Articulación Pedagógica de los contenidos de una disciplina mediante un Proyecto Formativo

Por: Noemí Arcos Aviña, alumna del Doctorado en Innovación y Administración Educativa en la Universidad Gestalt.

  1. Introducción

La Dirección General de Bachillerato en el ciclo escolar 2009-2010 incorporó en su plan de estudios básicos de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) el enfoque educativo basado en competencias (desde el enfoque está constructivista), con la finalidad de proveer al educando de una cultura general que le permita interactuar con su entorno de manera activa, propositiva y crítica.

En la educación por competencias se destaca la figura del estudiante y del docente, las dos son igualmente importantes, por eso, en la Reforma Integral de Educación Media Superior (RIEMS, 2008) se especifica claramente que el papel del alumno es el de construir su propio aprendizaje a partir de situaciones o problemas significativos que permitan la movilización de sus procesos cognitivos (movilización de saberes) para resolver diversos problemas de su contexto social, por otra parte el papel del docente consiste en ser el mediador y promotor de actividades interdisciplinarias y transdisciplinarias que permitan el desarrollo de competencias, al facilitar el aprendizaje entre los estudiantes, a partir del diseño y selección de secuencias didácticas contextualizadas.

Como se puede observar, en el enfoque por competencias el docente, como mediador, tiene la responsabilidad de ayudar al alumno a construir su propio aprendizaje, sin embargo, el docente no ha podido asumir su nuevo rol, está acostumbrado a centrarse en la enseñanza y no en el aprendizaje y además, a ser el centro de atención, por esta razón, la Dirección General de Bachillerato emite guías de aprendizaje por cada asignatura, con el fin, de orientar la práctica docente de los profesores.

No obstante, al revisar las guías de aprendizaje de las asignaturas de Dibujo I, Dibujo II, Diseño Arquitectónico I y Diseño Arquitectónico II, claramente se observa que la guía no cumple con las orientaciones inter y transdisciplinarias que establece la Reforma Integral de Educación Media Superior (RIEMS). El contenido temático se expone desde la perspectiva de la propia asignatura y no se abordan los temas desde el punto de vista de otras disciplinas, tampoco se fomentan las habilidades cognitivas, es decir, no se propicia la reflexión y tampoco se cuestiona, tiene poca integración entre la teoría y la práctica, pero sí se favorece el aprendizaje memorístico y las habilidades del saber hacer.

Esta situación, conduce a que los estudiantes tengan conocimientos especializados, sin embargo, esta parcialidad en el conocimiento impide que tengan una visión completa de la realidad, por ello, es necesario, “salir del círculo cerrado de las disciplinas, para aceptar, con humildad, que ningún fenómeno, ningún acontecimiento, ningún problema, es reducible al saber de una sola disciplina” (Vilar, 1997), por tanto, es indispensable investigar las diferentes facetas de la realidad, recurriendo a recombinaciones constructivas (Piaget, 1979)

Para tener un contexto más amplio de la realidad es necesario que el proceso de formación aborde el conocimiento desde la perspectiva inter y transdiciplinar (Bedoya, 1987), de esta manera, se logrará la formación integral de los estudiantes, es decir, estudiantes motivados, con iniciativa, capaces de resolver problemas del contexto y con habilidades de pensamiento.

Por lo anterior, surgen las siguientes preguntas ¿Qué es el proceso de formación, la interdisciplina y la transdisciplina? ¿De qué manera ayudan en la formación integral de los estudiantes? Y ¿Qué estrategia ayuda a trabajar con profundidad los procesos de transversalidad?

  1. Articulación del conocimiento

De acuerdo a Iván Bedoya (1987) el proceso de formación, también llamado desarrollo integral de los estudiantes, “es un proceso en construcción y planteamiento incesante e inacabado, que se ejerce justamente mediante el cuestionamiento que se pueda generar en cada clase o en cada evento académico”, también, se realiza mediante procesos complejos y la articulación de diversas disciplinas.

Esta articulación de la realidad con los contenidos temáticos y la escuela, se logra mediante la investigación, ya que ésta permite la participación activa de los estudiantes y en consecuencia se afianza mejor el proceso de formación (Bedoya, 1987). Este proceso debe incluir la interdisciplina y la transdisciplina, en donde, la interdisciplina es la relación o integración entre disciplinas, esto implica la transferencia de métodos de una disciplina a otra, así como el intercambio y colaboración de los conocimientos teóricos y prácticos (Luengo, 2012), es decir, se trata de un proceso dinámico que pretende hallar soluciones a diferentes dificultades de investigación.

