Desarrollo de competencias esenciales para la enseñanza

Por: Angélica Yolanda Rodríguez Gutiérrez
quien es alumna de la Universidad Gestalt 

El concepto de competencia como fenómeno social, genera entornos cada vez más cambiantes en el “saber hacer”.  En efecto, en términos generales implica la capacidad que posee una persona de resolver problemas y adecuarse a diferentes contextos.

El tema de las competencias no es de reciente creación, sino que lleva más de cuarenta años.  Es así como menciona Argudín (2005), que este concepto surge en los años 70 y en sus inicios se enfocaron a la identificación de variables relacionadas con el desempeño laboral; más tarde a raíz de la apertura comercial mundial, la definición e implementación de este concepto, se hizo necesario incluirlas en los modelos educativos.

En el 2003, la OECD (Organisation for Economic Cooperation and Development y OCDE en español), considerando la importancia que estaba generando este concepto, desarrolló un documento llamado DeSeCo (Definición y Selección de Competencias fundamentales) en el que se precisa el concepto de competencias y las  define como: “la capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecuada. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”.

Asimismo, una de las definiciones más reconocidas en relación a las competencias, es la de Cano (2011, párr. 1) quien asegura que éstas son entendidas como “la capacidad de movilizar conocimientos y habilidades para dar respuesta a situaciones complejas en cada contexto”.

Por su parte Perrenoud (2004) sostiene que las competencias no solamente son conocimientos, habilidades y actitudes, sino que representan un horizonte, un posible futuro deseable de la profesión de enseñar.  Aun cuando se tiene la necesidad de utilizarlas en las instituciones para su formación inicial y continua, sostiene dicho autor, los inspectores las utilizan como parámetro para evaluar a los profesores y pedir explicaciones.

Siguiendo con un estudio realizado por el citado autor, a continuación se señalan lo que él llamo las “Diez nuevas competencias para enseñar”, las cuales en su conjunto conllevan objetivos tales como la calidad y excelencia en la enseñanza, así como el permitir a los docentes realizar sus tareas con eficacia y estar en posibilidad de enfrentar nuevos retos, y se refieren a lo siguiente:

  1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje
  2. Gestionar la progresión de los aprendizajes
  3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación
  4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo
  5. Trabajar en equipo
  6. Participar en la gestión de la escuela
  7. Informar e implicar a los padres
  8. Utilizar las nuevas tecnologías
  9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión
  10. Organizar la propia formación continua

En términos generales esta serie de conceptos en torno a las competencias, representan una guía que involucra no solamente al alumno y a las instituciones educativas, sino también comprende al ámbito familiar en el que los estudiantes se desenvuelven.

Adicionalmente, otra de las investigaciones en este sentido es la desarrollada por Argudín (2005) quien afirma que en la educación basada en competencias, el fin y centro de aprendizaje es precisamente el alumno.  Esto se logra mediante el desarrollo del pensamiento crítico del estudiante que le permita discernir, deliberar y elegir libremente; para ello el profesor como facilitador del aprendizaje deberá saber guiarlo mediante el uso de sus competencias.

Países como Inglaterra, Canadá, Australia, Estados Unidos y ahora toda la Unión Europea son pioneros en la aplicación del enfoque de competencia, lo consideran como una herramienta útil para mejorar las condiciones de eficiencia, pertenencia y calidad de la educación para que en un futuro también mejoren su economía (Argudín, 2005, pp. 29-30).

