El despertar psicológico de la mujer y la educación en México (1/3)

Por:  Lic. Gabirela Perdomo, Lic. Adriana Hernández, Lic. Mariana Leis, Lic. Viviana Ancona, Lic. Ingrid Haiquel
Publicado el 12/04/10 a 19:21:19 GMT-06:00

INTRODUCCIÓN


”Leer puede volverla a una rebelde e infundirle
la idea de que es posible apartarse
del camino que le habían trazado otros”.
– Michéle Petit.

“La mujer no nace, se hace”.
Simone de Beauvoir.


El presente trabajo de investigación, está centrado en un muestreo de 200 mujeres, en México, D.F. Está enfocado desde lo educativo, sin embargo, existen distintas vertientes de estudio para esta investigación.

El objetivo de este estudio es: Indagar acerca de la influencia del nivel educativo en el despertar psicológico de la mujer en México. Por lo cual, se aplicaron encuestas en mujeres entre 30 y 60 años, agrupadas por nivel educativo: a) las que sólo terminaron primaria, b) las que estudiaron hasta secundaria, c) las que realizaron estudios hasta bachillerato, d) las que terminaron una carrera universitaria y e) las que concluyeron sus estudios de postgrado.

Ya hace varios años, que se reflexiona sobre la situación de la mujer en los diferentes ámbitos: cultural, social, económico y educativo, por lo que se han planteado diversas reivindicaciones para que tenga la oportunidad de desempeñar una función como miembro integral y activo de la sociedad, con el fin de realizarse plenamente.

La conciencia de la importancia de la mujer en la sociedad ha venido creciendo día a día.

Es a partir del Año Internacional de la Mujer (1975), cuando se realizan intentos más serios para determinar la condición de la mujer en los ámbitos antes mencionados.  Esto ha permitido mayores oportunidades para la mujer, buscando la equidad de género, haciendo esfuerzos para: erradicar todo tipo de discriminación, buscar mayor inserción laboral, lograr un aumento en el  número de mujeres inscritas en las escuelas, etc.

Otros objetivos de este estudio fueron: a) Conocer las motivaciones que llevan a la mujer, a alcanzar o no, un grado superior de educación, b) Investigar la influencia de los introyectos y mandatos, en la elección de la mujer para alcanzar un grado universitario, c) Descubrir tendencias y opiniones acerca de la desigualdad de género en México, d) Medir las áreas en las cuales se ve reflejado el despertar psicológico de la mujer, e) Evaluar la correspondencia entre grado de estudios y nivel de satisfacción en la mujer y f) Medición de atributos relacionados con ser mujer.

En el Capítulo 1, se aborda el tema de Género, iniciando con el concepto del mismo, equidad de género, perspectiva de género y otros conceptos relacionados. Siguiendo con la desigualdad de género desde una perspectiva antropológica, biológica y psicológica.

En el Capítulo 2, se desarrolla el rol de la mujer a través de la historia, sus antecedentes y  los efectos de la primera y segunda guerra mundial en la evolución del rol de la mujer.

En el Capítulo 3, se presenta el concepto de educación, la relación entre educación y género y  la historia de la mujer en la educación en México.

En el Capítulo 4, se exponen las mujeres destacadas en México a través de la historia.

En el Capítulo 5, se analiza el concepto de Despertar Psicológico, desde el enfoque de las capacidades del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México, y se citan los diferentes Tratados y Acuerdos realizados por México en cuestión de Género.

En el Capítulo 6, se lleva a cabo una relación analítica de las encuestas realizadas.

Para finalizar, se puntualizan las conclusiones del estudio, se adjuntan los anexos y las referencias.

    * CONTENIDO
    * CAPÍTULO 1. GÉNERO
    1. Género
    1.1 Concepto
    1.2 Equidad de Género
    1.3 Perspectiva de Género
    1.4 Conceptos Relacionados
    1.4.1 Discriminación
    1.4.2 División Sexual del Trabajo
    1.4.3 Trabajo Doméstico
    1.4.4 Trabajo Extra-Doméstico
    1.5 Desigualdad de Género desde una Perspectiva Antropológica
    1.5.1 Mujeres Recolectoras: Paradigma de la Igualdad de Género
    1.6 Desigualdad de Género desde una Perspectiva Biológica
    1.7 Desigualdad de Género desde una Perspectiva Psicológica
    1.7.1 Teoría Psicoanalítica
    1.7.2 Teoría del Aprendizaje Social

    * CAPÍTULO 2. ROL DE LA MUJER A TRAVÉS DE LA HISTORIA
    2.1  Antecedentes
    2.2  Participación de la Mujer en la Actividad Económica y su Posición    Socioeconómica en México en el Siglo XX
    2.2.1 Participación Política de la Mujer
    2.3  Efectos de la Primera Guerra Mundial. Consecuencias en el Rol de la Mujer
    2.4  Efectos de la Segunda Guerra Mundial. Consecuencias en el Rol de la Mujer
    2.5  Evolución del Rol de la Mujer

    * CAPÍTULO 3.  EDUCACIÓN
    3.1  Concepto
    3.2  Educación y Género
    3.3  Historia de la Mujer en la Educación en México
    3.3.1  Educación en los Pueblos Mayas
    3.3.2  Educación de la Mujer durante el Virreinato
    3.4  El Nacimiento del Problema
    3.4.1  Siglo XIX: Arranque de un Proceso

    * CAPÍTULO 4. MUJERES DESTACADAS EN MÉXICO ATRAVÉS DE LA HISTORIA
    4.1  La Malinche
    4.2  Sor Juana Inés de la Cruz
    4.3  Gertrudis Bocanegra
    4.4  Doña Josefa Ortiz de Domínguez
    4.5  Leona Vicario
    4.6  María Luisa Martínez
    4.7  Laureana Wright de Kleinhans
    4.8  Matilde Montoya
    4.9  Juana Gutiérrez
    4.10  María del Carmen Serdán Alatriste
    4.11  Eulalia Guzmán
    4.12  Amalia Robles
    4.13  Frida Kahlo

    * CAPÍTULO 5.  DESPERTAR PSICOLÓGICO
    5.1  Concepto
    5.2   El Enfoque de las Capacidades
    5.3  El Índice de Potenciación de Género
    5.4  Una Perspectiva de Género en el Presupuesto
    5.5  Tratados y Acuerdos de México

    * CAPÍTULO 6.  RESULTADOS
    6.1  Relación Analítica de las Encuestas

    * CONCLUSIONES
    * ANEXOS
    * REFERENCIAS

CAPITULO 1. GÉNERO

1.1 Concepto:

Hace referencia a los roles, responsabilidades y oportunidades asignadas al hecho de ser hombre y ser mujer y a las relaciones socioculturales entre mujeres y hombres, entre niños y niñas. Estos atributos, oportunidades y relaciones están socialmente construidas y se aprenden a través del proceso de socialización, son específicos de cada cultura y cambian a lo largo del tiempo, entre otras razones, como resultado de la acción política. Esto ha modificado nuestra forma de considerar a hombres y mujeres en todos los aspectos de la convivencia humana y de sus relaciones (Méndez & Leguina, 2000).