Por otra parte, la transdisciplina  tiene como fin “la comprensión del hombre en interacción con el  mundo mediante la integración de saberes (académicos, científicos, poéticos, míticos, culturales, religiosos, filosóficos), métodos, perspectivas, valores y principios” (Tobón, 2004), en otras palabras, este enfoque permite abordar situaciones, fenómenos o problemas desde varias perspectivas, con el fin de resolver y dar respuestas a cada uno de ellos de manera contextualizada.

Por lo tanto, se puede afirmar que para lograr la formación integral del estudiante, se necesita integrar en cada una de las asignaturas una visión interdisciplinar y multidisciplinar, y para ello es imprescindible orientar el proceso académico hacia la investigación, fomentar la creatividad y despertar el interés por los problemas de la comunidad.

A su vez, la integración de las disciplinas se puede lograr fácilmente mediante proyectos formativos, ya que éstos ayudan a que los estudiantes relacionen la teoría con la práctica, además, favorecen la vinculación entre la escuela, la familia y la comunidad, también, estimulan la creación de conocimientos, competencias y valores, por otra parte, se trabajan de forma colaborativa y desde la transdisciplinariedad, en consecuencia aumentan la motivación y la autoestima de los estudiantes.

Como se observa, el proyecto formativo es una herramienta fundamental para mejorar la eficiencia de los procesos formativos o el desarrollo integral de los estudiantes. Pero ¿qué es un proyecto formativo? De acuerdo con Sergio Tobón (2010) es:

Una estrategia que consiste en un conjunto articulado de actividades para resolver uno o varios problemas del contexto (personal, familiar, social, laboral-profesional, ambiental-ecológico, cultural, científico, artístico, recreativo, deportivo, etc.), buscando la formación de al menos una competencia y logrando un producto concreto (evidencia).

Existen tres tipos de proyectos formativos (PF), el primero, enfatiza la formación de competencias básicas, estas competencias, precisan la realización y desarrollo personal, proporcionan la capacidad de saber hacer, es decir, de aplicar los conocimientos a los problemas de la vida personal, deben ser aprendidas, renovadas y mantenidas a lo largo de toda la vida, el segundo, destaca la formación de competencias genéricas esenciales en la movilidad laboral-profesional y el tercero, resalta la formación de competencias específicas de una ocupación o profesión. Los proyectos formativos se deben trabajar desde la multidisciplinariedad, ya que de esta forma se estimula el desarrollo integral de los estudiantes, incluso, pueden tener los siguientes enfoques: aplicativos (se aplican los conceptos, teorías y metodologías de un campo del saber a la resolución de un problema) e investigativos (se producen nuevos conocimientos).

Así pues, el proyecto formativo debe estar contextualizado y fundamentado en criterios de desempeño (saber ser, saber conocer, saber hacer), de esta forma ayudará a los estudiantes a buscar, organizar, crear y aplicar información para desarrollar un pensamiento crítico, reflexivo y creativo, al mismo tiempo se fomenta la responsabilidad para lograr un aprendizaje significativo (Tobón, 2010).

  1. Reflexiones finales

Es necesario que los docentes y las instituciones educativas, reconozcan la importancia de implementar los proyectos formativos en el interior del aula y la escuela, como un medio para articular los conocimientos de las diferentes disciplinas (transdisciplinariedad), además, para facilitar el aprendizaje en los estudiantes, ya que toma en cuenta los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje y favorece el aprendizaje significativo, creativo y participativo, sobre todo, desarrolla la capacidad para razonar en forma crítica y facilita la capacidad de la comunicación oral, también se combate el absentismo y la disminución de la deserción estudiantil.

Referencias

  • Bedoya, J.I. (1987). Epistemología y Pedagogía: Ensayo histórico crítico sobre el objeto y métodos pedagógicos. Bogotá: Eco Ediciones
  • Bogoya, D. (2000).Una prueba de evaluación de competencias académicas como proyecto. En D. Bogoya et. Al. (Eds.), Competencias y proyecto pedagógico. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia
  • Luengo, E. (2012). Interdisciplina y transdisciplina: aportes desde la investigación y la intervención social universitaria. Recuperado el 19de marzo de 2014 http://portal.iteso.mx/portal/page/portal/Dependencias/Rectoria/Dependencias/Direccion_de_Integracion_Comunitaria/Dependencias/Centro_de_investigacion_y_formacion_social/complexus/Complexus%20No.2.pdf
  • Piaget, J. (1979). Tratado de lógica y conocimiento científico. Volumen VII. Clasificación de las ciencias y principales corrientes de la epistemología contemporánea. Buenos Aires: Paidós.
  • Tobón, S. (2004) Formación basada en competencias. Pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica.  Bogotá: ECOE.
  • Tobón T., S. (2010). Formación integral y competencias. Pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación. 3ra edición. Bogotá. ECOE Ediciones
  • Vilar, S. (1997). La nueva racionalidad: comprender la realidad con métodos Transdisciplinarios. Barcelona: Kairós.

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