Bajo esta lógica, la autora establece una diferenciación entre los dos tipos de competencias, como a continuación se mencionan:

  1. a) Competencias laborales:
  • Aprender a aprender
  • En lectura y escritura (para expresarse por escrito y con nuevas tecnologías)
  • En comunicación (habilidades para saber escuchar y expresarse oralmente)
  • En adaptabilidad (resolución de problemas y pensamiento creativo)
  • En autogestión (autoestima, motivación y proyección de metas, servicio, desarrollo profesional)
  • En trabajo con grupos (interdisciplinarios, habilidades para negociar y trabajar en equipos)
  • En autoridad (habilidades para organizar y de liderazgo)
  1. b) Competencias en la educación:
  • Manejo de emociones
  • Avance de la autonomía a la independencia
  • Madurez en las relaciones interpersonales
  • Establecimiento de la propia identidad
  • Desarrollo de objetivos personales
  • Desarrollo de integridad

Por lo que respecta a Cano (2005) ésta sostiene que las competencias se pueden aprender y/o mejorar de acuerdo al tipo de conocimientos y formación por los que pasa un individuo, pero no significa que aun cuando se carezca de estos dos elementos, no puedan desarrollarse o aprenderse.

De esta forma, el conjunto de las competencias hasta hoy estudiadas por varios investigadores, permiten al profesor realizar sus labores con eficiencia y enfrentar nuevos retos, así como preparar a sus estudiantes ante los nuevos desafíos de un medio cada vez más competitivo.

Perrenoud (2004) señala al respecto que habría que analizar a profundidad el funcionamiento de las competencias docentes, siendo un parámetro el relacionar cada una con un grupo específico de problemas y tareas, así como clasificar los recursos cognitivos (conocimientos, técnicas, habilidades, aptitudes, etc.) dentro de competencias específicas consideradas, para un estudio más reflexivo.

Derivado de los análisis presentados, hoy día se requiere fomentar las competencias de los maestros enfocadas a la adaptación y aceptación de los nuevos escenarios didácticos, aun cuando habría que precisar que no sólo es responsabilidad del profesor el involucrarse en dichas innovaciones, sino que se requiere que los cuadros directivos también asuman el compromiso de facilitar la transición al cambio.  De acuerdo con Valenzuela (2004), esto se puede lograr mediante mecanismos que puedan ir acompañándolos en el proceso mismo y crear un clima laboral en el que se promueva el desarrollo y el bienestar del capital humano.

Han sido innumerables autores los que han desarrollado temas relacionados con las competencias docentes y la resistencia al cambio como consecuencia de innovaciones educativas; sin embargo este ensayo se distingue por precisar, de toda la gama de competencias que se han estudiado, específicamente cuáles son las que requieren desarrollar los maestros para trascender con el ejemplo, en nuestros alumnos.

Afortunadamente existen hoy día numerosos estudios sobre las competencias personales y profesionales en el ámbito educativo para que los docentes sepan dinamizar, a su vez, las capacidades de sus estudiantes.

Desde este enfoque, los docentes deberán desarrollar las competencias necesarias enfocadas al uso de las TICs en un proceso innovador de enseñanza-aprendizaje para mejorar la calidad de la enseñanza.  Esto se afirma debido a que precisamente la fortaleza del profesor radica en su tendencia didáctica por su formación pedagógica o profesional, en su experiencia y conocimientos específicos de alguna área del conocimiento y,  aunque algunos son docentes por convicción, otros por necesidad y algunos por tradición familiar, todos ellos comparten en su tiempo y espacio, un fin común: educar para formar.

Al respecto, Cano (2005) establece que las competencias pueden ser de dos tipos: las rigurosamente académicas y aquéllas que requieran de la experiencia profesional, como el saber trabajar en equipo, el ser flexible, sistemático, riguroso, entre otras.

En contraste Zabalza (2006, p. 11) argumenta, que las competencias implican el reconocer situaciones problemáticas y saber resolverlas. “La competencia aparece, en cualquier caso, como una zona de intersección en la que actúan tanto los conocimientos como las habilidades para desarrollar acciones bien fundamentadas y eficaces.”

Las nuevas tecnologías hacen que exista una plena transformación entre la relación profesor-alumno, donde son empleadas las TICs como soporte en el manejo de la información con fines didácticos, por lo que se requiere del pleno desarrollo de las competencias docentes para que cualquier implementación en este terreno sea exitosa, de lo contrario ¿qué objeto tendría el cambio?