El concepto de género es una construcción teórica utilizada por el postfeminismo para analizar y trascender la diferenciación cultural entre los sexos en todos los ámbitos de la vida. Se emplea justamente para referirse de manera unitaria a ambos sexos; los incluye a ambos, al mismo tiempo que supera su plasmación biológica concreta.

Dentro de las ciencias sociales el concepto de género se entiende como un conjunto de ideas, expresiones o prácticas sociales de una cultura a partir del reconocimiento y simbolización de las diferencias de sexos y géneros, la construcción de lo que es propio de los hombres, lo masculino y propio de las mujeres, lo femenino.

La identidad de género es la vivencia psíquica y emocional obtenida durante el proceso de identificación de pertenecer al sexo masculino o femenino. Este proceso se da a través del reconocimiento con los miembros de un mismo sexo. Es decir, dicha experiencia psíquica y emocional es la asignación social y la valorización diferenciada de responsabilidades y roles que condicionan hábitos, opciones y desempeños de hombres y mujeres. Los sistemas de género suponen prácticas, símbolos, representaciones, normas y jerarquías de valores. Desde este punto de vista el macho y la hembra como género, sería la identidad originada por el ejercicio del rol sexual y sus estereotipos. (Paternidad Responsable, Diciembre 2002)

Martha Lamas explica que la construcción de género en los seres humanos se basa en el cuerpo, el cual presenta el aspecto biológico, psicológico y social y está constituido por tres elementos que son carne, mente e inconsciente. La dificultad radica en asumir al cuerpo como un controlador que articula lo social y lo psíquico, en él se encuentra la identidad, la sexualidad y la cultura. La construcción de género atraviesa variables tales como: clase social, etnia, edad, religión, educación y todo tipo de esferas de actividad productiva, distributiva, organizacional y política. También recorre estructuras institucionales, procedimientos y prácticas organizacionales de sectores como salud, empleo, educación y medio ambiente. (Lamas, 2002)

1.2 Equidad De Género:

Se refiere al principio conforme al cual hombres y mujeres acceden con justicia e igualdad al uso, control y beneficio de los bienes y servicios, oportunidades y recompensas de la sociedad, con la finalidad de lograr la participación de las mujeres en la toma de decisiones de todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar. Por otra parte, el proceso de identificación de género posee 3 etapas:

– La asignación o rotulación se realiza cuando el individuo nace y se da a partir del reconocimiento genital.
– La identidad se establece entre los 2 y 3 años cuando el infante comienza a hablar.
– El rol de género se forma a partir del conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad y la cultura acerca del comportamiento femenino y masculino. (Paternidad Responsable, Diciembre 2002)

En el artículo publicado en el Periódico Universal de la Ciudad de México, que se transcribe a continuación, la periodista Liliana Alcántara hace referencia  al lugar que ocupa México en materia de Equidad dentro del Foro Económico Mundial.



Liliana Alcántara
El Universal
Miércoles 24 de enero de 2007

México figura en el lugar 75 de un total de 115 países que fueron evaluados en materia de equidad de género a propósito del Foro Económico Mundial. Según el reporte, el país está más atrasado en esa materia que naciones como Honduras, Kenya y Malasia.

En el análisis denominado “El índice de desigualdad de género 2006: un nuevo marco para avanzar hacia la equidad”, se señala que en la participación económica y política, la mujer mexicana enfrenta los mayores rezagos, sobre todo, por la diferencia salarial y el escaso número de ellas que ocupan un lugar en el Congreso y en las secretarías de Estado.

Este reporte tiene el propósito de servir como base para que los países lo consideren en sus acciones a nivel global, regional y local, y puedan lograr progresos en equidad de género.

Para elaborar este análisis, se consideraron 14 indicadores agrupados en cuatro rubros: participación económica y oportunidades, logros educativos, salud y supervivencia, y empoderamiento político.

Los primeros tres lugares son ocupados por Suecia, Noruega y Finlandia, pues en todos esos indicadores las mujeres compiten en igualdad de circunstancias que los hombres.
Este análisis se hizo en el contexto del Foro Económico Mundial porque los organizadores consideran que el tema de la equidad entre hombres y mujeres brinda herramientas para conocer el grado de desarrollo en un país, y porque la igualdad de oportunidades entre ambos sexos contribuye al crecimiento económico de las naciones.

En materia de participación económica y oportunidades, México se ubica hasta el lugar 98 de la lista mundial, ya que la fuerza laboral masculina constituye casi el doble que la de mujeres, y a ellas se les paga menos por desempeñar el mismo trabajo que ellos realizan.

En educación, el país se ubica en el sitio 45, porque el grado de alfabetización es mayor en hombres que en mujeres, y porque el número de varones que se inscriben en educación primaria y licenciatura es más elevado.

Sin embargo, este análisis destaca que en la educación secundaria, México logró la equidad, pues el índice de matriculación entre mujeres y hombres es igual.

En cuanto al empoderamiento político, en el que se toma en cuenta la posición de la mujer en puestos de toma de decisiones, México se encuentra en el lugar 45 de la clasificación. Sin embargo, si sólo se considera su participación en las Secretarías de Estado, nuestro país baja al sitio 76, porque su representación en esos puestos es escasa.

Este índice fue elaborado por Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard; Laura D. Tayson, de la Escuela de Negocios de Londres, y por Saadia Zahidi, del Foro Económico Mundial. (Alcántara, 2007)


1.3 Perspectiva de Género:

La perspectiva de género es un marco de análisis teórico y conceptual que permite:
–  Visualizar la condición y posición de las mujeres con respecto a los hombres.

–    Detectar los factores de desigualdad que afectan a hombres y mujeres en los diferentes ámbitos del desarrollo.

–  Planear acciones para modificar las estructuras que mantienen las desigualdades.

La perspectiva de género busca ubicar las diferencias entre hombres y mujeres, así como generar condiciones de igualdad. Para esto cuenta con dos herramientas:

–  Análisis de género: conjunto de herramientas para realizar un diagnóstico que permita identificar las necesidades, intereses y problemas específicos de hombres y mujeres, las relaciones que establecen entre ellos, identificar los obstáculos para impulsar acciones y detectar los posibles impactos.

–  Planeación con perspectiva de género: incluye analizar las relaciones de género, no a la mujer como categoría separada, generar las mismas oportunidades para el acceso y control de sus derechos, recursos y beneficios, satisfacer necesidades específicas tanto de mujeres como de hombres. (INMUJERES U. I., 2001)

1.3 Conceptos Relacionados:

• Masculinidad: las características que lo describen son agresividad, búsqueda de dominio, auto afirmación, reflexión, razón, discernimiento, capacidad de abstracción y objetividad.

• Femineidad: es descrita como la necesidad de involucrarse con otras personas con más ideas y abstracciones, por lo inconsciente y lo subjetivo, por la pasividad y la docilidad, y en especial, inclinación hacia lo sentimental y la intuición.

• Machismo: hombre que considera al sexo femenino inferior al masculino.

• Sumisión: mujer que posee excesiva dependencia, conformismo, falta de imaginación y timidez en la relación con el varón provocado por un proceso de desvalorización y baja de la autoestima.

• Género: la distinción de los aspectos biológicos-naturales y los aspectos adquiridos culturalmente y que conforman la personalidad.

• Identidad de género: darse cuenta del ser hombre o mujer desde la concepción biológica.

• Sexo: asignación que se le da a las personas correspondientes a las características fisiológicas sexuales que  poseen. (INMUJERES, Perspectiva de Género, 2002)

1.4.1 Discriminación:

Distinción, exclusión o preferencia que tenga por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

1.4.2 División Sexual del Trabajo:

El trabajo está relacionado directamente con los patrones socioculturales que determinan las actividades de los hombres y mujeres. Esta división tiene sus orígenes en las diferencias fisiológicas para establecer las tareas que incumben a cada uno de ellos. Según el trabajo que desempeñen las personas, las sociedades se estructuran de manera jerárquica, representada en espacios y acciones relacionadas a las actividades que se desarrollan según el rol. Por ejemplo: cocinar es una actividad vinculada a las mujeres, que se desarrolla dentro del hogar, por lo tanto corresponde al ámbito privado y no se valora por la sociedad. En cambio, las actividades que tienen que ver con las estructuras políticas, económicas y sociales, se desarrollan fuera del hogar, están vinculadas a espacios masculinos, por lo tanto se desarrollan en el ámbito de lo público, y socialmente se valoran más.

1.4.3  Trabajo Doméstico:

Actividades requeridas para el mantenimiento cotidiano de las familias y la crianza de los niños. Estas actividades son: los quehaceres propios del hogar, el cuidado de los niños, ancianos, enfermos y otras actividades sin remuneración; excepto las actividades de estudiar y los servicios gratuitos prestados a la comunidad.

1.4.4 Trabajo Extra Doméstico:

Conjunto de actividades que permiten la obtención de recursos monetarios mediante la participación en la producción o comercialización de bienes y servicios para el mercado. Esta definición incluye al trabajo no remunerado en negocios o empresas familiares que contribuye a la producción de bienes o servicios que se intercambian en el mercado. (INMUJERES, www.inmujeres.gob.mx, 2002)

1.5 Desigualdad de Género desde una Perspectiva Antropológica:

La antropología aborda la desigualdad de género desde dos perspectivas que no se excluyen mutuamente: como una construcción simbólica (ideologías, símbolos y estereotipos culturales), o bien como relación social (roles y relaciones de género), de una sociedad en particular.

Desde el punto de vista del simbolismo del género, Sherry Ortner (Torres Ramírez, 2005), inició el debate sobre la dicotomía entre naturaleza y cultura, ampliamente rebatido en la disciplina, ya que parte de la universalidad de la subordinación de las mujeres. Ortner ubica la desigualdad en la validez cultural de las diferencias entre hombres y mujeres (y no en argumentos biológicos y deterministas).

Todas las culturas distinguen entre naturaleza (asociada con las mujeres) y cultura (ámbito masculino por excelencia), donde la cultura somete al mundo natural. La asociación femenina con la naturaleza, siguiendo a Ortner, en los aspectos fisiológicos y reproductivos, consideradas como naturales, incluyendo la crianza de hijas e hijos. Puesto que las mujeres están confinadas en lo doméstico, su ámbito de interacción está ubicado en las relaciones familiares, a diferencia de los hombres que dominan la esfera pública y política.
Estas asociaciones han generado un importante debate teórico y enormes críticas.

La antropóloga Eleanor Burke Leacock, negó la validez cultural universal de la desigualdad de género y criticó la dicotomía entre naturaleza y cultura. Para Leacock, la categoría de género significa una relación social, es decir, lo que mujeres y  hombres hacen en una sociedad particular.

Leacock afirma, que las mujeres son principales  productoras de alimentos en numerosas sociedades, por lo que la posición femenina deriva del acceso a los recursos, las condiciones de su trabajo y la distribución de los productos del mismo.

Hoy en día, la mayoría de autores coinciden en que tanto valoraciones culturales simbólicas como sociológicas son relevantes para determinar la posición de las mujeres. Las ideas culturales de género están estrechamente unidas con los roles y las relaciones sociales, por las cuales los géneros viven, piensan, actúan, etc. (Torres Ramírez, 2005)

1.5.1 Mujeres Recolectoras: Paradigma de la Igualdad de Género:

El gran impulso feminista sobre las sociedades de recolección y caza se inició desde el simposio “Mujer recolectora” en 1981. Dicho simposio rebatió el excesivo interés dado a los roles masculinos de caza en estas sociedades forrajeras por parte de los primeros investigadores. Las críticas feministas más destacadas al modelo del “Hombre cazador”, tienen que ver con que el hombre es siempre el proveedor principal (aportando la proteína animal de la caza a la dieta) y quien toma las decisiones fundamentales en las sociedades nómadas.

Vistos los datos con nueva luz se reparó en que la recolección de alimentos silvestres (tarea femenina por antonomasia) proporciona más de la mitad de su dieta total (cuando no es lo único que comen). Además las mujeres cazaban animales de todo tipo. La caza femenina se ha documentado etnográficamente en los grupos mbuti (República Democrática del Congo), los tiwi (Australia) y los agta de Filipinas.

En estas sociedades no hay grandes diferencias de poder o prestigio entre las personas, respecto del acceso y/o control sobre los recursos. El trabajo sigue los criterios de edad y género, siendo todas las actividades valoradas socialmente por igual. Para Eleonor Leacock las mujeres recolectoras tenían sus propios derechos, obligaciones y responsabilidades, las cuales eran complementarias y de ningún modo secundarias a las de los hombres.

