Detectores de Incongruencias

Detectores de Incongruencias

Luz Angélica Lara Morgan es alumna de la Universidad Gestalt y estudia su maestría en psicoterapia gestalt (http://www.gestalt.mx)

legany@hotmail.com

A lo largo de mi experiencia trabajando con niños, he llegado a la conclusión, de que sin saberlo, ellos son los más hábiles detectores de incongruencias.

_ Mi hijo no me obedece, se lamenta una madre. Para empezar, los adultos podríamos tratar de ser más conscientes de nuestro manejo corporal, desafortunadamente, ya la mayoría de nosotros nos hemos puesto tantas máscaras que en ocasiones puede resultar complicado lograr que nuestro discurso vaya acorde con lo que proyectamos corporalmente.

¿Cómo podría un niño hacerme caso, si le estoy hablando a cinco metros de distancia de donde él se encuentra y con un tono de voz lleno de fatiga y desgano?  Podría ser suficiente si me acerco más, ¿pero cómo podría un niño hacerme caso si en el momento en que me aproximo a él lo hago con movimientos desgarbados, los ojos entreabiertos y aplanamiento emocional?

Lo único que los niños comprenden de este tipo de mensajes es, que lo que tengo que decir, es tan poco importante que no es necesario que pongan atención, y que si no cumplen con la petición que estoy haciendo no importa, pues me encuentro tan cansada que no encontraré fuerzas para reprenderlo. Desafortunadamente cuando los padres se desesperan,  llega la frustración acompañada de gritos, en ese momento la petición de los padres pasa a último plano y lo que más recordará el pequeño será la manera en que fue reprendido.

Es comprensible que las diferentes tareas a las que debemos responder a lo largo del día nos dejen exhaustos, sin embargo, para evitar situaciones que dañen a nuestros pequeños, siempre es mejor tomar un respiro y hablarles de forma clara.

El niño no atiende a los gritos, pero si comprende aquello que se le ha dicho en un tono de voz fuerte y pausado, mientras se hace contacto visual con una mirada suave, la forma en que caminamos cuando nos dirigimos hacia ellos es un gran indicador del nivel de energía que estamos manejando en ese momento, un paso firme y a ritmo moderado será mejor recibido, las expresiones en nuestra cara deben ser acordes con el mensaje.

Eliminemos la falsa idea de que los niños no entienden el mundo de los adultos, ellos siempre están aprendiendo y esta frase de la Madre Teresa puede ilustrarlo “No te preocupes porque tus hijos no te escuchen… te observan todo el día”.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario