“¡¡Ahí viene el maistro!!”

“¡¡Ahí viene el maistro!!”

Por. Psic. Giuseppe Olav Ortiz García.

En el proceso de enseñanza y aprendizaje se involucra un actor fundamental que facilita, en cierta medida, esta experiencia. Estar en presencia de algún maestro, representa la oportunidad de descubrir el mundo con la guía experimentada de quien ya lo ha recorrido, al menos, con la mirada fugaz de quien escudriña cuidadosamente.

Los que enseñan, los que guían, conocen el camino, si no, lo intuyen con ánimos curiosos de quien no se sacia con la verdad que se le presta a los sentidos, lo exploran por iniciativa propia, e integrando aquella experiencia, están en condiciones de transmitir el conocimiento que nadie posee, a cuantos se acerquen a la lumbre que levantan en cada una de sus clases.

Así, nos acompañan con la luz en sus candelabros teórico-prácticos, a recorrer las penumbras de nuestra ignorancia, iluminando con un florido repertorio, nuestro despertar en este mundo.

Los que saben, ven la cima de la montaña que es la enseñanza en una panorámica, contemplando el lugar en donde se encuentra el aprendiz, y conociendo algunas de las estaciones que ha de atravesar hasta llegar a la cima; así lo van encausando a través del proceso, ofreciéndole el fundamento pertinente para su descubrimiento.

Como diría Fritz Perls (otro maestrazo), “aprender es descubrir que algo es posible”, de tal manera, me parece que en donde sea que descubramos la posibilidad de algo que concebíamos imposible (o desconocido), en cualquier circunstancia en la que el aprendizaje nos explote como chinampina en las manos (integrándose, en el mejor de los casos, a nuestras venas), nos topamos también con un maestro: en circunstancias adversas, en diversas situaciones, en los seres más pequeños de la naturaleza (que maestritos), en los más grandes (que maestrotes), en las fuerzas elementales, en las fuerzas dispensables, en la naturalidad de toda especie (que maestría para operar en este misterioso mundo), desde todos los reinos vegetales, minerales y animales, brotan los maestros que imparten magistrales conferencias sobre la creación de la que forman parte, na’mas hay que estar atentos.

“¡¡Ahí viene el maistro!!” gritaban los vigías en el umbral de la puerta del salón, para dar aviso a los compañeros que le daban rienda suelta a sus juegos y comadrerías en la primaria, cuando este se ausentaba, pues en su presencia, la atención cautiva en el descubrimiento que se va construyendo, es elemento vital en cada viaje en que nos enrolamos, con ellos como guías.

Giuseppe Olav Ortiz García  es coordinador del área de humanidades de Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx) su correo es gortiz@gestalt.mx

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