Para ella un aspecto determinante de la igualdad de género es que las mujeres son autónomas económica y socialmente, toman decisiones independientes, adquiriendo así relevancia pública y política, y ocupan posiciones de igual valor y prestigio que las masculinas. (Torres Ramírez, 2005)

1.5   Desigualdad de Género desde una Perspectiva Biológica:

El componente biológico, que es el sistema secuencial y multicompuesto que incluye el sexo cromosómico XX/XY, el sexo hormonal, el sexo gonadal y el sexo morfológico.
Se señala que hasta las 6 semanas de gestación, los productos embrionarios masculinos y femeninos, tienen gónadas indiferenciadas y son morfológicamente idénticos. A partir de este momento, reciben las siguientes influencias, lo que culminará en un individuo diferenciado:

a) Genéticas: De acuerdo a los cromosomas sexuales que el embrión tiene: XY es masculino, XX es femenino.

b) Gonadales: De acuerdo al tejido gonadal que se  presente. Los testículos se encuentran en individuos masculinos y los ovarios en mujeres.

c) Hormonales: Las hormonas consideradas como masculinas son los andrógenos: testosterona y dihidrotestosterona. Las hormonas consideradas femeninas son: los estrógenos y la progesterona. En el sexo femenino se encuentra la vagina, los labios mayores y menores, el clítoris, los ovarios, las trompas de Falopio y el útero.

d) El sexo de asignación y de crianza: Es la forma en la que el individuo es educado de acuerdo al sexo de sus genitales externos. Generalmente hay conductas más permitidas o incluso impulsadas para varones como el ser fuerte, no llorar y para mujeres se les inculca ser tranquilas, cariñosas, bonitas.

e) El sexo psicológico o la identidad de género: El rol que cada individuo adopta según se asuma como hombre o como mujer.

Los anteriores factores culminan con una persona diferenciada, a excepción de algunos casos patológicos llamados intersexuales.

A continuación señalaremos algunos factores que influyen en el género femenino:

Las hormonas que circulan en los embriones y hasta la vida adulta influyen en el cerebro y regulan el afecto y la cognición o aprendizaje. Por ejemplo, cuando el nivel hormonal aumenta, hay cambios físicos y psicológicos como los que se experimentan antes de la menstruación, durante el embarazo, en el postparto y en la menopausia. (Bossen, 1991)

Se ha encontrado que el cerebro femenino pesa menos en comparación al masculino, pero no por ello, tiene menos neuronas. Algunas diferencias específicas señaladas en la forma del cerebro son:

– Lóbulo Temporal: En esta parte, hay más neuronas en las mujeres. La función de esta región tiene que ver con la comprensión del lenguaje, de las melodías y del tono de voz.

– Cuerpo Calloso: Es el puente de comunicación principal entre un hemisferio y otro. La parte posterior es mayor en las mujeres, lo cual explica el por qué la mujer utiliza ambos hemisferios en tareas del lenguaje.

– Comisura Anterior: Es un conjunto de neuronas que conecta los dos hemisferios. También en las mujeres es de mayor tamaño, por lo que contribuye a que ambos hemisferios trabajen en colaboración, en el lenguaje y en el control de emociones.

Derivado de estas diferencias y de la fisiología hay tareas específicas que se sabe que realiza mejor un sexo que el otro. Por ejemplo, las tareas que realizan mejor las mujeres son de velocidad perceptual (identificar pares iguales), recordar objetos en un espacio confinado, fluidez verbal (enlistar palabras que empiecen con la misma letra, objetos del mismo color), precisión en tareas manuales (coordinación motora fina), cálculo aritmético, seguir una ruta ya aprendida a través de pistas.

– El componente parental es el concepto de género como sexo asignado, construido y configurado por la creencia parental, médica y del entorno en función del sistema biológico, las fantasías y los deseos. Se asigna de esta manera feminidad y masculinidad a los órganos sexuales externos (genitales). Por lo cual, en este rubro, género es igual a sexo genital, mismo que es el equivalente a femenino o masculino.

– El componente sociocultural, donde el género es una construcción social de la feminidad/masculinidad, como componentes estructurales de toda forma de organización social. De esta manera, el género como construcción social comprende una enorme multiplicidad de “naturalezas” femeninas/masculinas.  (Ontiveros Uribe, 2002)

1.7 Desigualdad de Género desde una Perspectiva Psicológica:

El componente psíquico son los pensamientos que evocan la feminidad/masculinidad aprendida y las reacciones emocionales que aquellos despiertan. A continuación señalaremos algunos aspectos importantes o determinantes del sexo psicológico o género.

El género se desarrolla tempranamente. Después de que nace el infante se le clasifica como varón o mujer según sus genitales, se le escoge un nombre apropiado para su género e incluso se le viste culturalmente de acuerdo a ciertos colores. De ahí los niños van aprendiendo las conductas que culturalmente se espera de ellos. Hay dos teorías que explican este aprendizaje:

1.7.1 La Teoría Psicoanalítica:

Freud sostuvo que los niños copian las actitudes y costumbres del padre de su mismo sexo, a este proceso le llamó identificación. Suponía que todos los niños desean ganarse la aprobación de ambos padres y evitar su rechazo y adoptan el rol de género tal como lo hace su padre o su madre, por las siguientes razones:

– Los niños temen a sus padres, a quienes ven sumamente poderosos, y una manera de evitar problemas con el padre del mismo sexo es adoptar las conductas del mismo.

– También al adoptar la identidad de género del padre del mismo sexo se gana o se desea ganar la aprobación del padre del otro sexo.  (Lahey, 1999)

1.7.2 La Teoría del Aprendizaje Social:

Propuesta por Albert Bandura. Sostiene que los niños aprenden la conducta adecuada a su género observando a los adultos y a sus hermanos mayores y mediante el refuerzo y la sanción de las conductas de género. De tal forma que, los niños imitan en un inicio las conductas tanto del hombre como de la mujer, pero sus padres y algunas otras personas de su entorno les premian o castigan si se comportan  de acuerdo a lo que esperan de él como niño o niña.

Esta teoría postula que los roles de género no forman parte de la constitución biológica, sino que se aprenden de la sociedad.  (Lahey, 1999)

CAPÍTULO 2.  ROL DE LA MUJER A TRAVÉS DE LA HISTORIA

2.1 Antecedentes: ¿Cómo era Considerada la Mujer en el Siglo XIX?:

En el Siglo XIX, existe para la mujer, una más noble misión que afanarse por conseguir la libertad de votar, o querer gobernar una nación, cuando tienen que gobernar su casa. Su misión es consolar y acompañar al hombre en sus dolores, distraerlo en la melancolía  y alegrarlo con una sonrisa. El fin social de la mujer es ser esposa y después madre.

Desde todos los tiempo y en todos los países la mujer ha sido considerada y tratada como esclava, sin derechos, sin representación, sin más porvenir ni esperanza que morir sirviendo a su amo: su esposo,  a quien no ha tenido ella   ni siquiera el derecho de elegir por compañero.

Con respecto a la educación, al hombre se le instruye suficientemente, a la mujer se le ha dejado en el olvido, porque se la juzgó no capaz de entrar en la ciencia.

Del hombre se ha hecho un libre pensador, de la mujer una esclava, porque se le cree débil, porque se le juzga sin derechos.

La hija está bajo la acción paterna, la esposa, dominada de un modo absoluto por el marido, tiene  que acatar los mandatos de un superior. La viuda vigilada por la sociedad. Si queda huérfana y con capital, se ve gobernada por un tutor y expuesta a perder las riquezas que le dejaron sus padres.

