleva a cabo la psicoterapia, y éste debería tener todas las condiciones necesarias para promover el contacto entre el psicoterapeuta y el paciente, aunque no siempre las condiciones propicias se pueden dar.

¿Cuáles son los elementos básicos que deberá tener dicho espacio para que se cumpla con lo mínimo indispensable de un proceso terapéutico favorable? Eso lo iremos descubriendo a lo largo de este ensayo.

EL ESPACIO TERAPÉUTICO Y SUS POSIBLES LIMITANTES

Existen varios elementos necesarios para que se dé el proceso terapéutico como la aceptación del paciente de que algo no marcha bien, la necesidad de que un experto le facilite la integración, aceptación del encuentro entre paciente y psicoterapeuta, contacto, respeto, disponibilidad, honestidad, amor, responsabilidad y compromiso.

Estos elementos son indispensables, pero hay algo que también se requiere para poder llevar a cabo este proceso de manera cómoda, y esto es el espacio físico donde se lleve a cabo.

Para Héctor Salama (2007) existen varias de las características y elementos que debe tener este espacio como: Que siempre sea el mismo lugar, que de preferencia no haya ruidos externos, que el exterior no interfiera en el trabajo, que no trascienda al exterior lo trabajado, estar libre del paso a otros lugares, que no sea en casa a menos que sea en un espacio especial para eso, con una temperatura agradable, con buena iluminación y ventilación, limpio, decoración agradable, 3 asientos móviles y cómodos, varis almohadas o cojines, un reloj fuera de la vista del paciente, hojas de papel y lápices, un espejo, un bate de plástico, bote de basura, pañuelos desechables, etc. (p. 176, 177).

Como vemos, son varios elementos los que ayudan a que se dé el proceso terapéutico de manera fluida y cómoda, pero ¿qué pasa cuando el psicoterapeuta es recién egresado o aún está estudiando y no cuenta con un consultorio en forma?

Muchos podrían pensar que no existen elementos físicos que limiten un proceso terapéutico sano, pero desde mi punto de vista no es así. Por ejemplo, si se quisiera dar consulta en un parque, café o lugar al aire libre, se pueden distraer tanto el paciente como el psicoterapeuta con los elementos externos, e incluso el paciente se podría ver limitado en sus respuestas o reacciones ante el medio, y pudiera limitar su atrevimiento a realizar ciertos experimentos en los que tuviera que gritar o llorar o expresar cualquier sentimiento que tuviera dentro.

En la universidad Gestalt se ofrecen los salones de clase como ayuda a quienes no tienen lugar de consulta, y a pesar de que son mucho mejor lugar que los lugares abiertos antes mencionados, estos no dejan de ser lugares menos cálidos.

Desde mi punto de vista, en caso de no contar con un sitio específico para poder dar terapia, y a pesar de la recomendación del Dr. Salama, creo que la casa del psicoterapeuta podría ser la mejor opción, ya que este es, o se supondría que es, un lugar cálido, con la mayoría de los elementos descritos anteriormente. Una de las desventajas más significativas que a mi parecer sería que ese lugar es un lugar íntimo para el psicoterapeuta, y pudiera confundirse que ese es el hogar del terapeuta. A pesar de esto, creo que si se adecua el espacio, y sin perder de vista que es un espacio temporal, la estancia de la casa del terapeuta, pudiera funcionar.

CONCLUSIÓN

Creo que definitivamente un consultorio es la mejor opción para poder desarrollar un proceso psicoterapéutico óptimo, pero también creo que aquí entra la creatividad del terapeuta, adecuando algún lugar para poder reunir la mayor cantidad de elementos y características necesarias para optimizar este proceso tanto para él mismo como para el paciente.

“El consultorio es el reflejo de la personalidad del terapeuta” (Salama, 2012, p. 22)

BIBLIOGRAFÍA

  • Salama, Héctor. Gestalt 2.0. Actualización en Psicoterapia Gestalt. Editorial Alfaomega. México. 2012.
  • Salama, Héctor. Psicoterapia Gestalt. Proceso y Metodología. Editorial Alfaomega. México. 2007.

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