Cambio

admin   septiembre 11, 2010   No hay comentarios en Cambio

Psic. Fernando Romero Guzmán
Publicado el 18 de julio 2002

El miedo a saber es en el fondo
un miedo a hacer,
porque todo conocimiento
entraña una responsabilidad

Abraham Maslow

No limites a tus hijos
a que aprendan lo mismo que tú,
pues ellos han nacido en otros tiempos

Proverbio hebreo

Herbert Marcuse se pregunto en el pasado: Una ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática, señal del progreso técnico, prevalece ¿Qué podría ser, en realidad, más racional que la supresión de la individualidad en el proceso de mecanización de actuaciones socialmente necesarias aunque dolorosas; que la concentración de empresas individuales en corporaciones más eficaces y productivas; que la regulación de la libre competencia entre sujetos económicos desigualmente provistos; que la reducción de prerrogativas y soberanías nacionales que impiden la organización internacional de los recursos? Que este orden tecnológico implique también una coordinación política e intelectual puede ser una evolución lamentable y, sin embargo, prometedora? (Marcuse, 1970, p. 23.).

Paradójicamente y ante esta ambivalencia implícita en el desarrollo, Marcuse caracterizó desde hace mucho, lo que hoy es la dinámica en el proceso de evolución de la humanidad:

·      Supresión / de la individualidad.
·      Mecanización / de actuaciones socialmente necesarias / aunque dolorosas.
·      Concentración / de empresas individuales / en corporaciones más eficaces y productivas.
·      Regulación / de la libre competencia entre sujetos económicos / desigualmente provistos.
·      Reducción de prerrogativas y soberanías nacionales / que impiden la organización internacional de los recursos.
·      Coordinación política e intelectual / que puede ser una evolución lamentable / y, sin embargo, prometedora.

En esta descripción existen elementos muy importantes que hoy en día están determinando positiva y negativamente las relaciones sociales, y por ende, las culturales, políticas, económicas, educativas, espirituales y de salud y de las cuales no podemos estar al margen y mucho menos esperar la idea antinatural de un mundo feliz . En este sentido, y ante la posibilidad de destrucción o salvación, si se quiere optar por el camino más conveniente, es decir; la salvación o el equilibrar las fuerzas naturales de desarrollo, habrá de darse primero un cambio responsable y profundo en la forma de pensar y de vivir, para poder integrar un universo más rico y lleno de potencialidades positivas, reencontrarse con el Eros y con el Tanatos de una manera diferente y así poder reestructurarlos.

Esta responsabilidad que habremos de asumir cuanto antes, está permeada por un concepto tan mencionado hoy día, como lo es el de CAMBIO . Sin embargo, muchos no se han dado cuenta que este CAMBIO lo estamos viviendo ya. En todos los niveles sociales y en todas las disciplinas se habla de este como una necesidad, como algo indispensable para continuar, cambio aquí, cambio allá, cambio en todos lados: ¿Cuál será el discurso oculto que se disfraza ante esta necesidad? ¿Qué es lo que esta fallando o no funciona muy bien para que se de esta preocupación? ¿En dónde y a qué niveles se requiere con más premura la transformación y la reestructuración?

Al respecto, Marilyn Ferguson afirma que son los visionarios quienes a lo largo del desarrollo humano han expresado que para poder construir una sociedad nueva, se tiene que cambiar la generación más joven. Y para no terminar con las paradojas, es sólo esa sociedad nueva y joven, la única capaz de introducir ese cambio. Lo anterior nos señala que la tarea no es fácil, no basta con un proceder conductista donde doy un estímulo y obtengo una respuesta, como si fuesen modalidades separadas. Con ello vemos que es necesario trabajar en diferentes niveles a la vez, y aquí sí rescato del conductismo que se dé un estímulo y reforzador al mismo tiempo, es decir, para que tú cambies, necesito cambiar yo o para que yo cambie, es necesario que cambies tú .

Ferguson habla de un desafío, ¿pero qué significa y qué implicaciones tiene éste desafio en el momento existencial actual que vive la humanidad que impregnada por miedos, angustias, temores y posibles bienaventuranzas ha provocado el ingreso al nuevo milenio? ¿Será acaso el desarrollo científico, tecnológico e industrial ese gran desafío? ¿Podremos pensar en que el gran desafío es fomentar el crecimiento del hombre y el desarrollo de todas sus potencialidades? ¿Será el momento de hablar de integración armónica?

