DUELO ¿Cómo se trabaja desde la Gestalt?

DUELO

¿Cómo se trabaja desde la Gestalt?

Gabriela Medellín Hirschfeld

gabs_mh@hotmail.com

Duelo en Gestalt

“Se define a la Gestalt como una psicoterapia que se ocupa de resolver asuntos pendientes, por lo que puede considerarse como una ciencia que trata del organismo humano y sus relaciones dentro de un contexto único” (Salama, 2007, Gestalt de persona a persona; pág. 19).

“Se señala a la Psicoterapia Gestalt como la terapia del aquí y ahora ya que pone el acento en lo que está pasando en este preciso momento, que siempre es continuo, tomando en consideración el tipo de contacto que efectuamos, tanto con nosotros como con el otro” (Salama, 2007, Gestalt de persona a persona, pág. 19).

Se define al duelo como el resultado de una pérdida de algo o alguien importante, y su elaboración puede durar de seis meses a un año; cuando pasa de estos límites podemos creer en una posible fijación neurótica en la persona que lo padece (Salama, 2007, Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología; pág. 128).

El duelo es el proceso que deriva de la finalización de una relación (Salama, 2007, Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología; pág. 206).

El duelo son todos los sentimientos, reacciones y cambios que ocurren durante el proceso de cicatrización de una herida por la pérdida de alguien querido (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 18).

El duelo es intensamente personal. No hay dos personas que sufran igual (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 27).

La muerte es una herida, una herida psicológica seria y dolorosa, por lo que su recuperación requiere de un cuidado tierno y amoroso, requiere de serenidad y tiempo; por lo que el medio que se utilice para sanarla es elección de la persona misma aunque al principio no se sienta como una elección consciente (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 18).

Las reacciones emocionales que se dan después de la muerte de un ser querido siguen un curso claramente definido (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 18).

La concepción que la persona tenga de la muerte influirá en la manera en la que la persona viva su duelo; el error cultural que existe es que en vez de considerarse a la muerte como una parte natural e inevitable de ser humano, de estar vivo, se le contempla como un enemigo al que hay que conquistar a cualquier costo (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 20).

La muerte es una consecuencia natural de la vida de la que nadie escapa; su negación puede parecer una fórmula para suavizar el dolor; sin embargo, su efecto es el opuesto (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 23).

Una alternativa consiste en permitirte a ti mismo experimentar el sufrimiento, sentir toda la angustia, el temor y el dolor que se presenten ya que a la larga te va a permitir seguir con tu vida (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 18).

Al aprender a vivir con una pérdida, lo más importante es que admitas tus sentimientos y tus emociones (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 18).

La conducción del duelo significa saber manejarlo, significa que la persona comprenda sus sentimientos, aprenda a vivir con la pérdida y el cambio, y que ajuste los sucesos de la muerte o sus cambios y sus consecuencias a su vida, con el fin de que pueda seguir viviendo (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 43).

La Dra. Nancy O´Connor describe el proceso de duelo en 4 etapas:

Etapa I Ruptura de antiguos hábitos (desde el fallecimiento hasta ocho semanas): al aclararse un poco la confusión, se empieza a estar más consciente de la necesidad de abandonar los patrones acostumbrados en la relación; la persona tiene que reprogramar sus expectativas a nivel emocional, físico y psíquico. Durante esta primera fase del duelo, la persona puede experimentar cambios en su vida cotidiana, es posible que se alteren sus hábitos; las lágrimas y los sentimientos de tristeza profunda aparecen en momentos inesperados cuando surge el recuerdo de la persona fallecida, es normal y posible que se experimente confusión mental y una disminución en los niveles de energía, lo importante es que se dejen salir estos sentimientos pues es purificante y depurador (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 31, 32 y 33).

Etapa II Inicio de reconstrucción de la vida (de la octava semana hasta un año): el dolor y la confusión siguen siendo agudos pero éstos van disminuyendo gradualmente; la recuperación comienza a darse de manera automática y sin una percepción consciente.

Durante la elaboración del duelo, sentimientos de preocupación y de impotencia son sensaciones comunes y son aspectos normales de la depresión causada por el dolor. Es importante sentir tristeza, desilusión, resentimiento, enojo o cualquier otra emoción que surja.

La búsqueda y el establecimiento de una identidad personal nueva y separada es una parte importante en esta segunda etapa de recuperación (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 34, 35, 37).

