¿De qué me sirve conocer los tipos de pacientes que puedo tener en terapia? 

Por: Lic. Mariela Ramírez Paez  quien es alumna de la Maestría en Psicoterapia Gestalt en la Universidad Gestalt

¿DE QUÉ ME SIRVE CONOCER LOS TIPOS DE PACIENTES TÓXICOS QUE PUEDO TENER EN TERAPIA?

Si bien no podemos, como psicoterapeutas, tener todo bajo control, tener una idea o referencia del tipo de pacientes que pueden llegar a nuestro consultorio, sin duda nos ayudará a saber cómo manejarlos y qué postura podemos tomar frente a ellos. Cada paciente “nuevo” es un desafío, es estar frente a un mundo completamente desconocido; el poner atención no sólo a establecer un buen rapport y realizar una excelente y detallada historia clínica sino también a saber si tiene rasgos o será paciente tóxico, nos guiará desde la primera consulta.

¿Qué es eso de pacientes tóxicos? El Dr. Salama, en su libro Proceso y Metodología, los describe como pacientes con personalidades que bloquean o impiden el desarrollo normal de un trabajo terapéutico para beneficio de ellos. Algunas de esas actitudes son:

  1. La víctima: según Evelyn Lowenstern, es un hipocondriaco mental y usa la queja como forma de relacionarse con otras personas. Si durante el proceso terapéutico estos pacientes se dan cuenta de su conducta negativa, es probable que abandonen la terapia.
  2. Cazador de osos: estos pacientes están al pendiente de cualquier error que cometa el terapeuta, para descalificarlos y poner en duda su capacidad.
  3. El Paranoico: Estos pacientes no llegan a consulta por voluntad propia, normalmente alguien los manda como un requisito indispensable o con el objetivo de obtener algún beneficio por el simple hecho de acudir a terapia. Ellos niegan, racionalizan y proyectan en otros sus patologías.
  4. El Paciente Escorpión: son los pacientes que utilizan máscara de ternura y actúan como víctimas, cuando se les ayuda traicionan la relación de confianza tratando de destruir a quien lo apoyó. Guardan envidia y resentimientos, por lo que no conocen la gratitud.

Conocer estas posibilidades nos ayuda a anticipar ideas de cómo podríamos reaccionar ante alguno de estos pacientes y sobretodo, cómo es que a cada terapeuta le mueve emocionalmente si hubiera alguna situación con algún tipo de estos. Una característica importante y fundamental del psicoterapeuta Gestalt es el propio conocimiento, trabajo personal en terapia y/o asesoría, el contacto genuino y amoroso consigo mismo para poder estar con el otro. Durante una sesión terapéutica hay un ir y venir armónico, desde nuestras emociones y el propio contacto hacia el otro que tenemos enfrente. Sólo contactando con nosotros mismos podremos estar en contacto con el paciente. La terapia es un acompañamiento, donde el terapeuta conoce y provee de herramientas al paciente para que llegue a sus insights. El terapeuta jamás se concibe como perfecto o superior y dentro de esta idea, podemos comprender que el mismo terapeuta tenga temas aún no resueltos o que durante su mismo proceso o dando terapia, surjan ciertas figuras para que él o ella misma trabajen.

En la Universidad Gestalt habla mucho de la maldición gitana en terapia (nos llegan pacientes con temas o asuntos inconclusos parecido a los nuestros, que nos hacen trabajar en nosotros mismos para cerrarlos o bien, para darnos cuenta de que ya los hemos cerrado y superado, y ahora tenemos más herramientas para trabajar con el paciente). Dentro de las posibles maldiciones podría ser uno de estos tipos de pacientes, que lleguen a nuestros consultorios representando o recordándonos a personas con quien aún tenemos asuntos pendientes. Por ejemplo, si fuera un cazador de osos sería sumamente fácil engancharse en una lucha de poder. Habría una línea muy delgada entre establecer el suficiente contacto con nosotros mismos para reaccionar inteligente y sanamente, y el querer resolver con el paciente esa situación que es más bien nuestra y que por necedad y querer demostrarnos que “sí podemos”, terminar enganchados.

Referencias Bibliográficas

  • Salama, H. (2007). Psicoterapia Gestalt, Proceso y Metodología. 4ª edición, México: Alfaomega.

 

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