La mujer que tiene una vida independiente es muchas veces tratada con menosprecio (Obrera, 1975)

2.2 Participación de la Mujer en la  Actividad  Económica y su  Posición  Socioeconómica en México en el Siglo XX:

En México, la participación femenina en la población económicamente activa (PEA), es baja y apenas llegó al 19% en 1970. Si observamos que ésta representa apenas un 58% de aquella. Esta situación está generalizada en los países en vías de desarrollo.

En muchos países podemos encontrar gran discriminación en muchos aspectos, con respecto a la mujer dentro de sus actividades.

En 1950, la participación de las mujeres en las actividades económicas fue de 13.6 y ésta  ha crecido en términos absolutos y relativos en las últimas décadas. De 1950 a 1970, la población económicamente activa femenina se incrementó en un 12.7 al pasar del 1.1 a 2.5 millones.

Esta tendencia coincide con la observada en todos los países en los cuales la participación femenina aumenta en la medida que se eleva el nivel de desarrollo. En la década  50-60 la población económicamente  activa femenina creció a una tasa de 4.37 y en la de 1960-70 a una de 3.8.

Así, la población económicamente activa femenina,  creció en las dos últimas décadas a una tasa anual promedio un poco superior al 4%, en tanto que la población económicamente activa lo hacía a un ritmo de 2.2%.

Para conocer los factores que afectan la oferta y la demanda de empleo femenino, se debe conocer la diferencia entre oferta y participación. La oferta está asociada a la mano de obra disponible o en la actitud y condiciones de ofrecer su fuerza de trabajo.  La participación está asociada a la utilidad  efectiva de la mano de obra y es cuantificable.

Con respecto a su posición socioeconómica, la  oferta  de trabajo se ve determinada por el origen de las clases socioeconómicas a que pertenece la mujer. Esto es, que su participación en los mercados en que va a ofrecer su fuerza de trabajo,  se vincula al estrato en que se inscribe socialmente.

En los estratos económicos medios y altos las variables estratégicas son: el número y la edad de los hijos, el nivel de educación, las diferencias entre salario familiar y las expectativas de consumo.

En los estratos de bajos ingresos está ligado a una estrategia de supervivencia para complementar el salario familiar y/o mantener a los hijos.

Otro factor importante en el nivel socioeconómico, es el nivel educativo. El nivel de instrucción es un factor importante que influye en la decisión de la mujer para trabajar o no. Es decir a mayor nivel de instrucción, mayor será la inclinación a participar en la actividad económica.

Otro punto fundamental es la calificación y remuneración. La baja exigencia de calificación en las actividades consideradas femeninas, presupone que la mujer está menos calificada que el hombre y este prejuicio contribuye a limitar sus campos de actividad. Las mujeres con alto grado de instrucción  y capacitación no encuentran trabajos en que se utilice plenamente su nivel de preparación.

En los estratos altos, el factor que restringe el mayor grado de participación de la mujer, se refiere a limitaciones en oferta,  en tanto que para los niveles medios y bajos, este factor restrictivo depende la  demanda de mano de obra.

Se menciona también su edad y estado civil. Los mayores porcentajes de participación femenina en la actividad económica se observan en las mujeres con edades entre 15 y 24 años, En 1970, los porcentajes  en el grupo de edad 15-19 fue de 21% y el de  edades entre 20 y 24 años de 24.1%, después de estas edades, decae fuertemente. Esto también coincide con la edad media para contraer matrimonio en la mujeres, que en 1970 se estimaba en 21.7 años.

Hay mayor concentración de mujeres en las siguientes actividades:

a) Las que no requieren una preparación formal previa, porque son una prolongación de las actividades del hogar.

b)  Las actividades que no requieren de capital abundante.

c) Las actividades de menor rango, en caso de participar en servicios primordiales para el desarrollo de la sociedad. (Programa de México para el año internacional de la mujer, 1975)

2.2.1 Participación Política de la Mujer:

Se proclamó  1975 como año internacional de la mujer, y se definió la década de 1976 a 1985, como período durante el cual, los Estados miembros de la ONU, se comprometieron a intensificar sus acciones para alcanzar los objetivos antes señalados, así como incrementar la contribución de la mujer en el fortalecimiento de la cooperación internacional y la paz mundial. 133 países miembros de la ONU, se refirieron a la necesidad de revisar y modificar sus legislaciones para otorgar la igualdad jurídica de la mujer y el imperativo de  impulsar su participación en los campos político, educativo, de salud y de empleo.

En 1980, la participación de México quedó inscrita en el plan de acción regional, sobre la integración de la mujer en el desarrollo económico y social de América Latina y el Caribe (Cuba 1977).

El desarrollo de los debates evidenció, que el problema de la mujer adquiere características específicas en los diferentes contextos económicos, políticos, sociales y culturales y que su situación de opresión y marginalidad se agudiza en las clases sociales pobres del campo y la ciudad.

Hubo acciones gubernamentales relativas al impulso de la integración igualitaria de la mujer al quehacer colectivo. En 1974, se modifica el artículo 4º. Constitucional para  otorgar la igualdad jurídica a la mujer y el varón, también se promulga la Ley de Población, en cuyo Art. 30 queda inscrita  “promover la plena integración de la mujer al proceso económico, educativo, social y cultural.

Las acciones encaminadas a mejorar la condición de la mujer, quedan en general  implícitas en el Plan Global de Desarrollo. Se ponen en marcha programas de adiestramiento y capacitación para la mujer obrera y campesina, y alfabetización hasta el nivel superior.

En materia legislativa, el balance presentado por la Delegación Mexicana en Nairobi, recordó que en nuestra constitución Política de 1917, se consignó el derecho de la mujer al disfrute de las garantías individuales y laborales, así como medidas proteccionistas a la mujer trabajadora, que en 1946, se logró el reconocimiento de sus derechos políticos. A nivel mundial, en 1953 el sufragio universal, derechos ampliados a partir de la edad de 18 años. En 1974, se logró su igualdad ante la ley en el artículo 40 constitucional.

Asimismo, se reformó el artículo 3º. Constitucional estableciendo la igualdad de la mujer mexicana en cuanto a la naturalización de su cónyuge, derecho reservado hasta entonces por el hombre.

En materia de derecho laboral, en 1974, se reformó el artículo 123 a fin de permitir el trabajo de la mujer en horario nocturno, se reconoce el derecho a la protección  durante el embarazo y la lactancia,  se le otorgó  a la mujer  los mismos derechos y obligaciones que los hombres y se  prohibió a los patrones discriminación laborar en razón del sexo.

En el campo educativo,  aunque desde 1946 se señala explícitamente en el artículo 30. Constitucional, que la educación impartida por el Estado evitará privilegios en razón del sexo, la diferencia entre hombres y mujeres se amplía a medida que se pasa de un nivel educativo a otro. En gran parte, este fenómeno se explica por la persistencia de concepciones y costumbres tradicionales que ven a la mujer sobre todo como un componente del hogar. Sin embargo, ha sido creciente su incorporación en los programas de alfabetización y de educación formal y aunque sigue estando en desventaja, en términos globales su participación en el sistema educativo, se incrementó en los últimos 10 años en un 72% pasando de casi siete millones en 1975 a doce millones en 1985.