Etapa III La búsqueda de nuevos objetos de amor o amigos (de los doce hasta los veinti cuatro meses): algunos hábitos antiguos se han restablecido firmemente y las nuevas costumbres se han vuelto cotidianas. Las tareas diarias fluyen, el dolor emocional es menos agudo; el ser amado ya no está en tus pensamientos tan continuamente; la intensidad del duelo ha disminuido significativamente y ya no es tan devastador como en un principio. La salud vuelve a ser habitual o puede llegar a mejorar (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 38 y 39).

Etapa IV Terminación del reajuste (después del segundo año): esta etapa final se caracteriza por la terminación del duelo; los hábitos cotidianos de la vida se han mezclado, se han unido los patrones antiguos con los nuevos y se llevan a cabo sin un pensamiento consciente; se vive una nueva vida (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 40).

La doctora Elizabeth Kubler-Ross ha dividido la elaboración del duelo en 5 etapas identificables, comunes en todos nosotros cuando nos vemos obligados a ajustarnos a cambios, sean éstos positivos o negativos, en nuestras vidas:

NEGACIÓN: generalmente dura de cuatro a seis semanas; es probable que algunas personas se sientan culpables porque no “sienten” nada. El periodo de negación produce el efecto benéfico de movilizar los recursos internos de la persona para que pueda enfrentar la realidad de la nueva situación. Conforme se vaya reponiendo irá empezando a percibir lo que ha pasado y reconocerá otros sentimientos (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 44).

ENOJO: se puede expresar externamente como rabia o internalizarse y experimentarse en forma de depresión pero en el fondo, el enojo es temor; temor a no poder satisfacer las propias necesidades, a tomar decisiones, el miedo a no ser capaz de manejar la sobrevivencia financiera, emocional y física. Cuando se expresa externamente, el enojo se puede proyectar hacia otras personas.

Nuestras emociones son parte de nosotros, al reconocerlas y poseerlas, podemos alcanzar los niveles de sensibilidad, amor y autoconocimiento; primero debemos admitir nuestro enojo y saber manejarlo, nunca reprimirlo (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 44 y 45).

NEGOCIACIÓN: prosigue en nuestras mentes como una ayuda para ganar tiempo antes de aceptar la verdad de la situación. Después del deceso, pronto nos damos cuenta de que las fantasías acerca de devolverle la vida a una persona están fuera de la realidad (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 46).

DEPRESIÓN: es el enojo dirigido hacia adentro que incluye sentimientos de desamparo, falta de esperanza e impotencia, sentimientos de tristeza, decepción y/o soledad; es una perturbación del ánimo que ocasione que la persona se aleje de la gente y de sus actividades, pierde la capacidad para sentir placer o gozo y evita las situaciones agradables que antes experimentaba en su vida.

Se recomienda que la persona se ocupe con las cosas que necesitan de su atención, que pida consuelo y ayuda cuando lo necesite, que trate de hacer algo para ella, algo que realmente le guste y que no se hunda en sus sentimientos (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 46 y 47).

CULPA: la persona debe librarse de los reproches irracionales que se dice a sí misma pues no sirven más que para conservar su sentimiento de culpa. La persona debe perdonarse y proseguir con su vida, la muerte ya no se puede cambiar pero sí puede modificar lo que se piensa al respecto de ella (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 48).

ACEPTACIÓN: se llega a esta etapa cuando se puede pensar en el ser amado sin intensos sentimientos emocionales de anhelo y tristeza, cuando se le recuerda con realismo, ni como un santo idealizado ni como un villano. La persona vive en el presente experimentando sus alegrías y placeres que le ofrece su vida (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 49 y 50).

En cada muerte, cada sobreviviente siente un conjunto diferente de reacciones y debe elaborar su duelo al ritmo y en el tiempo que le sea necesario (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 50).

La intensidad del duelo, según la doctora O´Connor, depende del tipo de pérdida que se experimente, del grado de liga emocional que se tenga con la persona, lugar u objeto perdido, de la personalidad de la persona y cómo haya manejado sus pérdidas anteriores, de las circunstancias y el conocimiento previo que haya habido de la muerte y de la elección de vida que se haga después de ocurrido el deceso (O´Connor, 2007, Déjalos ir con amor; pág. 147-156).

Las técnicas aplicadas en la Psicoterapia Gestalt pueden dividirse en dos grandes áreas interdependientes entre sí que son: supresivas, sirven para dejar de hacer lo que sea necesario, y expresivas, que sirven para hacer frente al contenido del darse cuenta del paciente ya sea intensificando la atención o exagerando la acción deliberadamente y son las que pueden ayudar a un paciente que atraviesa por un proceso de duelo (Salama, 2007, Gestalt de persona a persona; pág. 126).

