El ciclo de la experiencia

1ª parte: El ciclo de la experiencia.

Por: Psic. Giuseppe Olav Ortiz García. (email: gortiz@gestalt.mx)

Coordinador del área de Humanidades de la Universidad Gestalt. (http://www.gestalt.mx)

Se le llama: ciclo de la experiencia, al esquema didáctico que representa el camino que recorre la energía del organismo del ser humano, hacia la satisfacción de sus necesidades, constituyendo la experiencia sensorial, mental y conductual de la persona.

Gracias a la contribución del Dr. Héctor Salama, comprendemos el desarrollo de la experiencia en un recorrido espiral, que atraviesa diversas etapas que van articulando el modo en como el organismo parte de una fase de equilibrio (indiferenciación creativa), se pone en contacto con su ambiente, para satisfacer sus necesidades, hasta retornar nuevamente al reposo, así como los bloqueos que van minando el desarrollo de la experiencia, entre otras cuestiones (Salama; 1985: 37)

No agotaremos la totalidad de este ciclo en esta serie de artículos, los cuales tienen la finalidad de servir como una introducción a la comprensión del mismo, y nada más. Para comprender  el ciclo de la experiencia en su aspecto didáctico, imaginémoslo como un círculo al que atraviesa una línea horizontalmente, de modo que nos queden la mitad de arriba y la mitad de abajo.

La mitad de arriba será la parte pasiva, y la mitad de abajo la parte activa, esto debido a que en la parte pasiva no hay acción del organismo hacia la zona externa, únicamente se conecta con la zona interna. Por otro lado, en la parte activa, la energía de la necesidad se pone en acción para manipular el ambiente, relacionándose con la zona externa.

Luego otra línea se materializa en este esquema verticalmente, para delimitar cuatro cuadrantes del mismo, dos dentro de la parte pasiva, y dos en la parte activa. Los dos de la parte pasiva serán la zona interna, y la zona intermedia o de la fantasía, respectivamente.  Los dos en la parte activa corresponderán a la zona externa y al continuo de consciencia; a todos estos cuadrantes los conocemos como las zonas de relación, y cada uno representa al sentir (zona interna), al pensar (zona de la fantasía), el actuar (zona externa) y al asimilar e integrar la experiencia (continuo de consciencia).

En este círculo que representa el ciclo de la experiencia, encontramos ocho fases, o etapas: al punto de inicio de una nueva experiencia lo conocemos como: 1.- reposo, de aquí, nace la: 2.- sensación, que se refiere, precisamente, a este sentir físicamente cualquier estímulo; una vez que percibimos la sensación y la ligamos con aquello que la representa en su aspecto mental, concientizando la sensación, decimos que se: 3.- forma una figura, así, cuando está formada la figura, tenemos mayor claridad de qué plan de acción se ocupará, para satisfacer la necesidad que ha surgido, se energetiza el organismo en aras de la acción, y decimos que se: 4.- moviliza la energía.

Hasta este punto, todo ocurre de la piel hacia adentro, en la zona interna (la cual está conformada por la fase del reposo y la sensación) y en la zona de la fantasía (conformada por la fase de formación de figura y la fase de movilización de la energía).

Cuando ponemos en marcha este plan de acción para manipular el ambiente y obtener la satisfacción de la necesidad surgida, operamos en la zona externa (conformada por la fase de acción y el precontacto). En la fase de: 5.- acción, nuestro organismo se moviliza en el ambiente hacia el contacto con el satisfactor.

El contacto con el satisfactor es uno, aunque para fines didácticos, lo vemos desarrollado en tres aspectos del mismo: Precontacto, contacto y postcontacto.

Le llamamos: 6.- precontacto, al momento previo a integrar al satisfactor a la experiencia directa con el organismo, identificando la fuente de satisfacción, y dirigiendo la energía hacia esta. Al establecer contacto pleno con el satisfactor y experimentar la unión con el mismo, integrando del satisfactor a la experiencia directa con el organismo, lo conocemos como: 7.- contacto.

8.- El postcontacto es el instante que le sigue al haber satisfecho la necesidad, se inicia la desenergetización, la cual es un aspecto del momento que vivimos en el cual nuevamente la energía, después de haberse puesto en marcha, regresa a su estado de reposo, al tiempo en que los procesos de asimilación y alienación de la experiencia se acomodan dentro del continuo de consciencia.

Tanto el contacto como el postcontacto, ocurren en una zona del ciclo de la experiencia a la que conocemos como el continuo de consciencia, pues aquello que se siente, se piensa y se hace, esta confluyendo en el mismo instante, dando como fruto la satisfacción de la necesidad que está en primer plano.

Al finalizar este proceso, el organismo regresa a su estado de equilibrio dinámico y momentáneo, llamado también indiferenciación creativa, y a este punto el organismo se encuentra en condiciones para iniciar la búsqueda hacia la satisfacción de una nueva experiencia, o gestalt.

Hasta aquí todo suena muy fluido, ojala así fuera siempre, sin embargo la realidad es que existen ocho bloqueos primordiales que van entorpeciendo el andar de la energía que desarrolla el organismo hacia el satisfactor de su necesidad. Es aquí en donde hallamos el núcleo del trabajo terapéutico, y es en estos bloqueos en donde encontramos el asiento y tejido, de esta enfermedad mental que conocemos como neurosis, la manera de “desbloquear” estas interrupciones, para que la energía del organismo fluya sin trabas, es el arte en las técnicas de las que se hace la psicoterapia Gestalt, para acompañar a quien así lo ocupe, a que se dé cuenta de estos bloqueos, y lo que ellos representan en el desarrollo de su crecimiento personal, y de su vida.

(Continuará…)

Bibliografía: Salama Penhos, Hector; Gestalt para todos. Instituto Mexicano de Psicoterapia Gestalt, S.C. Coprint, S.A. 1985. (Reimpresión 2014)

Salama Penhos, Hector; Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología. Alfaomega, 4ª edición. 2012.

Ilustración: Blue Ens?, tomada de: http://acertaintyofplace.wordpress.com/tag/meditation/

*Ens? (??) es una palabra japonesa que significa círculo y que está fuertemente relacionada con el zen. Simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el universo y el vacío (mu), así como la propia estética japonesa.

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