La participación de la mujer a nivel primaria, es casi similar a la del hombre y se mantuvo en un 48%.  En este mismo lapso, se incrementó su matrícula de 43% a 48% en la secundaria, y aunque disminuyó en la educación técnica, se incrementó significativamente en el bachillerato y nivel superior.

Esta creciente participación de la mujer en el terreno educativo, se revela como un factor esencial en el logro de nuevas posiciones en el mundo de la producción, la  administración, la política, la ciencia y la cultura, en fin en todos los ámbitos del nivel social.

Los problemas de la salud y la educación reflejan la condición social y familiar y determinan las posibilidades de ubicación de la mujer en la estructura del empleo. (SEP, 1985)

2.3 Efectos de la  Primera Guerra Mundial: Consecuencias en el Rol de la Mujer.

Durante la primera guerra mundial, es importante destacar el papel que jugaron las mujeres, en su casa, haciendo trabajos que previamente habían sido catalogados como no femeninos, o reservados para los hombres.

Las mujeres manejaban camiones, ensamblaban armas y empacaban municiones peligrosas, balas, bombas y proyectiles. Las mujeres también viajaron a Bélgica y Francia para servir en los hospitales militares.

2.4 Efectos de la Segunda Guerra Mundial. Consecuencias en el rol de la mujer.

La segunda guerra mundial, dio pie a las reformas políticas que fueron de gran alcance y se llevaron a cabo en casi todos los países. Se elaboraron nuevas constituciones con inspiración democrática y con los derechos humanos como cuestión fundamental.

Se produjeron innovaciones en el régimen electoral, como: la concesión del voto a las mujeres y la representación proporcional en las cortes.

En cuanto a los movimientos sociales, el movimiento sindical fue el más fuerte. Aparecen además, con mucha fuerza, numerosos grupos ideológicos alternativos, sin representación parlamentaria, como pacifistas, feministas y ecologistas.

Tanto la primera como la segunda Guerra Mundial, resultaron ser un momento trascendental para las mujeres. Estas guerras redefinieron la relación masculino – femenino.

Recién a fines del siglo XIX y a partir de la primera guerra mundial, la mujer comienza a incorporarse a la educación universitaria y a participar con su trabajo en ciertas áreas específicas. Antes de esa época, no era bien visto por la sociedad que una mujer trabajara, viéndose relegada a hacer tareas de servicio o ejercer la docencia, si no tenía fortuna o no se casaba; ya que la expectativa de rol en esos tiempos era que fuera casada, que tuviera hijos y que se dedicara a cuidar su hogar, y por lo tanto, esos eran generalmente también sus objetivos.

Para las mujeres, la guerra constituye una experiencia de libertad y de responsabilidad sin precedentes. Ante todo, por la valorización del trabajo femenino al servicio de la patria y por la apertura de nuevas oportunidades profesionales. Por la fuerza de la necesidad, la guerra elimina las barreras que separaban trabajos masculinos y trabajos femeninos. A medida que los hombres se alistaban o eran llamados a filas en las fuerzas armadas y se dirigían al extranjero, los trabajos especializados, que antes habían eludido a las mujeres, comenzaron a estar disponibles. Alentadas por el gobierno a contribuir al esfuerzo bélico desde sus hogares, las mujeres participaron sembrando jardines, realizando labores industriales y alistándose en las fuerzas armadas. Muchas mujeres que escogieron trabajar durante la guerra, experimentaron un sentido de independencia y liberación. Les pagaban más de lo que nunca habían recibido (aunque no lo mismo que se les pagaba a sus compañeros hombres) y la liberación de la dependencia económica de los maridos y las familias llevó a multitudes de mujeres a las fábricas.

En Estados Unidos, por ejemplo, el Cuerpo del Ejército de Mujeres (Women’s Army Corps: WAC) les ofrecía a las mujeres otra vía para demostrar su competencia. Aparte de las enfermeras, estas mujeres fueron las primeras en unirse a las filas del Ejército Estadounidense. Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, más de 150,000 mujeres se habían alistado para servir a su país en el WAC.

La segunda guerra mundial produce una nueva revolución industrial con la aparición de la línea de montaje y la producción en serie y el surgimiento de grandes fábricas de armamentos, aviones y material de guerra, que después de la guerra da origen a la fabricación masiva de electrodomésticos.

El lugar de los hombres, asimilados a las fuerzas armadas, fue ocupado por las mujeres, y debido a las circunstancias, su nuevo rol en las fábricas fue aceptado socialmente.

Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurrió en la Primera Guerra Mundial, cuando la guerra terminó en 1945, la seguridad económica y la libertad recién lograda por las mujeres norteamericanas se vieron de pronto amenazadas. A medida que los hombres regresaban, también regresaban a los trabajos que habían abandonado. Evidentemente, se esperaba que las mujeres volvieran a desempeñar los papeles tradicionales de esposa y madre. Los años 50 supusieron un retroceso en las libertades femeninas, pero al mismo tiempo sirvieron de estímulo para los movimientos feministas de los sesenta. (Vélez, 2001)

2.5 Evolución del Rol de la Mujer:

El Rol de la Mujer a través de la Historia. No es Fácil Ejercer el Rol de la Mujer:

La mujer desde el principio de la humanidad ha debido recorrer un camino lleno de obstáculos para lograr trascender su condición de madre y tener la posibilidad de participar en la sociedad.

Su constitución física, más pequeña que la del hombre, la mantuvo alejada de las actividades que demandaban esfuerzo físico, tareas reservadas a los hombres, que cuentan naturalmente con una estructura más robusta.
Los grupos humanos primitivos se organizaron de una manera natural, manteniendo este estado de cosas sin la posibilidad de alternativas, respetando el poder del más fuerte.

Con el comienzo de la agricultura, la raza humana abandona su vida nómada y comienza los primeros asentamientos cerca de los principales ríos.

En ese momento, la necesidad de brazos para trabajar la tierra, lleva a la mujer a los campos de cultivo y terminan siendo las encargadas de estas actividades en la mayoría de las comunidades; mientras los hombres se dedican a la caza de animales salvajes, la pesca y al cuidado de su territorio, quedando el cuidado de la prole a cargo de los hijos mayores y los familiares no aptos para el trabajo de la tierra.

Mientras tanto, con el aumento de la población y la necesidad del intercambio comercial, fueron naciendo las ciudades y surgiendo de ellas una nueva clase social, la burguesía, compuesta de comerciantes y artesanos.

En esa época, la vida de la mujer se limitó durante mucho tiempo al cuidado de los hijos, las tareas domésticas y los trabajos manuales artesanales.