Algunas técnicas expresivas de las que se puede valer un psicoterapeuta gestalt para guiar un proceso de duelo son:

Técnica “Expresar lo no expresado”

El paciente pudo haberse quedado con las ganas de decirle algo a la persona que ya no esta y comenta su necesidad por lo que a través de las sillas se ponen dos de ellas frente a frente y se le invita a que se imagine la escena y a la persona con la que no logro expresarse o expresarle y una vez que lo tenga que lo haga. se pretende que el paciente logre cerrar su Gestalt (Salama, 2007, Gestalt de persona a persona, pág. 120).

Técnica “Terminar o completar la expresión” (Salama, 2007, Gestalt de persona a persona, pág. 120).

Técnica “Descarga en objetos neutros”

Se aplica para iniciar el proceso de resolver resentimientos. Puede utilizarse un cojín o un palo de plástico para que el paciente golpee repetidamente sobre el cojín hasta que se canse y libere su sentimiento (Salama, 2007, Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología; pág. 122).

Técnica “La Visualización”

Visualizar es un proceso en el cual el individuo puede imaginar que un deseo se vuelve realidad dentro del sentido común. Lo que ocurre es que el cerebro reacciona a los mensajes que le enviamos o que recibe del exterior; visualizar algún deseo implica crear nuevas vías neuronales asociadas al éxito del mismo, por ello la persona puede dirigir su atención a lo que desea y así provocar las oportunidades necesarias para lograr su objetivo (Salama, 2007, Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología; pág. 124 y 125).

Técnicas de Sensibilización: La personas ha bloqueado su sensibilidad a las sensaciones o sentimientos debido a eventos dolorosos o traumantes

“Completar la frase Ahora me doy cuenta de…”

“Respirar” (Salama, 2007, Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología; pág. 130 y 131).

CONCLUSIÓN

Para mí el duelo es el proceso que procede a la finalización de una relación; es el proceso que ocurre cuando un ser amado fallece, cuando nos mudamos de lugar de residencia, casa o cuando perdemos algún objeto, persona o lugar significativa para nosotros debido a una muerte, divorcio o separación.

Después de investigar y leer acerca del tema coincido con los autores mencionados en mi trabajo en que cada persona vive su duelo de distinta manera, que el proceso de duelo es único y personal y que la intensidad con que lo experimentemos dependerá de la importancia que tenga para nosotros la pérdida, del tipo de pérdida que sea, del conocimiento previo que se haya tenido acerca de la situación y de cómo estemos acostumbrados a vivir nuestras pérdidas, sean éstas grandes o pequeñas.

En lo personal experimenté la muerte de mi papá hace 13 años y fue una experiencia muy dolorosa. Ahora me doy cuenta de que fue un proceso largo, que requirió de mi tiempo, esfuerzo y perseverancia ya que sentía diferentes emociones, primero enojo, resentimiento luego culpa y mucha tristeza, hubo días que no tenía ganas de hacer nada, solo quería llorar y después llego un momento en que me sentí más desahogada y de nuevo con energía; fui retomando mis actividades, mis amistades y mi vida diaria hasta que llegue a aceptar que mi papá ya había muerto y que no iba a volver a estar más físicamente conmigo. Hoy recuerdo a mi papá con alegría, aunque si siento nostalgia y tristeza ya no son con la misma intensidad y poco a poco he ido recuperando recuerdos, experiencias y aprendí a que soy capaz de recordarlo sin miedo a sentirme triste pues eso no significa que no lo quiero o que no lo extraño o que ya lo olvidé.

Con mi paciente me doy cuenta la importancia de recalcarle que se permita sentir y expresar sus emociones y que en sesión lo haga través de las diferentes técnicas que mencioné anteriormente pues yo experimenté los beneficios de éstas y en algo la beneficiarán.

Es importante entender que el duelo es un proceso y que como tal requiere de tiempo para llegar a su término pero que depende de la persona la forma en la que lo quiere vivir y que cada día es un día diferente en el que tiene la oportunidad de decidir vivirlo distinto.

¡Tú eliges!

BIBLIOGRAFÍA

–       O´Connor, N. (2007). Déjalos ir con amor, la aceptación del duelo. 2ª edición. México: Trillas

–       Salama, H. (2008). Gestalt de persona a persona. 4ª edición. México: Alfaomega

–       Salama, H. (2007). Psicoterapia Gestalt, proceso y metodología. 4ª edición. México: Alfaomega

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