El alcohol del triunfo

Por: Diego Salama
Escrito el 5 de junio del 2003


?Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar? dice sabiamente Antonio Machado en su canción cantares, y así como lo plantea él, somos todos los humanos. Buscamos el camino, si este no existe lo inventamos, en fin, somos los dueños de nuestro camino, aquel que, sea como sea, nos llevará a nuestro destino. En este camino nos pasan muchas vivencias, aquellas que quedan en nuestra memoria, pero que a la vez necesitamos dejar pasar para poder seguir adelante, o al menos eso sería lo más sano. Pero estas vivencias que se quedan guardadas en nuestra memoria y que las dejamos pasar estarán siempre presentes como experiencia que nos ayudan a entender mejor la vida. Yo tuve una experiencia que me dejó marcado.

Fui a una fiesta de presentación de disco de un ?artista?, de esos que están de moda hoy en día. Resulta que por ahí de las ocho, pasado el meridiano, me habló una amiga invitándome a este evento. Ella contaba con cuatro boletos de los cuales, dos eran para su hermana y ella y los otros para mí y algún amigo. Su dulce voz me sedujo a aceptar inevitablemente el hecho de ser su chofer y llevarla al evento. En el camino iba escribiendo en mi mente las memorias de lo que sucedía, la lluvia, los carros, el personaje que se cerró sin darse cuenta que iba pasando, pero lo que más me llamó la atención fue, sin duda, la necesidad de mi amiga de actualizarme sobre los hechos de su vida. ¿Qué, no les dije? Hacía más de un año que no recibía una llamada telefónica de su parte. Llegamos por ahí de las diez de la noche al ?valet parking? donde recibieron el carro treinta minutos más tarde.

Entramos a la fiesta y comenzó la necesidad por el alcohol. ?¿Dónde está la barra libre? Quiero una bebida? o la graciosa frasecita que está de moda ?Calor , calor, sed, sed ¿qué queremos? ¡Cerveza!? balbuceaban constantemente. Inmediatamente fuimos a la barra donde ofrecían refresco con tequila. Para qué contarles la cantidad de gente en la fila para que les dieran más alcohol parecían niños en halloween. Cabe mencionar que a ninguno de mis tres acompañantes les gustaba el tequila, pero como era ?gratis?, se lo tomaron a pesar de todo.

Y, ahora sí llegamos a la parte importante del relato, mis amigas se encontraron con dos viejas compañeras de clase. No faltó más de diez segundos para que una compañera dijera que trabajaba en Televisa, mostrándose importante y famosa. Esto generó que yo tuviera que soportar un monólogo por mi amiga de treinta minutos en el cual decía que esta niña sólo venía a presumir y que le chocaban las personas que presumían (quiero aclarar que ella me alardeó muchas veces haber besado al artista en mención y que por eso recibió los boletos al evento). Ya dice por ahí un gran sabio (mi padre) que ?lo que choca, checa?, pero ¿por qué tanta necesidad de competir por ser más elite que los demás, en vez de admirar y compartir los logros?

Después de una gran dosis de alcohol, mi amiga se desinhibió y optó por hablar con personajes de la ?Academia? y ?Big Brother? diciéndoles que era su más grande fan que, a pesar de que me decía que esto no era cierto, se conocía las caras y nombres de todos ellos y de alguna u otra manera dejó en duda su comentario de que les había mentido y que no era cierto que fuera su fan. Sea como fuere, estos ?artistas? la aceptaron inmediatamente dentro de su grupo, donde le invitaron más y más copas y botellas de alcohol.

Empezó el evento del artista y entre sus canciones, iba llenando un enorme contenedor que al final iba a regalar de más bebidas etílicas. La gente gritaba y bailaba diciéndole que les diera e ellos el contenedor. Cada  vez se apretaban más entre ellos pues más gente se unía y me percaté que mis amigas habían desaparecido. Se habían ido a tomar más alcohol y a gritarle de más cerca al hombre cantante para que les diera su premio. Alcohol? ¿premio?

Cuando me desesperé, fui por ellas y nos preparamos para irnos. Tuve que arrebatarle un vaso de refresco con tequila a una de ellas porque se lo quería llevar a la calle. A pesar de su estado, ella quería seguir tomando. Nos entregaron el coche y yo no podía creer lo ebrias que se encontraban mis amigas. Una de ellas tenía tantas ganas de orinar que me tuve que orillar en una avenida para que la susodicha relajara su vejiga. Luego tenía que mantener despierta a su hermana porque no le fuera a dar una congestión, quien me iba contando que acababa de conocer a ?todos? los famosos, que eran sus amigos y que era más importante que su compañera de escuela. Objetivo que logró al desinhibirse (con la bebida) y hablar con los integrantes de estas series televisivas, quienes también estaban tomados.

El ser humano, como ya había mencionado al principio, necesita dejar pasar, tanto lo bueno como lo malo, y el alcohol es una herramienta que ayuda a dejar pasar los problemas. Las personas creen que el dejar pasar un problema se refiere únicamente a olvidar algo sucedido, sin embargo problemas comunes pueden ser la inhabilidad para socializar fácilmente con la gente, para divertirse, o para atreverse a realizar algo que sobrios no se animarían a hacer. El alcohol minimiza el ?super yo? haciendo que los límites introyectados desaparezcan. Un esquema que propongo quedaría entonces de la siguiente manera:

Problema = Super yo               Solución = Alcohol

Creando así en la persona la sensación de triunfo, logrando su objetivo, resolviendo su problema. Pero no ven las causas que esta droga les provoca.

Dejemos por un minuto los daños físicos y observemos el daño psicológico. Una persona que resuelve sus problemas tomando alcohol, pierde la habilidad de resolverlos sin la ayuda de este. En casos graves llevándolos a la derrota y el fracaso de su vida a nivel global. En resumen puedo decir que este evento hizo darme cuenta de la necesidad que tienen los jóvenes de resolver sus problemas, de ser autosuficientes y controlar su vida, sin embargo en su mayoría optan por recurrir a las soluciones fáciles (en este caso el alcohol) que les dan la idea de tener control de ellos mismos cuando realmente no pueden controlar su sistema motriz o pensar con claridad. Le pregunto entonces a los lectores: ¿Quieren dejar pasar sus problemas utilizando una falsa salida fácil o desean afrontar sus problemas para aprender de ellos por más difíciles que pudieran ser?

Referencias Bibliográficas

Antonio Machado: ?Proverbios y Cantares?
http://www.geocities.com/Athens/Delphi/5205/Proverbios_y_cantares.html

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