Con base en lo anterior, se podrá determinar si los actuales estilos de aprendizaje son suficientes para la comprensión y desarrollo en la generación del conocimiento, medición de las capacidades, habilidades, actitudes y destrezas tanto de alumnos como del propio maestro, ya que este último como usuario de estrategias mediadas por la tecnología, ha pasado a formar parte del propio objeto de aprendizaje.

En este orden de ideas, es difícil concebir un proceso didáctico sin considerar las competencias docentes, debido a que ya no basta con que los maestros sean buenos manejadores de libros, sino que se deberán integrar a sus clases el uso del equipamiento tecnológico necesario para generar fuentes de información y los mecanismos para distribuirla (Zabalza, 2006).

Aunque no sólo es cuestión de que las instituciones educativas ajusten sus modelos didácticos a las nuevas tecnologías, sino que asimismo  “… se reclama la responsabilidad compartida de los organismos, las familias, la sociedad civil y los poderes públicos en la tarea de garantizar a toda la ciudadanía una buena educación” (Escudero, 2006, p. 22).

En este sentido Hargreaves (2005) nos habla sobre crear de antemano nuevas estructuras que faciliten aprendizajes e interacciones para que los docentes se relacionen con mayor flexibilidad, que aprendan unos de otros de forma más generalizada y que perfeccionen continuamente su propia pericia; sin embargo si al interior de la institución no existe un mecanismo eficaz para medir las competencias desarrolladas tanto para alumnos como para profesores, entonces cualquier innovación no tendría el impacto deseado y se estarían siguiendo los mismos patrones de conducta de años atrás.  Es por ello que es importante conocer los tipos de evaluación del aprendizaje para corregir las áreas de oportunidad que se presenten en la implantación de las competencias en la enseñanza, como a continuación se presentan.

Finalmente, se considera de gran importancia el desarrollo de las competencias en la enseñanza, así como su evaluación.  Lo anterior, como una parte de la adaptación del profesorado a la innovación educativa, ya que son precisamente los maestros quienes deberán generar el cambio educativo, incorporando estrategias de enseñanza que involucren las nuevas tecnologías; de no hacerlo, pondrían en clara desventaja a sus alumnos frente a un mundo cada vez más cambiante, aunque desafortunadamente, todavía hay profesores que se niegan a abandonar los modelos de enseñanza-aprendizaje autárquicos y obsoletos del siglos atrás.

Referencias

Argudín, Y. (2005). Educación basada en competencias: nociones y antecedentes. Distrito Federal, México: Trillas.

Cano, E. (2005). Cómo mejorar las competencias de los docentes. Guía para la autoevaluación  y el desarrollo de las competencias del profesorado. Barcelona, España: Graó.

Cano, E. (2011).  El proceso de enseñanzaaprendizaje por competencias: de las competencias de titulación a los resultados de aprendizaje de la asignatura. Programa de mejora e innovación en la docencia. Recuperado de http://www.unizar.es/ice/images/stories/materiales/curso46_2011/EL%20PROCESO%20DE%20ENSE%C3%91ZANZA-APRENDIZAJE%20POR%20COMPETENCIAS%202011.pdf

Escudero, J. (2006) Compartir propósitos y responsabilidades para una mejora democrática de la educación. Revista de Educación, 33(9), 19-41.

Hargreaves, A. (2005). Profesorado, cultura y postmodernidad (Cambian los tiempos, cambia el profesorado). España: Ediciones Morata, S. L.

Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD). (2003). Definición y Selección de Competencias fundamentales.  Recuperado de http://www.deseco.admin.ch/bfs/deseco/en/index/03/02.parsys.78532.downloadList.94248.DownloadFile.tmp/2005.dscexecutivesummary.sp.pdf

Perrenoud, Ph. (2004). Diez nuevas competencias para enseñar. Distrito Federal, México: Secretaría de Educación Pública.

Valenzuela, J. R. (2004). Evaluación de instituciones educativas. Distrito Federal, México: Trillas.

Zabalza, M. (2006). Competencias docentes del profesorado universitario. Calidad y desarrollo profesional. Madrid, España: Narcea.

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