En nuestro caminar como civilización humana y en nuestra evolución, nos hemos encontrado siempre frente a múltiples desafíos, estos provocados muchas veces por el “cambio”; y entiéndase aquí, que el cambio no es sólo innovación, no es dejar de ser algo, para posteriormente ser algo diferente, no es un no estar y luego estar, no es un no ser y luego ser, y de ninguna manera es moda. En el andar humano, así como en sus creaciones, no se da un inicio y un fin tajantemente, no es un seguimiento sólo lineal -proceder que ha generado riquezas pero también ha obstaculizado-, no se termina con la experiencia, con el pasado, con lo hecho y lo creado; sino todo lo contrario, se parte del caos para continuar; es decir, el fin es el inicio y el inicio es el fin, esta forma de cambio se da y se vive de manera sutil y casi imperceptible en un continuum permanente.

Pero este cambio o caos implica además de muerte y resurrección un crecimiento por medio de la reestructuración y la integración, pasar de la incertidumbre a la esperanza, del temor a la alegría y del menosprecio a la aceptación en todos los niveles, ya sea a nivel individual, grupal, nacional o mundial y en todas las áreas del conocimiento.

Pero, ¿por qué es importante hablar del cambio? En mi pasado personal y creo también que en el de otros, así como en el pasado humano, hablar o pensar entorno al futuro era una ilusión inalcanzable, un pensamiento de ciencia ficción. Esta división espacio-temporal, implicó un sin sentido y sin significado, debido a que sólo se valorá el crecimiento humano procedente del desarrollo industrial en primera instancia, posteriormente el desarrollo científico y finalmente el crecimiento tecnológico; es importante que aclare que esta división sólo la hago con la intención de ubicar las etapas concretas a modo de ejemplo, sin olvidar que de alguna forma se han dado conjuntamente.

Estas características de crecimiento que mencione anteriormente, toman su importancia en la influencia que han tenido en el desarrollo de todas las áreas del conocimiento: la cultura, el arte, la música, la pintura, la educación, la psicología y la psicoterapia, entre otras. Es de suma importancia aclarar que la industria, la ciencia y la tecnología no es lo único que existe en el mundo, también la sociedad en todos sus niveles ha ido creciendo a la par; sin embargo, el grado de influencia ha posibilitado y ha entorpecido muchas de las potencialidades del ser humano en aras de un crecimiento exterior. Aquí cabe preguntarse ¿qué se encuentra detrás? ¿cuál es el trasfondo o el pretexto de la dinámica y cualidad que ha tomado la humanidad en su desarrollo pasado y actual?

Dicho lo anterior y para poder tomar conciencia de mi estar aquí y ahora, es imprescindible darme cuenta del qué, del como, y del para qué, la importancia y necesidad del cambio y todo lo que diga y realice extendiéndome en el tiempo podrá tener su efecto en un presente y en un futuro que no me tocará vivir.

Esta reflexión anterior es importante para mi ya que viviendo con el pensar y el sentir me pregunto: ¿qué futuro estoy creando en este momento? ¿cuál será el futuro que le dejaré a la humanidad? Preguntas que me llevan a valorar de diferente manera que estamos viviendo el cambio y ello exige una gran responsabilidad; es decir, responder por nuestros pensamientos y sentires actuales. Por consiguiente, me es importante rescatar en esencia los términos de crecer y decrecer, evolución e involución, nacer y morir, dentro de un enfoque de reestructuración de esquemas, de reintegración de conocimientos, holístico y ecológico; y no en una postura unilateral de rechazo, abandono o menosprecio, todo ello debido a estar implícitos y adscritos al paradigma dominante en occidente y en el cual nos encontramos inmersos, para poder considerar o reconsiderar el momento actual y vislumbrar así las características del cambio.

¿Cómo se presenta y representa lo anterior en las relaciones dinámicas del mundo? Principalmente, se plantea al mundo como dos grandes territorios: el occidental y el oriental. Lo interesante resulta ser que las divisiones occidentales y orientales, no sólo son geográficas, sino también de concepción y pensamiento; es decir, de paradigmas (occidental y oriental), implicando la cultura, la sociedad, la política, la economía, la ciencia, la educación, etc. Cabe hacer la aclaración que ambos y acorde a sus presupuestos de cómo ver la realidad se han desarrollado hasta nuestros días, con suficientes puntos a favor. Y aunque ambas concepciones no se encuentran integradas -propósito que sería primordial-, pienso que las dos son complementarias.

Estas formas de ver la realidad o paradigmas se convierten con el pasar del tiempo y con la aceptación social en verdades absolutas que pre-determinan de manera importante la forma de percibir la realidad y el cómo se interactua con ella. Para Racionero (1990, p.14) “un paradigma supone el modo propio e intraducible de expresar la realidad que tiene una sociedad durante un periodo de tiempo relativamente largo. Es una mirada hacia el exterior que luego se interioriza y que, al no conocerse otro modo de aproximación a la realidad, se concibe como el único y natural, pese a ser artificial y producto del consenso.” Por su parte, Wilber (1990) comenta que un paradigma es un conjunto de principios cognitivos inconscientes que en el momento en que aparece otro paradigma son hechos conscientes.

Específicamente y para poder cubrir el propósito de este escrito -dilucidar las características actuales de la psicoterapia para posteriormente realizar una propuesta Gestalt, desde la visión mexicana -, el paradigma que me interesa resaltar primeramente, es el occidental o paradigma mecanicista cartesiano-newtoniano, que predominan actualmente, para después encaminarme a la polaridad.

“El paradigma occidental que se ha tomado como válido, único y aceptado en la mayoría de las regiones del mundo, se ha extendido a todos los países, en todos sus niveles y en cada sistema, incluyendo su interiorización en la forma de vida que tiene el hombre. Se encuentra sustentado bajo el método científico experimental. De esta forma, el desarrollo ha sido reduccionista-mecanicista y positivista-materialísta, marcando desde su aparición el cómo percibir la realidad, en qué forma actuar y bajo cuáles valores debe proceder el hombre.

Todos los avances producidos en el desarrollo físico, biológico y científico en general, han determinado el pensamiento científico de occidente y el desarrollo tecnológico, que aún en la actualidad sigue vigente. Esta formación de conocimiento se ha visto caracterizada por la objetividad, el racionalismo, lo medible, lo cuantificable y lo externo. El factor más importante es que el mundo-materia/máquina debe descubrirse objetivamente sin tomar en cuenta al observador humano. Se ha dejado de lado toda parte interna y subjetiva del hombre; que aportan un significado particular al conocimiento.

La contradicción entra en juego cuando [quiero responder] algunas de las preguntas que aquí [planteo]: ¿cómo es posible que siendo el hombre el que crea al paradigma y toda ciencia, se niega a si mismo en sus descubrimientos y planteamientos?, ¿será que todo conocimiento se crea únicamente en el exterior, y entonces dónde queda cada parte interna?, ¿cuál es la importancia de la imaginación, el sentimiento, el afecto, la intuición, en todo desarrollo humano?, por último ¿cuál es el concepto de hombre definido por el paradigma occidental y sus aportaciones científicas?” (Romero, 1997, p. 10, 12 y 13).

Podemos pensar con ello en un presente donde el hombre se encuentra separado de lo que hace, regido por el desarrollo biológico (reduccionista-mecanicista), el dominio intelectual (objetivo) y el desarrollo tecnológico (antihumano) y cuyos valores son consumismo, ser número uno, acumular, poseer, etc. Orientado hacia el exterior, fuera de sí mismo y desindividualizado.

El paradigma interiorizado ha imposibilitado de alguna manera el desarrollo de las potencialidades humanas y su condición como humano; es decir, el uso de los cinco sentidos, los valores, los sentimientos, la imaginación, los motivos y el espíritu, la toma de decisiones, la responsabilidad, la curiosidad, entre otros. Dadas estas condiciones para Sampedro (1993) el mundo actual es un mundo rico en ciencia pero necesitado de sabiduría, entendida esta como el Arte de Vivir.

Por lo tanto puedo considerar que el paradigma vigente requiere de una reestructuración por limitar nuestras posibilidades de evolución cognoscitiva -intelectual-, emocional y espiritual y por fragmentar la realidad, que da como resultado un hombre dividido y fragmentado. Por ello, Morales (1991) propone que se de al hombre su lugar en el proceso de cambio, siendo él quien puede dar solución a los conflictos originados en él y por él. La tendencia a conceptualizar la vida, debe cambiarse por una experiencia y vivencia de la misma, la palabra tiene que llenarse de vida para lograr comprender en forma integrada la realidad (Racionero, 1990).

Para Capra (1992) el “paradigma occidental se encuentra ya en crisis” y por lo mismo es menester que trascienda de un paradigma mecanicista unilateral a una concepción holística y ecológica de integración de la realidad, lo que implica un cambio de mentalidad, que como señala Guzmán (1970, pp. 113-116) es “una particular condición existencial del hombre moderno que le permita identificarse con el hecho de la transformación incesante del mundo en el que se encuentra. Es ver, comprender y vivir esta modificación continua de “la circunstancia” sin sentirse ajeno a ella, sino al contrario, connaturalizándose con su propia movilidad… El cambio es idea, sentimiento, impulso, deseo, esperanza y hasta ilusión”.

