Carl Gustav Jung

admin   septiembre 17, 2010   No hay comentarios en Carl Gustav Jung

Por: Valeria Díaz García
Publicado el 02 de agosto 2002

Según Jung, todos los seres humanos poseen un proyecto genético que se despliega, si se dan las condiciones apropiadas.  El proceso de convertirse en una persona completamente diferenciada e integrada es el que Jung denomina individuación. La maduración cnsiste en diferencicación, realización de los potenciales, expansión de las experiencias y la realización del yo. La integración de todas las partes de la personalidad hace posible que el ego se recentre como el núcleo de la psique. Entonces se vuelve el yo.

La psique se compone de un consciente y un inconsciente. El centro de la conciencia es el ego, el cual sirve primordialmente a la pesona. La capa inconsciente incluye un inconsciente personal, con complejos como componentes principales, y un inconsciente colectivo, con arquetipos como esrtructuras primarias.

El inconsciente personal contiene experiencias que han sido desatendidas o reprimidas. El inconsciente colectivo es heredado y es un determinante principal de los tipos de experiencias que son posibles para los seres humanos. Contiene formas de pensamiento que se conocen como arquetipos.

Los arquetipos, formas de pensamiento heredadas, son únicamente predisposiciones a tener ciertas experiencias hast que las activan acontecimientos verdaderos. Los arquetipos se modifican con el aprendizaje. Cuando los arquetipos son modificados en forma apropiada, ayudan eln el proceso de percibir correctamente. Se activarán más arquetipos conforme se amplía nuestra experiencia. Una imagen arquetípica puede dominar tanto las funciones perceptuales e interpretativas del ego, que distorsiona seriamente el juicio. Los arquetipos se entienden como imágenes reales que representan experiencias humanas comunes y figuras importantes. Algunos arquetipos son tan básicos para la naturaleza humana que actúan como necesidades que deben satisfacerse. La expresión común de los arquetipos son los símbolos y los rituales.

La persona puede tomarse como la suma total de papeles sociales. Es la manera que utilizamos para los demás. Refleja una tendencia innata a desarrollar una personalidad social y puede bloquear otros componentes esenciales de la personalidad que se le oponen. Una labor primordial del proceso de individuación es disminuir la preocupación del ego por la persona.

La sombra comprende los aspectos indeseables de la personalidad, los cuales son inconsistentes con la persona. No podemos volvernos una persona individuada, a menos que los elementos de la sobra sean llevados a la conciencia e integrados dentro del yo.

Jung veía la psicología masculina y la femenina como algo diferente y sostenía que ambos  sexos también tiene cualidades del sexo opuesto en un estao subdesarrollado e inferior. Todo hombre tiene dentro de su naturaleza un anima, que es el constructo de Jung para las características e imágenes femeninas. El animus se refiere a los rasgos e imágenes masculinas en las mujeres. Un hombre individuado debe conocer sus rasgos femeninos e integrarlos dentro de su yo. Una persona completa tiene cualidades de ambos sexos, con los rasgos del sexo opuesto templando la persona y agregando dimensiones vitales a la personalidad.

Jung distinguía entre actitudes y funciones. Las actitudes se refieren a las ortientaciones introvertida o extrovertida, mientras que las funciones (sensación, sentimiento, persamiento e intuición) se refieren a la manera en que se enfrenta la persona a su ambiente, como poderes o facultades.

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