Este estado de cosas fue creando a su vez una cultura de roles rígidos, difíciles de trascender, sostenidos además por la religión, manteniéndose la educación y la participación en el poder civil reservada a los hombres durante siglos.

La mujer en ese entonces tenía los mismos derechos de un niño, por lo tanto era considerada políticamente incapaz.

La revolución industrial en Europa, a partir de 1789, con el descubrimiento de la máquina a vapor, da origen a una nueva tecnología que exige brazos para trabajar en las fábricas.

La mujer se vuelve a convertir en un instrumento útil para participar en la vida laboral, percibiendo salarios más bajos que los hombres y sometidas a un régimen de trabajo infrahumano.

Recién a fines del siglo XIX y a partir de la primera guerra mundial, la mujer comienza a incorporarse a la educación universitaria y a participar con su trabajo en ciertas áreas específicas.

Después de la segunda guerra mundial se produce un gran cambio de cosmovisión. El relativismo cultural cambia los valores y comienza una nueva era de rebeldía hacia la tradición, la familia y la religión.

En el siglo XX, en todos los países civilizados se reconocen los derechos de la mujer como persona adulta en iguales condiciones que los hombres.

Actualmente, las mujeres tienen pleno protagonismo, invaden las universidades y compiten con los hombres en todas las áreas de la sociedad; tanto en los puestos de trabajo de jerarquía, como en las investigaciones científicas y la medicina; los puestos políticos de más alto nivel y en todos los campos de la cultura. (Elena, 2008)

CAPÍTULO 3.  EDUCACIÓN

3.1 Concepto:

La educación, del latín educere “guiar, conducir” o educare “formar, instruir”. (Silva, 1998).  A continuación se exponen diferentes conceptos de educación:

• Es un proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar.

• La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.

• Es un proceso de vinculación  cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos.

• Proceso de socialización formal de los individuos de una sociedad.

• La educación se comparte entre las personas por medio de nuestras ideas, cultura, conocimientos, etc.

Existen tres tipos de educación: la formal, la no formal y la informal.
–   La educación formal hace referencia a los ámbitos de las escuelas, institutos, universidades, módulos;

– La no formal se refiere a los cursos, academias, etc.

– La educación informal es aquella que se adquiere a lo largo de la vida.

Como podemos observar, la educación  comienza desde los primeros años de vida, y va desde la observación  que hacemos de acciones, actitudes de las personas significativas de nuestra existencia,  hasta la forma en que es transmitida la  información, y por supuesto, el cómo la asimilamos.

El proceso de enseñanza nunca va a ser  una mera transmisión de conocimientos objetivos o de destrezas prácticas, sino es todo aquello que incorporamos  en nuestra  persona y por ende, estructura lo que va a ser nuestro proyecto de vida. (Ferrini, 1995)

También se refiere a “sobre todo a la influencia ordenada ejercida sobre una persona para formarla y desarrollarla a varios niveles complementarios. En la mayoría de las culturas es la acción ejercida por la generación adulta sobre la joven para transmitir y conservar su existencia colectiva. Es un ingrediente fundamental en la vida del ser humano y la sociedad y se remonta a los orígenes mismos del ser humano. La educación es lo que transmite la cultura, permitiendo su evolución” (wikipedia.2009)

• Educar es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros.”
o Herbert Spencer

• “Educar no es fabricar adultos según un modelo sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su ‘genio’ singular.”
o Olivier Reboul

3.2 Educación y Género:

Desde los primeros años de vida, el ser humano va internalizando rápidamente los símbolos sociales a través de las diferentes instituciones de la sociedad, como lo son por ejemplo la familia, la escuela, la religión, la cultura, etc. Todas estas instituciones van moldeando la personalidad, la manera de pensar y de comportarse del individuo pero es la escuela, después de la familia, una de las más importantes. Es en la escuela donde la persona pasa gran parte de su tiempo, intercambiando ideas, valores, opiniones, conocimientos, actitudes, etc., directa o indirectamente, a través de los procesos de comunicación y relaciones interpersonales.

Al respecto, Gimeno y Pérez citados en Chávez (2004) afirman que: “… el aprendizaje de los mecanismos, estrategias, normas y valores de interacción social que requiere el discurrir con éxito en la vida académica compleja y personal del grupo del aula, van configurando paulatinamente representaciones y pautas de conducta que extienden su valor y utilidad más allá del marco de la escuela, lo cual va induciendo una forma de ser, pensar y actuar…”

Esto quiere decir que las pautas de conducta aprendidas por el niño o niña en la escuela, no sólo las reflejará ahí mismo, sino también en todas las demás áreas donde se desenvuelva, por lo que es importante remarcar la gran responsabilidad que tiene la educación y en especial los docentes (ya que son los principales transmisores de normas y pautas de comportamiento) en la formación integral de sus educandos.

Los docentes (tanto hombres como mujeres), no se comportan de igual manera con sus alumnos que con sus alumnas, al dedicarle más atención al comportamiento de los primeros, ya que les hacen más preguntas, les dan más indicaciones para trabajar, les hacen más críticas y les riñen más. Esto puede ser resultado de que también los docentes, como todo ser humano, desde la infancia han recibido mensajes sexistas en todos los ámbitos de la vida, y por tanto los transmiten inconscientemente a sus estudiantes.

Algunas manifestaciones de sexismo en el sistema educativo señaladas por Valdivia (2004) son el protagonismo de los varones, el papel secundario de las niñas, el desprestigio y devaluación de los valores considerados femeninos, la desigualdad de oportunidades académicas y laborales, el aprendizaje de la masculinidad como sinónimo de violencia, la legitimación de los valores masculinos en depreciación de lo femenino, etc.
Esta relación de los profesores con sus alumnos y alumnas, realza la masculinidad por sobre la feminidad, haciendo a un lado a las mujeres e incluso muchas veces invisibilizándolas, como en el caso del uso del lenguaje, que determina que el género masculino designa al varón y a toda la especie humana.

En relación al análisis de los contenidos curriculares impartidos en las escuelas mixtas, Jayme (1999) ha observado que la herencia cultural transmitida excluye a la mujer de la Historia y del saber general, careciendo de citas sobre mujeres que han contribuido a la evolución de la sociedad y se ha estado ofreciendo a los niños modelos masculinos con los cuales identificarse (desde sabios a héroes, artistas o políticos), mientras que las niñas han de identificarse con el modelo femenino estereotipado sin que se les ofrezcan referentes relevantes en los cuales puedan basarse, que difieran de los roles femeninos establecidos por la sociedad. Aunado a ello, la sociedad considera trascendental e imprescindible para la vida adulta el estudiar materias como matemáticas, historia, lenguaje, etc., y no considera importante el aprender a cuidar a un recién nacido, a preparar la comida, a lavar la ropa, etc. Por tanto, se pierden conocimientos y actividades por ser considerados exclusivos para la educación de las niñas, se han desvalorizado hasta el nivel de desaparecer del currículum de la escuela mixta y aún cuando subsisten, son categorizados como conocimientos secundarios o tratados como un juego para los niños y niñas.