Considerar otro paradigma implica no sólo desear el cambio, sino que requiere exigentemente de un proceso lleno de dificultades y al mismo tiempo de alegrías. Poder creer en un paradigma diferente implica creer en el hombre. Cada idea y cada acción debe interiorizarse en cada uno de nosotros, este “giro posmoderno” como lo llama Gergen (1991) tendrá que considerar las circunstancias históricas, sociales, culturales, económicas y políticas, para poder acceder a un hombre autorreflexivo, a un saber que nos sensibilice y que nos permita cuestionar lo dado y sus efectos aprisionantes desobjetivizando las realidades existentes.

El posmodernismo pide al hombre que se vuelva un participante activo en la construcción de la cultura. Pues como lo indica Racionero (1990, p.144): “La ciencia se haría con el lado izquierdo, el arte con el derecho. Sin embargo, la creación requiere de ambos y por ello los grandes genios han intentado fusionar ciencia y arte, impulsando la parte racional a golpes de intuición”. En el momento actual se empiezan a abrir los caminos y las oportunidades para crear una ciencia con sabiduría, un Arte del Vivir, y más aun, una industria y tecnología humanizada, donde se dé al hombre su lugar que le corresponde, de esta manera los conspiradores (llamadas por Ferguson a todas las personas que silenciosamente están generando el cambio) podrán salir a la luz, aunque tenemos que aceptar que la tarea no ha dejado de tener obstáculos. Muchas son las áreas donde podemos intervenir; sin embargo, sólo me centrare en lo que para mi considero la base de todo crecimiento científico, intelectual y personal; es decir, el hombre.

Antes de hablar de retroceso o involución, creo contrariamente que el momento de evolución que estamos viviendo nos pone en una curva en la que podemos hablar de una integración dentro de una espiral dinámica del desarrollo de la conciencia humana; es decir, llegamos a un punto intermedio y alto, y es el momento de comenzar el descenso dentro de un nivel diferente y superior al anterior.

El desarrollo humano y la visión de conocimiento-acción inició siendo espiritual y social; posteriormente, con el desarrollo tecnológico y el surgimiento de la revolución industrial y científica se olvido en cierta medida este proceder y alcanzo la supremacía el conocimiento objetivo; sin embargo, la hegemonía de la ciencia ha disminuido, en algunos niveles se ha estancado y sólo actualmente comienza a reestructurarse llegando en mucho a relacionarse estrechamente con los conocimientos perennes.

Hoy día, esta reestructuración o cambio de paradigma implica en psicoterapia, implica hablar de los momentos actuales de la humanidad. En esta idea, se esta dando un desplazamiento de los intereses tecnológicos y donde el acaparamiento de territorios era lo más importante, a entrar en una dinámica de desarrollo donde el factor económico y la lucha de ideologías y espiritual serán las que enmarquen los años posteriores de la humanidad.

Por consiguiente, hablar de cultura, tradición, pueblo, grupo, sociedad, política, economía, derechos, ser humano, ecología, hábitat, instituciones, naturaleza, conflicto, poder, tecnología y cambio, necesitan de una humanización y de una trascendencia donde el hombre sea un ser crítico, analítico, sensible, comprometido y consciente de su situación personal y socio-cultural-espiritual. Sólo así, las psicoterapias en su objetivo de comprender las relaciones e interacciones humanas dentro de un espacio-tiempo, podrán reflejar su propuesta de hombre y de ser humano.

Los grupos humanos han concedido siempre enorme importancia al hecho de que las jóvenes generaciones conozcan las tradiciones, las experiencias colectivas y la organización y funcionamiento de la sociedad. Gran parte de la educación, en su función socializadora, ha consistido en conocer la propia sociedad, su pasado histórico, así como el espacio y territorio en que se desarrolla la vida del grupo. Actualmente, el saber teórico se conjuga con el saber hacer y, sobre todo, con el saber ser. Son estos tres saberes los que permitirán que se re-conozca el medio en el que se vive, saber comprenderlo y poder comprometerse en la transformación. Se tiende a enfocar la realidad y las vivencias cotidianas.

Por tanto, una misión es ver a las personas con las capacidades necesarias para que su acceso al conocimiento se produzca desde criterios personales, lo suficientemente sólidos y maduros, para asegurar actitudes de valoración crítica de la información, de respeto a la diversidad con que se manifiestan los fenómenos y de la aceptación del individuo como alguien que se desenvuelve en un proceso continuo de cambio y reflexión y por lo tanto, receptivo e interesado en ampliar su visión del mundo.

