Comunicación no verbal

Por: Dalia Badillo
Publicado el 07/02/02 a 10:37:13 GMT-06:00

El placer de comunicarnos

Es tristemente indiscutible que en nuestra sociedad deambula la represión,  manifestándose en diferentes escenarios donde la forma más sencilla de palpar es el lenguaje verbal, así empleamos frases que contribuyen a la represión y al silencio, por ejemplo: en la escuela “jóvenes guarden silencio, sean ordenados para hablar”, “si no sabe no opine”, o que tal en algunos trabajos   “por ahora sólo realícelo y luego me da sus sugerencias”, o en casa “aún no tienes edad para opinar” o “ahora no, que estoy cansado” en estos casos el cuerpo no habla, ¡grita!. No obstante  muchos aún creen que solo las palabras hablan, debe entenderse, sin embargo, que el cuerpo también habla, por cierto en exceso e imparable, ¿no es una necedad ignorarlo o  callarlo?

Hoy en día estudiarlo y autoanalizarlo es obligación o el camino para desenredar el conflicto de la comunicación inadecuada, por cierto tarea que no sólo corresponde a algunos profesionistas sino a todos aquellos que aún deseamos seguir teniendo la categoría de ser humano.

¿Para qué?

Mejorar nuestra capacidad comunicativa puede ayudarnos a ser personas más apreciadas y queridas, por nosotros mismos y por los demás y, por ello, más felices.  ¿hay alguien que se resista?

¿Cómo?

Sí, ¿cómo hacer para  mejorar nuestra habilidad comunicativa y particularmente la no verbal?

Aún me sorprendo de mí misma, cuando me oigo repetir frases tan trilladas referente a mi cuerpo, “en verdad me encuentro super bien, lo que sucede es que este labial me hace ver un poco seria, pero estoy a gusto”, qué labial ni que máscara para pestañas o colorete para mejillas, es el cuerpo que no conoce de modales. ¡Claro! Esto es terrible cuando a ya he leído a Knapp o Flora Davis, ¡Ah pero una cosa es aprender de los libros la comunicación no verbal y otra es vivirla en la práctica!. Y más difícil aún es aplicarla a los  otros (pareja, pacientes o alumnos), puesto que los patrones milenarios que aún sobreviven los aprendimos de nuestras madres y nuestros padres. Aprendimos a comunicarnos con el cuerpo principalmente a través de ellos, o de las tías y de los abuelos. Entonces, cómo transgredir lo aprendido y mejorar la comunicación verbal y no verbal.

1.- Una de las formas es adquirir el estilo de vida de darme cuenta qué me “dice” mi cuerpo (¡cosa fácil!), Compartiendo estas sensaciones con los otros, lo cual indudablemente me llevará a cierto crecimiento, y poco a poco se irá rompiendo la necedad de no volver hacia mi cuerpo y hacia el de los demás.

2.- Tomarse el tiempo, el ajetreo  es enemigo de la comunicación no verbal, es decir es necesario invertir el tiempo suficiente, para observar,  profundizar, lo propio y lo ajeno.

3.- Complementar la comunicación no verbal con la verbal, por ejemplo, si observamos un gesto, no poner nuestros prejuicios  “ ¿Quiere beso o esta de trompa?”, ¡Basta de interpretar, a preguntar se ha dicho!

4.- No perder de vista que es un proceso, que en la comunicación no hay fracasos sólo impasses. Teniendo en cuenta la historia de cada quien, que se hace lo que se puede y a su ritmo.

A concluir

Por último en el tema de la comunicación, habría que entregarse, compartir, fluir en el tiempo, crear, reflexionar, indagar, dudar, jugar,  exagerar: toda palabra,  todo movimiento sin los otros y con los otros, para expresar las experiencias y organizar la propia y temporal versión de la comunicación.

La comunicación es un proceso global creativo, donde participa lo no verbal y lo verbal. Particularmente en el proceso no verbal se da cuando se trasciende a la palabra escrita u oral. Como menciona Flora Davis, no existe un diccionario sobre los gestos y su significado solo se encuentra dentro de un contexto general.

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