Se debe tomar conciencia de esta realidad, ya que es posible actuar sobre ella e intentar modificarla mediante una acción pedagógica socialmente crítica, puesto que en los centros educativos esta diferenciación sexual se manifiesta en la cotidianidad, tanto en el lenguaje como en la interacción social, asimismo en el material didáctico y en libros de texto, lo que contribuye a mantener las diferencias de género y las relaciones de poder. (Chávez, 2004).

En concreto, es necesaria una educación con perspectiva de género para que a varones y mujeres se les den las mismas oportunidades académicas y se les motive a potenciar al máximo todas sus habilidades, destrezas y aptitudes.

3.3 Historia de la Mujer en la Educación en México:

Hasta el siglo XVIII, además de los clérigos y monjes, algunas mujeres también contaban con una buena educación. Las oportunidades para la educación, la administración y la literatura se restringían únicamente a aquellas que deseaban abrazar el celibato, a las laicas, evidentemente nobles. La educación que recibía la mujer, no era propiamente intelectual, sino una profundización en ciertos temas relacionados con la religión y la moral.

En la Época Colonial, la tradición medieval española, estimaba importante la instrucción de las mujeres, aunque se refería específicamente a las de clase alta, pues se reconocía que ellas ejercían una influencia definitiva sobre sus maridos y sus hijos. La idea de que se debía educar a todas las mujeres, independientemente de su posición social, no surgió sino hasta fines del período colonial y fue uno de los cambios más importantes en la actitud de la sociedad frente al sexo femenino.

Durante la Edad Media, las mujeres estaban sujetas a estos sistemas, pero en casi todos los códigos legales existían normas específicas relativas al sexo femenino. Eran normas que restringían sus derechos dentro o fuera de la familia. La expresión legal más llamativa de inferioridad de las mujeres fue la institución de la Tutoría ejercida  por el sexo masculino sobre ellas y presente en casi todos los sistemas legales, supone la merma de la capacidad legal femenina. Los derechos gentilicios excluían a la mujer de todos los asuntos públicos.

En esta Época, la ideología cristiana imbuye las relaciones sociales y políticas, llegándose a confundir el pecado con el delito. Se sacralizan las relaciones sociales y para la mujer, los saberes se mantendrán limitados al universo doméstico, los que se adquieren en la casa, junto a la madre, los que mantienen y salvaguardan las casas cristianas.

A Partir de la Edad Moderna, la mujer ha sido el motor de los cambios sociales hasta nuestros días.

En la Época Actual, la educación puede ser considerada el área en la que las mujeres han obtenido los mayores logros en las últimas décadas. La educación influye en la participación económica de la mujer y en su poder adquisitivo, así como también en el número de hijos que tenga y de la salud que estos niños disfrutarán en el futuro. Por lo tanto, el progreso en esta área puede ser el precursor de una expansión de oportunidades para el futuro. La educación desarrolla el potencial humano. En el mundo moderno se le considera esencial para poder tener en la vida un papel que sea satisfactoriamente productivo, y esto es así, tanto para las mujeres como para los hombres.

3.3.1 Educación en los Pueblos Mayas:

No hay testimonio de que haya existido entre los mayas un sistema educativo. Sin embargo, su desarrollo científico y artístico, nos hace suponer que tenía que existir una función conservadora e incrementadora de la cultura, y que esta función estaba sin duda en manos de la clase dominante y de manera particular en los sacerdotes.

La educación entonces, tenía carácter asistemático, es decir, no obedecía a una planificación regida y supervisada por la clase dominante.

Entre las atribuciones de los sacerdotes estaba la observación de los astros y el cálculo del tiempo, de manera que este era el grupo social encargado de custodiar los bienes de la cultura y llevar a cabo las investigaciones científicas. Para lograr esto a lo largo del tiempo, tendrían que preparar a sus descendientes, con el objeto de que pudieran sustituirlos al ser necesario.

En cuanto a los grandes sectores del pueblo maya, sólo recibían la educación que se daba dentro del hogar, la cual comprendía la preparación para el trabajo, la habitualidad y adiestramiento tradicional, la instrucción sobre ritos religiosos y las normas de respeto y cortesía.

La educación dentro de la constelación familiar estaba influida por las necesidades vitales y la organización del trabajo. Las madres eran sumamente cariñosas con sus hijos, les hablaban en lenguaje infantil y muy remotamente les aplicaban castigos físicos.

El niño así se educa, más que rodeado de temores, por su deseo de ajustarse a las prácticas sociales establecidas.

La educación estética y la educación femenina tenían entre los mayas unas características especiales.

En la educación de la mujer, lo que estas tenían que aprender eran la discriminación exagerada y la vergüenza hacia el varón.

Los niños vivían hasta los 7 años con sus padres, pasando después a una especie de internados donde se les enseñaba a vivir con sobriedad. Las tradiciones y costumbres eran conservadas por ellos cuidadosamente, caracterizándoles un espíritu altamente laborioso. La carencia de clases sociales y las escasas necesidades que tenían, les permitía vivir con cierta holgura; así, los conocimientos en ciencias y artes pasaban tradicionalmente de generación en generación como patrimonio de una cultura antigua; estas se reformaban con el matrimonio pues este requería que la nuera pasara a ser una temporada, un nuevo miembro de la familia, con el objeto de que experimentara en casa de los suegros, sobre los usos y costumbres.

Conocían el arte de hilar y tejer, y confeccionaban trajes sencillos. Las industrias se desarrollaban en el hogar y eran generalmente practicadas por la mujer.

Las fiestas eran amenizadas con danzas, además de tener un carácter recreativo, tenían un propósito ritual.

Las características fundamentales que tuvo la educación en estos pueblos se puede expresar así: A) se desarrolla de acuerdo con las necesidades relativas al trabajo. B) Era de carácter espontáneo y tradicionalista. C) Existía diferencia entre la educación del hombre y la mujer. D) Con la aparición de la esclavitud, aunque fuera en la fase domestica, se iniciaba la división de clases, lo que lleva consigo la aparición de una preocupación especial por la educación de los descendientes de las clases altas. E) La transmisión de la cultura era oral.

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Comentarios

comentarios

5 thoughts on “El despertar psicológico de la mujer y la educación en México (1/3)

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  2. María José Sánchez.

    La verdad su investigaciòn me ayudò muchisimo para mi tarea, el tema de desigualdad de género en la educaciòn en México y me apoyó demasiado para argumentar con bases mis ideas.
    Muchas gracias.

  3. Jorge Lemus Ramírez

    Hola! excelente material, me gustaría tener una platica con ustedes de un tema acorde a su publicación, me dedico a la comunicación (42 años) los últimos 14 años a televisión cultural y educativa en distintas instituciones, modalidades y formatos de difusión, un saludo.

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