La consideración del entorno es fundamental para construir aprendizajes significativos, porque se parte de su conocimiento para identificar y, luego, rechazar, revisar o cimentar los conocimientos previos que se tiene de sí mismo. El entorno de la realidad más cercana: es aquello que se conoce y que se puede conocer mejor, es también el lugar donde se vive, donde el individuo se siente implicado y, por consiguiente, donde éste puede intervenir activamente. El entorno es una parte integrada dentro del medio, que relaciona al ser humano con todo aquello que lo rodea, porque el medio es lo físico, lo social y lo histórico: los elementos que condicionan la vida del individuo como habitante de una geografía concreta, como resultado de una serie de procesos evolutivos e históricos, como pieza de un engranaje social que lo determina y en el que se integra finalmente. El conocimiento del medio es fundamental para el individuo porque tiene que ser consciente de que sus actuaciones pueden modificarlo, para mejorarlo o deteriorarlo.

Encausar lo anterior en áreas y situaciones específicas, como por ejemplo la psicoterapia, resulta ser una exigencia y una necesidad actual. En este sentido, los elementos didácticos, los conceptos teóricos y metodológicos habrán de dar énfasis a una participación activa y a la investigación como medios de análisis del entorno social para poder contextualizar la toma de decisiones y se puedan proponer así acciones de cambio en la solución de problemas individuales y de la comunidad. Esto último es de suma importancia ya que difícilmente se relaciona lo aprendido con las situaciones más próximas a los individuos, debido a una muy interiorizada idea de que el cambio sólo se puede dar a nivel general, siendo que el cambio según mi postura, debe venir de un cambio personal a nivel intelectual y emocional, y sólo posteriormente, y con la suma de individualidades se podrá gestar un cambio visible en lo general.

Aclaro aquí que la interacción social es muy importante al intercambiar ideas y sentimientos en una dinámica socializadora, analítica y crítica y se encuentran presentes en ambientes como la familia, el trabajo, la convivencia, etc. Sin embargo, en el contexto terapéutico, al ser más directa y personalizada en cuanto a sus propósitos y medios, se podrá encontrar todo aquello que sea movido por la inquietud meramente personal.

Esta búsqueda de preguntas, respuestas o acciones al generarse individualmente podrá evitar de cierta manera una transferencia inconsciente y común de necesidades o protecciones al hacer consciente o al darse cuenta cada individuo el papel que juega tanto dentro en sí mismo, como en su que hacer cultural. La función individual muchas veces se descuida y esto lo podemos ver al darse una manifestación donde mucha gente acude sí, pero movida más por la emoción y el desmadre que por comprender verdaderamente las causas y motivos que lo originaron y lo que se pretende lograr o el para qué esta allí y esto lo hago extensivo en todos los niveles de vida.

Si algo está caracterizando a la ciencia hoy día, es su interés por lograr una integración de campos de conocimiento y experiencia que faciliten una comprensión más reflexiva y crítica de la realidad, subrayando no sólo dimensiones centradas en contenidos culturales, sino también el dominio de los procesos que son necesarios para conseguir alcanzar conocimientos concretos y, al mismo tiempo, la comprensión de cómo se elabora, produce y transforma el conocimiento, así como las dimensiones éticas inherentes a dicha tarea.

REFERENCIAS

Capra, F. (1992). El punto crucial: Ciencia, Sociedad y Cultura, Argentina, Estaciones.

Ferguson, M. (1994). La conspiración de acuario, España, AÑO CERO, p. 320.

Gergen, K. (1991). Hacia una psicología posmoderna. En Investigación psicológica, vol. 1, Facultad de psicología, México, UNAM.

Guzmán, V. I. (1970). Humanismo trascendental y desarrollo, México, Limusa-Wiley, p. 113-116.

Maslow, A. y Proverbio hebreo (1994) en Ferguson, M. La conspiración de acuario, España, AÑO CERO.

Marcusse, H. (1970), El Hombre Unidimensional, México, Joaquin Mortiz, p. 23.

Morales, M. P. y Mora, de C. C. (1991). BIO-PSICO-SINTESIS, México, Enkidu.

Racionero, L. y Medina, L. (1990). El nuevo paradigma, Barcelona, PPU, p. 14, 144.

Romero, F. (1997). La imaginación como recurso psicoterapéutico, México, UNAM: Informe final de servicio social, p. 10-13.

Sampedro, J. L. (1993). Capitalismo, Marxismo y Sabiduría, En: Uno Mismo, Vol. 4, No. 2., Argentina, AGEDIT.

Wilber, K. (1990). Guerra de paradigmas, En uno mismo, Vol. 3, No. 12, Argentina, AGEDIT.

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